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@LeoPardo

Joined 7 July 2021 · 320 posts

Las criptomonedas no son el futuro, son el presente.

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@LeoPardo

Desnudos. #AlertadeDebate #SemanaparaelDebate ¿Nunca ha sentido el deseo, en un día caluroso, de salir a la calle libre de toda vestimenta? ¿Cambiaría su respuesta a esta pregunta, si el resto de las personas, asumieran la misma actitud? En sus orígenes, los humanos andaban desnudos. El clima de la zona geográfica donde surgió la especie humana se lo permitía. Luego, cuando se fue desplazando hacia otras regiones con climas más fríos, apareció la necesidad de cubrirse con las pieles de los animales que cazaban, para mantener el cuerpo caliente. El Génesis también nos cuenta que Adán y Eva estaban desnudos en el jardín del Edén, pero responsabiliza a la vergüenza y al temor, como la causa de que se cubrieran. Estas dos teorías tienen un punto de coincidencia: al comienzo íbamos desnudos por la vida. Fuera por el pudor a mostrar los órganos sexuales o la necesidad de protegernos de las inclemencias del medio ambiente la que nos llevó a cubrirnos, el hecho es que dejamos de andar encueros. ¿Podemos responsabilizar a nuestra inconsciencia de ese comportamiento primario de los humanos? ¿O solo seguíamos un instinto natural, que fue modificado más tarde, por reglas sociales impuestas por los que tenían el poder para tomar decisiones? Lo cierto es que la desnudez se convirtió en tabú y los genitales fueron puestos a buen resguardo de las miradas ajenas. Si a alguien se le ocurriera regresar a los orígenes y salir a la calle sin ropas, sería tildado de pervertido o de loco. Incluso, sin llegar a despojarnos totalmente de la vestimenta, podemos ser mal juzgados, con solo reducir las partes cubiertas de nuestro cuerpo. Cuando ocurrió el encuentro entre las culturas del viejo y el nuevo mundo, los adelantados, se asombraron al encontrar que los nativos de esta parte del mundo, que luego llamaron América, iban ligeros de vestimenta y hasta sin esta. Aún hoy en día, algunos pueblos indígenas siguen desprejuiciados ante la desnudez. Lejos de estas poblaciones, cuyas costumbres pudieran achacarse a estar fuera de lo que llamamos “mundo civilizado”, existen grupos de individuos que practican el nudismo en determinados espacios. Estas personas perciben el desnudo como algo natural, alejado del morbo sexual. Este movimiento está contra los patrones de belleza predeterminados por la sociedad y llama a la aceptación de nuestro cuerpo tal y como es. Aun cuando dentro de esta comunidad hay que respetar estrictas reglas, sin dudas, esta es una posición bien distante a la del resto de la sociedad, despojada de muchos prejuicios relacionados con el cuerpo desnudo. Nuestra percepción y valoración de la desnudez está condicionada por las circunstancias. Nadie juzga a la joven, que en una playa, lleva un bañador “simbólico” que cubre menos del 1% de su cuerpo. Lo aceptamos como normal, hasta puede pasar inadvertida entre miles de personas que visten de forma similar. Si esa misma muchacha decide regresar a su casa en la ciudad, sin antes cambiarse, causará un gran revuelo. Puede ser incluso, entre las mismas personas, que una hora antes, compartían con ella en la playa sin notarla. Al parecer lo que importa no es que mostremos nuestro cuerpo desnudo, sino el lugar donde lo hacemos. Como experiencia personal les cuento, que de niño, nunca vi a mis padres desnudos. Ellos se cuidaban muy bien de que esto sucediera. Cuando nos tocó a mi esposa y a mí ser padres, definitivamente habíamos cambiado con respecto a la aceptación de la desnudez. No nos exhibíamos sin ropas delante de nuestros hijos, pero tampoco nos ocultábamos de ellos para despojarnos de esta, como si de algo insano se tratara. Ellos crecieron aceptando la desnudez, al menos dentro del seno familiar, como cosa natural de la que no hay que avergonzarse. Hoy comienza la #SemanaparaelDebate en este canal #DeCalidad. Aquí mi aporte para esta dinámica que será exitosa en la medida que se active la retroalimentación a través de lo que comenten los lectores sobre el tema. Estaremos atentos. Como complemento, aquí les dejo el enlace a un tema musical que aborda el tópico de este post. Escúchenlo a modo de relax. https://www.youtube.com/watch?v=5YssiL-xQeA Lunes, 29 de agosto de 2022. Imagen de Pexels en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/cama-beb%c3%a9-reci%c3%a9n-nacido-ni%c3%b1o-manta-1839564/ En la imagen un niño, en esa edad, cuando nuestra desnudez no nos preocupa.

@LeoPardo

SEMANA PARA EL DEBATE #Dinámica #AlertadeDebate #SemanaparaelDebate Más que una dinámica, que se activa por un tiempo determinado, queremos al dedicar la próxima semana a reavivar la llama del sano debate, hacer que esta perdure en el tiempo. Los escritos generadores de debate, fueron la motivación principal, para fundar este canal #DeCalidad. Aunque ese objetivo no se ha perdido del todo, si se ha visto menguado, como casi todo en el Noise de estos tiempos. Para eso, contamos con ustedes, los fieles usuarios de este canal. Nos gustaría que cuando los autores de esta plataforma trataran temas, que despierten puntos de vista diversos, pensaran en el canal #DeCalidad para publicarlos. Aquí siempre encontrarán las puertas abiertas. Un escenario ideal incluye la participación activa de los lectores, aspecto este, en el que sí hemos perdido terreno por acá. Si es su deseo acompañarnos, ya puede ir preparando, de antemano, uno o más temas, para que a partir del lunes 29 de agosto y hasta el viernes 2 de septiembre, pueda compartirlos con los demás usuarios. Como de costumbre, los comentarios serán el medio, que nos permita hacer valer nuestro sentir sobre la temática en cuestión. Un requisito a cumplir, es el respeto a la opinión ajena, única forma posible, de lograr nuestro propósito, sin convertir este espacio en un ring de boxeo. Siéntanse libres de elegir el tema, evitemos aquellos que nos dividan o puedan herir sensibilidades, recuerden que la intención es unir a la comunidad desde el reconocimiento de opiniones diversas. Para identificar los post no olvide utilizar nuestra etiqueta de siempre #AlertadeDebate, a la que puede agregar #SemanaparaelDebate, exclusiva de esta dinámica. No estarán restringidas las publicaciones de otros estilos esta semana, pero estaríamos agradecidos si se suma al espíritu de la polémica. Nuestro propósito está claro, solo nos queda esperar su apoyo. Desde ya, gracias. Sábado, 27 de agosto de 2022. Imagen propia elaborada en Photoshop.

@LeoPardo

La luna enamorada. Anoche cayó, la luna del cielo La vi en el estanque, de frío, temblar El espejo de agua dibujó el reflejo De su cara NUEVA, por amor, vibrar Conoció un lucero, en la negra noche Adonis celeste de fulgor sin par Mostrole la luna, de amor, un derroche Pero el bello astro no quiso mirar CRECIENTE tristeza, anidó en su pecho La luna, que al verme, se quiso ocultar Se hundió apenada, en el húmedo lecho Para que no viera, su alma sangrar Pasaron los días con su angustia plena Rodaba, la luna, en busca del mar El azul inmenso, descubrió tan LLENA Que tiñó de plata, la senda, al pasar En el mar abierto, encontró consuelo La luna cansada, de tanto llorar Arrullo de brisas, de espumas, un velo Entre caracolas se puso a soñar Desde el firmamento, titila el lucero Henchido de luz, para más brillar MENGUANTE de amor, lo mira de lejos Danzando en las olas, la luna en el mar __________________________________________ El audaz paso de nuestra querida @LadySweet, que apertura este rincón de las letras, cuando en Noise, en lugar de abrirse, se cierran puertas, me inspiró a dejarle este pequeño aporte para contribuir a que sus sueños se hagan realidad. Muchos éxitos, amiga. #JuevesdePoesía (aunque aún sea miércoles) Miércoles, 24de agosto de 2022. Imagen libre de mollyroselee en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/luna-mar-%c3%a1rbol-luz-de-la-luna-6510831/

@LeoPardo

La Radio en la nostalgia. #AnécdotasdeVida. En mi infancia, cada despertar, estaba sonorizado por las ondas radiales. Temprano en la mañana, a la par que nos alistábamos para ir a la escuela, escuchábamos la dulce voz de la Tía Tata desde la radio, contando sus cuentos. Poesías y canciones infantiles complementaban el programa matutino. Esa es una de las ventajas de ese medio de difusión masiva, no absorbe todos los sentidos del oyente permitiéndole realizar otras actividades mientras escucha. En la década de los 70 del siglo pasado, cuando tener un televisor era un privilegio de pocos en mi pueblo, la radio jugó un rol esencial en el desarrollo de nuestra fantasía infantil. La transmisión de aventuras en el horario del mediodía, justo cuando salíamos a almorzar después de clases, contribuyó significativamente a dar riendas sueltas a nuestros sueños. Este medio, según mi opinión, tiene un parentesco más cercano a la literatura, que el cine o la televisión, pues ofrece más libertades a la imaginación del público oyente. Los hoy populares audiolibros, nos recuerdan las lecturas radiales de entonces, de obras literarias. La música deja sus marcas durante toda nuestra vida, pero es en la adolescencia y juventud cuando consumimos, con mayor avidez, los diferentes ritmos de moda. Nuevamente, la radio fue el medio por excelencia, para mantenernos al día, con lo que más sonaba en el universo musical de los 80. Los discos de vinilo o los casetes no siempre estaban al alcance de la economía familiar, pero la radio solo necesitaba ser sintonizada en la emisora adecuada para que la música nos acompañara. La cercanía geográfica de nuestro país, con una meca musical como Estados Unidos, facilitaba la captación de emisoras en FM con sonido de alta fidelidad, permitiéndonos conocer de primera mano al prolífico mercado anglosajón de la música. La radio siempre fue más ágil e inmediata con la información. Acá en la isla tenemos una añeja emisora de noticias que trasmite las 24 horas llamada Radio Reloj, que informa la hora cada minuto y en el intermedio nos mantiene al tanto del acontecer nacional e internacional. Antaño, cuando no existía internet y sus redes sociales, habitualmente fue la fuente primera donde íbamos a conocer de los sucesos de actualidad. Si se escuchaba por Radio Reloj, la noticia estaba confirmada. La facilidad de la radio de poder moverse junto a nosotros, ya sea en un auto o en su formato portátil, permitió extender su uso fuera de los asentamientos poblacionales. Así nos ha acompañado durante largos viajes o nos ha entretenido en nuestros momentos de ocio al aire libre. La última década del siglo XX, con el vertiginoso florecimiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones, ha ido sustituyendo a la radiodifusión con otros medios que amplían el universo audiovisual de los consumidores. Entre los jóvenes lectores que tenemos acá en Noise, difícilmente podremos encontrar asiduos oyentes de la radio. Ellos llegaron a un mundo donde predominan otras formas de expresión en el cual, la radio, va quedando para las nostalgias de los que ya peinamos canas. ___________________________________________________ Por estos días en Cuba se celebraron los 100 años de las primeras transmisiones radiales. Tal acontecimiento fue el motivo de inspiración para escribir estas letras. Imagen propia. En la imagen, un radio modelo VEF 206, muy popular en los hogares cubanos de la década de los 80. Martes, 23 de agosto de 2022.

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Equilibristas del amor. #ElCircodelAmor Hoy celebraban sus bodas de oro. Cincuenta años de casados, parecía un imposible, para la mayoría de los presentes. Decidieron renovar sus votos y festejar aquel significativo aniversario como lo merecía la ocasión. Eran un motivo de admiración, sobre todo para los más jóvenes, que se preguntaban cómo pudieron sostener el matrimonio por tantos años. Baldo y Ana, quienes conocían cada detalle de la historia vivida, se miraban y sonreían cómplices. Solo ellos sabían, cuanta paciencia y comprensión marcaban aquel medio siglo de convivencia. La unión, que hoy todos festejaban, había transitado por caminos bien diferentes, de aquel cubierto de pétalos de rosas, que lo llevaría de nuevo ante el altar. Para llegar a aquella celebración, mantuvieron el equilibrio sobre un hilo muy fino e inestable. Alguna que otra vez cayeron, al perder el balance, se lesionaron y tuvieron que dejar sanar las heridas para subir, con más experiencia, nuevamente a la cuerda floja. Ellos eran unos auténticos equilibristas del amor. A solo dos años de casados, Baldo comenzó a abusar del consumo del alcohol. Después del trabajo, el camino a casa, tenía una parada obligatoria en el bar del pueblo. Junto a los colegas del taller, consumían rones y cervezas, mientras alcanzaba el dinero. Ana veía como la mayoría de las tardes, ayudado por algún compañero de copas, su esposo llegaba al hogar completamente ebrio. Muchas veces, se arrastraba hasta la cama apoyado de las paredes, se dejaba caer prácticamente sin conocimiento de lo que estaba sucediendo. Esa noche Ana la pasaba en una butaca. Al día siguiente, Baldo se levantaba, mordido por un sentimiento de culpa, que resultaba insuficiente, para alejarlo de repetir la rutina que marcaba cada uno de sus días, al terminar la jornada laboral. Si hoy celebraban aquella fecha, fue porque encontraron la fuerza, para juntos, mantener el equilibrio sobre el delgado hilo de la unión matrimonial. Cuando los médicos dieron el diagnóstico final, Ana sintió que su mundo se derrumbaba. Ella nunca podría engendrar hijos. Siempre pensó que ser madre era la razón de su existencia. Su esposo también tenía grandes ilusiones de ser padre. Ese era un tema, que después de seis años de matrimonio, cada vez que se asomaba, causaba asperezas. Baldo, en su desesperación, llegó a culparla de ser un fracaso como mujer. Ana consideró la separación como la solución para el conflicto. Esta vez, de nuevo, lograron el balance que los mantuvo sobre la cuerda para seguir adelante. Un amor de juventud, quiso reverdecer pasiones después de veinte años. El regreso al pueblo de una antigua novia de Baldo, tras haber terminado con la relación que los había alejado, puso a prueba de nuevo el matrimonio que hoy cumplía cincuenta años. La recién llegada empleó todo su empeño en recuperar al amante de antaño. Ana tuvo que apelar a sus mejores armas para vencer la competencia, de una elegante mujer que había despertado nuevamente el orgullo de conquistador de su esposo. El circo del amor necesita de equilibristas expertos que mantengan el interés por el espectáculo, que ante ojos inexpertos, parece lleno de colores, luces y música, pero que también tiene lágrimas, dolor y entrenamiento duro. Baldo y Ana, se habían ganado el reconocimiento del público, que hoy aplaudían delirante, en la función que marcaba cinco décadas de amor. Caminaron orgullosos, ya sin temores, para reafirmar el deseo de seguir juntos hasta que la muerte los separe. _____________________________________________________ Leyendo por Noise, encontré la etiqueta #ElCircodelAmor, que @LadySweet nos permitió generosamente utilizar. Este es mi aporte con final feliz como a ella le gusta. Ojalá y les guste también a los que leyeron hasta aquí. Gracias. Jueves, 18 de agosto de 2022. Imagen de Manfred Richter en Pixabay modificada https://pixabay.com/es/photos/funambulista-seilt%c3%a4nzerin-equilibrio-4171996/

@LeoPardo

Triciclos. #CollageDeCalidad Trasladarse de un lado a otro siempre ha sido una necesidad de los seres humanos desde el inicio de los tiempos. En la aldea todo estaba al alcance de la mano, pero con el desarrollo de las ciudades y su expansión, las distancias a recorrer dentro de estas se alargaron. Entonces se idearon los medios de transporte público para mover considerables volúmenes de personas. En las grandes ciudades, el metro resultó ser la solución ideal, pues a la vez que transporta de forma rápida y segura, a un número significativo de pasajeros, descongestiona las vías de la superficie. En los pueblos, algo más extensos que las aldeas, pero lejos de las dimensiones de una megaciudad, otros medios de transporte sirven para cubrir las necesidades de traslado de sus habitantes. Desde hace algún tiempo, en mi poblado se han multiplicado, pequeños vehículos eléctricos, que asumen el trasiego de cargas y pasajeros. Estos vinieron a sustituir, los populares bicitaxis, que utilizan la fuerza del músculo humano para moverse. Variedad de formas y colores adornan nuestras calles y alivian las necesidades de movimiento de sus pobladores. También son ideales para trasladarse, en familia, hasta la costa cercana, en busca de un refrescante baño de mar en este caluroso verano. Un añadido a su favor, sin dudas, es que están libres de emanaciones de gases contaminantes y ruidos al medio ambiente. Aprovecho la dinámica del canal, #CollageDeCalidad para compartir con ustedes imágenes de estos vehículos de tres ruedas. Seguro a muchos lectores les resultará curioso y hasta pintoresco este medio de trasporte. Miércoles, 17 de agosto de 2022. Imágenes propias, capturadas con mi teléfono, en las calles de mi pueblo.

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@LeoPardo

La que hablaba sola. Algunos podían imaginar que lo que ella sostenía era un monólogo, pero nada más alejado de la verdad. Todo el tiempo conversaba con algún personaje de la corte invisible que la acompañaba a todas partes. Se le escuchaba decir su parte del diálogo, esperar un tiempo prudencial para que respondiera su interlocutor, y luego volver a hablarle, al viento, según aseguraban los incrédulos. Una sonrisa, que parecía esculpida en su rostro, la acompañaba mientras sostenía su conversación. Los demás cuestionaban aquel estado de alegría perenne. La felicidad hace visitas cortas, aseguraban, partiendo de sus experiencias personales. Rara vez era perceptible un tono airado en su parloteo. La delataba el ceño fruncido y la negación constante de su cabeza. Las manos, en puños apretados, complementaban los regaños de su boca. Aún en la más acalorada de las discusiones nadie le escuchó proferir un improperio. Pero la mayoría de las veces su tono era alegre. De pronto, estallaba en sonoras carcajadas que contagiaban a todo el que estaba cerca de ella. Al instante, se improvisaba una coral de risas que sonaba en todos los tonos imaginables. Cuando encontraba a alguien en el camino, interrumpía la conversación un instante, para saludarlo, y luego la retomaba en la misma frase en que la había dejado. Ese era el único momento en que abandonaba el mundo que llevaba en su cabeza. Fuera de esos saludos, no hablaba nada más con los seres tangibles con los que convivía. No paraba de hablar. Hasta en sueños continuaba con su conversación. Dormida, lo hacía en lenguas desconocidas, que no parecían de esta tierra. A esa hora seguro la visitaban seres de otros mundos. Un día enmudeció. Al parecer había consumido el arsenal de palabras con el que había llegado a la vida. Entonces continuo su eterna conversación en lenguaje de señas. Sus manos expresaban las ideas tan bien como antes lo hacía su voz. Para los demás, aquella fue la señal definitiva, para tildarla de loca. ¿Cómo si no, podían llamar a alguien, que todo el tiempo hacía gestos al aire, incomprensibles para ellos? Pero a ella, nada le importaba la opinión de los demás. Su conversación infinita no le dejaba tiempo para escucharlos. Aún tenía mucho que decir a aquellos que si la comprendían. Esos sabían que ella no era una demente que hablaba sola. Sábado, 13 de agosto del 2022.

@LeoPardo

Metamorfosis. #EnCorto. Adoraba los espejos. Ellos siempre le mostraban la imagen de sí misma que más le gustaba, al terminar la transformación. Cada vez, les agradecía por tanta generosidad al reflejar esa percepción de ella, que sabía habitaba en su interior, aun cuando ciertos atributos de su cuerpo se empeñaran en recordarle lo contrario. Le gustaba que la llamaran Cecilia. No existía nombre mejor para representar la belleza mulata y despertar ancestrales deseos lujuriosos. Ese era un privilegio que disfrutaba: poder escoger un nombre a su gusto. La mayoría de los mortales arrastramos durante toda la existencia el nombre que alguien nos dio. La noche era su mejor aliada. Cómplices, ocultaba cualquier detalle que la indiscreta luz natural del día hubiese resaltado. En las noches ocurría su milagro transfigurativo. La forma que más amaba de su ser ambiguo tomaba el control. Entonces, dejaba de sentirse ceñida a un cuerpo ajeno. Florecía la más exótica de las flores nocturnas. Sale a la conquista de la noche, con la cadencia de un andar, que hace equilibrios sobre tacones que emulan zancos. Los brillos del vestido, que ciñe su cuerpo, fulguran intermitentes con cada balanceo. Una enorme cartera cuelga de su hombro desnudo. Lleva el pelo suelto, rebelde. Su cara es una obra maestra del maquillaje, lista para la más exigente pasarela. Cecilia, la travesti, se sabe observada y lo disfruta. __________________ Escrito inspirado en la novela Las malas, de la escritora argentina Camila Sosa Villada, que leyera recientemente, sobre el hostil ambiente en que un grupo de travestis ejercen la prostitución. Es un libro de fácil lectura, se los recomiendo. Jueves, 4 de agosto de 2022.

@LeoPardo

Para esta semana especial, en que desde el canal #DeCalidad, hemos querido celebrar la Amistad en Noise, les traigo mi participación en la dinámica #AquíTeConocí, que el amigo @DrahcirOdnesor nos ha propuesto. Muchos caracteres se han derramado al ciberespacio, durante año y medio que tiene de existencia la plataforma, en aras de enaltecer el sentimiento de la amistad. Hoy lo haremos nuevamente, esta vez, recordando a los #NoiserosAusentes. En mi caso particular, es esta la primera vez, en que los vínculos amistosos han tenido su nacimiento en el entorno virtual. Antes de esto, utilicé las facilidades de la tecnología, para mantener amistades provenientes del mundo real. La posibilidad de borrar fronteras, le ha añadido a esta experiencia, un alcance internacional. Sin más rodeos, para cumplir mi parte en esta dinámica, evoco a @LetyS, aquella muñequita de grandes ojos tras unos lentes, que después nos mostró su verdadero rostro. Ya ha pasado medio año desde el último post que compartió con nosotros. Aunque de vez en cuando se asoma, por alguna rendija que ha dejado abierta, para no desconectarse completamente de esta cofradía de amigos amantes de la lectura y la escritura, no ha vuelto a publicar. Cuando salió, recuerdo haber leído que su teléfono se había averiado, y era este la vía que utilizaba, para garantizar su presencia en Noise. A @LetyS la conocí al poco tiempo de yo entrar a Noise. Casi se puede decir, que fue en medio de una “riña tumultuaria”. Después de leer un post, acerca de una propuesta que causo un malentendido, compartí la misma impresión que ella, de lo que me enteré al leer la digna respuesta que dejara en un comentario. El post polémico generó muchas opiniones encontradas, como sucede siempre que la política enseña su mano peluda, y tuvo hasta réplicas de disculpas, por emplear el canal del incidente, para debates de ese matiz. La sangre no llegó al río. Todo quedó resuelto al momento, pero en mi caso, sirvió para que no olvidara aquel perfil, el cual comencé a seguir desde ese día. @LetyS escribió de temas muy diversos en la plataforma. Le gustaba mantenernos informado sobre el acontecer de la isla y el mundo, nos hacía reír con sus chistes, compartía sus experiencias en el mundo cripto, reflexionaba sobre temas polémicos o nos regalaba relatos de ficción. El primer post de su autoría, que leí me causó una grata impresión, contaba, a modo de relato, las vicisitudes de su propio parto. Hay otro de sus escritos que me pareció genial, sobre la nostalgia por un parque que muere. Ese pueden encontrarlo pineado en su perfil. Más tarde, cuando creamos el canal #DeCalidad, @LetyS por un tiempo, formó parte del equipo de administración. Entonces teníamos, además, el grupo de Telegram como una vía para relacionarnos e intercambiar criterios, organizar el funcionamiento del canal o compartir alegrías y penas en un plano más personal. A pesar de vivir en un mismo país, incluso en la misma provincia, de tener profesiones afines #AquíLaConocí. Si en una de sus fugaces asomadas, lee este post, espero se anime y vuelva a postear, como antes lo hacía. Miércoles, 3 de agosto de 2022. En la imagen una composición propia a partir de las fotos de perfil de @LetyS.

@LeoPardo

¿Somos los seres humanos, en realidad, egoístas por naturaleza? #EnCorto #AlertadeDebate Llevo la vida escuchando acerca del egoísmo, que como un rasgo indeleble, nos caracteriza a todos los seres humanos al llegar a este mundo. Quieren hacernos creer que dicho egoísmo lo traemos codificado en nuestros genes, por lo que será inútil intentar desprendernos de ese lastre. Así que no nos queda de otra que manifestar nuestro individualismo, pues eso nos mostrará de acuerdo con la conducta esperada por el resto, bien alejados del utópico altruismo. Al parecer, las personas nunca estaremos conforme con lo que tenemos, siempre buscaremos más. Dicho así puede considerarse procedente, pues en la inconformidad se esconde la semilla del desarrollo. La trampa está en la necesidad imperiosa de sentirnos dueños exclusivos de esas conquistas. Las posesiones acumuladas nos servirán de apoyo para escalar la pirámide social y colocarnos en un lugar de privilegio. Si somos seres sociales, necesitados del esfuerzo colectivo para alcanzar nuestras metas, ¿cómo se justifica la colocación del interés personal por delante del de la sociedad? Esta interrogante toma más peso, cuando el provecho particular, trae acarreado daño al bienestar común. A mi modo de ver, todo no es más que una patraña, para justificar la inevitabilidad de la insaciable acumulación de bienes como único camino por donde enrumbar nuestra existencia. Ustedes que me leen, cómo responderían la pregunta del título. Me gustaría que compartan sus opiniones en los comentarios. Recuerden que están en la casa del sano debate. Viernes, 29 de julio de 2022.

@LeoPardo

#DesdeMiPerfil Hoy, desde el balcón, observaba el vuelo de dos aves, que no por ser muy comunes en nuestros cielos, dejaron de atraer mi atención. Volaban dibujando amplios círculos, como en una danza en las alturas. Me gustó imaginarlas como una pareja en su cortejo amoroso. Prácticamente, sin batir sus grandes alas, en un asombroso ahorro de energía, planeaban remontando las corrientes, cuáles surfistas del aire. Lo paradójico (que no sucede solo con respecto a estas aves) es que se han ganado una reputación tan negra como su plumaje y pocos se detienen a admirar sus virtudes. Bien diferente les ocurre a otras, con las que posiblemente tengan algún parentesco. Las águilas, los cóndores o los halcones pertenecen a la realeza del reino animal. En cambio, a nuestra experta voladora, solo le queda el desprecio humano como legado. Al aura tiñosa, que así la nombramos por acá, sin dudas por su cabeza calva que recuerda las huellas que deja la tiña en los enfermos, se le asocia con lo desagradable y repugnante. Sus hábitos alimenticios contribuyen mucho en esta mala fama. Sin embargo, al ser carroñera, nos está aportando un gran beneficio limpiando de cadáveres el medio. Muchas expresiones populares acentúan el desprecio, que recibe por estos lares, este pájaro de gran tamaño. Así tenemos que cuando estás desaliñado y débil, no faltará quien te señale “estar hecho un aura”. O si llegas con un encargo complejo de cumplir o una noticia desagradable, la anuncias diciendo: “vengo con tremenda tiñosa”. Si alguien predice alguna desgracia, ahí mismo le increpan con un “no seas tiñosa”. Cuando la mala suerte te acompaña, entonces seguro estás “cagao de aura”. Por último, encontrarse en una situación límite o a punto de perder algo, se describe con la frase “estar en el pico del aura” Puede que se me escape alguna otra definición de lo negativo, expresada mediante el refranero popular, pero las detalladas son suficientes para ilustrar la contrariedad, que en muchos provoca, la presencia del ave de marras. Termino con un recuerdo curioso de mi infancia en el campo, con esta ave de protagonista, donde se demuestra, que de niños, no las creemos tan repulsivas. Sobre todo en las mañanas o después de la lluvia se pueden encontrar a las auras tiñosas posadas, con sus dos largas alas extendidas, perpendicular a su cuerpo, formando una cruz. Esta posición, que adoptan, posiblemente, para secar sus plumas o calentarse, encerraba para nosotros cierto misterio inexplicable. Por eso cuando en nuestras excursiones a la naturaleza encontrábamos alguna de estas aves descansando en las ramas de un árbol, pero con sus alas recogidas, extendíamos las manos y lanzábamos una especie de conjuro cantado, para lograr que las desplegara. Si por casualidad en ese momento el aura abría sus alas, nuestros poderes mágicos quedaban comprobados. La cancioncilla decía así: “Aura tiñosa, ponte en cruz, mira a tus hijos como tú” Vuelvo al balcón y el número de auras en vuelo ha crecido notablemente. Los colores del cielo anuncian que pronto comenzará a llover. Según una creencia campesina, ellas atraen la tempestad. Otro estigma con el que cargan las tiñosas. Domingo, 24 de julio de 2022.

@LeoPardo

Sueños en alta mar. #EnMiNiñezYoFui De niños tenemos la cabeza llena de fantasías. Todo es posible desde la inocencia de esa corta edad. Cuando vamos creciendo la realidad nos golpea duro y bajo, entonces muchos de aquellos sueños se desvanecen. Como muchos otros, en mi infancia tuve preferencias por llegar a ejercer profesiones que fueron desde las más comunes hasta imposibles. Por aquel entonces bastaba con incluirlas en nuestros juegos infantiles para que nos sintiéramos realizados. Dentro de todos esos oficios recuerdo uno que por mucho tiempo fue mi preferido. Yo quería ser marinero mercante. Vaya usted a saber de dónde me vino el gusto por surcar los mares del mundo en un buque mercante. Ni familiares, ni conocidos tuve yo con esa ocupación. Creo que sin conocer exactamente de qué se trataba, triunfó el aura aventurera de la misma, para mi elección. Por supuesto que no me imaginaba haciendo la ruda tarea de un marino mercante. Yo sería el capitán de un gran buque, con mi uniforme de un blanco pulcro y mi gorra. Allá iba yo en el puente de mando, con la brisa marinera, acariciándome el rostro, conociendo cuanto país existía en el planeta. Para estar preparado, mientras tanto, me conformaba, con aprender su ubicación en el Atlas y sus banderas con ayuda de una enciclopedia. -------- Gracias a @LadySweet por proponer la dinámica que removió los recuerdos. Martes, 19 de julio de 2022.

@LeoPardo

Misterio resuelto. #DesdeMiPerfil Cuando decidí escribir un #ShortInconcluso para participar en la #DinámicaExpress propuesta por nuestro prolífero escritor @CamyTorresAutor por supuesto que pensé en un final propio, pero quise reservármelo, para que fueran los lectores los protagonistas de esta parte de la dinámica. Y sí que se lo tomaron bien en serio y nos regalaron un abanico muy diverso de posibles finales. Me divertí mucho leyendo las ingeniosas propuestas de estos autores, por lo que no puedo dejar de agradecerles (por orden de aparición) a @RosaBolivar, @BigBDP, @Atandome, @Jeacoromoto, @lilium, @fuga, @Burkino, @Sariana23, @gael1316, @LadySweet y no podía faltar el culpable de todo el complot: @CamyTorresAutor. En mi post para la dinámica, terminaba diciéndoles que el nombre del perpetrador del robo de la graciosa Fifí, estaba escondido en el texto. Aunque otros usuarios, dieron igualmente con el ladrón, llegaron hasta esa deducción por otra vía. Solo nuestra estimada @Jeacoromoto me hizo saber (muy discretamente) que había resuelto el acertijo. En la imagen adjunta a este post les dejo la solución. ¿Comprobaron que estaba a la vista de todos? Jajaja Tarde llego a la dinámica @LadySweet, aun así me dejó un comentario digno de una detective de alto nivel, con un análisis pormenorizado de los sospechosos. Ella, junto a @Atandome, fue una de las que señaló a Don Anselmo como el caco del relato. También me pidió que me animara a compartir mi final de la historia. Aquí estoy decidido a escribirlo, pero con algunas modificaciones a mi idea original, enriquecida con las propuestas de quienes se aventuraron a encontrar al culpable en esta historia detectivesca y señalar el motivo que lo impulso a cometer la fechoría. ______ Robo en la residencia de los Barreto. (Conclusión) #LosCasosdelInspectorPardo Esta historia comenzó aquí noise.cash/post/l75rnjgn El inspector Pardo, después de la conversación en privado que sostuvo con Don Anselmo Barreto, mandó a reunir a todos los presentes en el despacho del patriarca de la familia. Uno a uno, fue sacando a la luz los motivos, que hicieron saltar la sospecha de un implicado a otro en los hechos. El primero en cargar con la responsabilidad fue el mayordomo (¿quién si no?) Todos en la residencia conocían las preferencias de la pequeña bandida de Fifí, de utilizar la puerta de la habitación del sirviente para “hacer sus gracias”. Más de uno dio fe de la cólera que monto el viejo empleado cuando la perrita utilizó la cama de este como cagadero. Ese día perdió toda su compostura y prometió hacerle pagar tal agravio. Pero el suspicaz de Pardo no se dejó arrastrar por aquellas opiniones, pues se dio cuenta de que las amenazas del mayordomo habían sido solo palabras vacías, pues en realidad era incapaz hasta de matar una mosca. Después la atención cayó sobre el tarambana de Arturo Barreto. Hasta ese momento él pensaba que todos los presentes ignoraban la suerte que, unos años atrás, había corrido la versión felina de Fifí. Pero su madre, doña Fina, estaba al corriente y trajo a colación el suceso, preguntándose si la consentida de la familia, no había pasado por lo mismo. Arturo dio su palabra, de dudosa credibilidad, de que en esta ocasión él no tenía ninguna responsabilidad en la extraña desaparición. Para demostrar su cuartada, enseñó una ficha ganada en AA, donde certificaban que llevaba sobrio una semana. Cuando Arturo pensó estar libre de sospechas, su hermanita Agustina, lo acusó públicamente de haber prometido a una de sus amigas regalarle, como muestra de su amor, a la graciosa Fifí. El hermano mayor reconoció haber hecho la promesa pero sin intenciones reales de consumarla. Solo quería ganarse el corazón de la única dama que había robado el suyo, tras tantos años de amores desordenados. Si no le creían, dijo, que sería fácil comprobarlo con una visita a casa de la dama en cuestión. El inspector confió en las palabras de Arturo Barreto, pues sus cuartadas eran fácilmente comprobables. Tocó el turno a los tórtolos, que se habían comportado muy nerviosos tratando de inculpar a los demás. Fernando Rosales cambió de color, como semáforo averiado, cuando el inspector le preguntó sobre el monto de la deuda de juego que tenía. No esperaba, que alguien más aparte de su esposa, Agustina Barreto, tuviera conocimiento de dicho endeudamiento. La hija menor de los Barreto, defendió a su marido, sosteniendo que no existía relación alguna entre la desaparición de Fifí y las deudas de Fernando. Fue entonces cuando, tras una señal del inspector Pardo, el aristócrata azucarero, tomó la palabra. Don Anselmo Barreto confesó, ante todos los reunidos, ser el responsable de la desaparición del bichón habanero propiedad de la familia. A esta hora- dijo- Fifí va camino a mi finca campestre en Indio Hatuey para ponerse a salvo de ustedes dos (apuntó al matrimonio) que pretendían lucrar con sus cachorros, conociendo el alto precio que las familias de abolengo, estarían dispuestas a pagar por un ejemplar con certificado de pedigrí. No permitiré que nuestra consentida se convierta en un negocio. Buscaremos, entre nuestras honestas amistades, quienes quieran adoptar sus cachorros. Un fugaz pensamiento cursó por la cabeza del inspector Pardo. ¿Será que a mi gata le gustaría tener compañía…? Martes, 19 de julio de 2022.

@LeoPardo

Después de 20 años. (Continuación) #LosCasosdelInspectorPardo. El principio de esta historia lo pueden encontrar en noise.cash/post/1246mqm6 Las calurosas temperaturas no parecían tener la más remota intensión de dar un respiro. Un sol que rajaba hasta las piedras, a la hora del mediodía, mantenía a la mayoría de los habitantes de la isla a la sombra. De caer un aguacero en ese momento sería recibido como un regalo divino. El inspector Pardo aprovechaba aquella quietud transitoria, cuando a través de las ventanas llegaban muy pocos ruidos del exterior, para sumergirse en su nube meditativa de humo de tabaco. Un Montecristo Nº4 era la breva reservada para tales ocasiones excepcionales, únicas en las que se le veía sosteniendo, un puro entre sus labios. Un detalle llamó poderosamente su atención en la entrevista del día anterior con el ex convicto, que más que solicitando sus servicios de sabueso policial experimentado, llegó implorando ayuda misericordiosa. Este le contó, que estando en la cárcel, ingresó un preso, al que reconoció como un antiguo colega de fechorías, de los tiempos en que estuvo involucrado a los capos que controlaban el barrio. La única frase que escuchó de este, lo dejó completamente intrigado. Lo peor es que tuvo que guardarse su curiosidad, pues no hubo posibilidades de un segundo encuentro. A la mañana siguiente, fue encontrado en el baño con un corte mortal en el cuello, bajo un grueso chorro de agua que salía directo de la tubería, que servía de duchas. “Estás pagando por otro”, fueron las cuatro palabras que no cesaron de repiquetear en su cabeza desde aquel día. Algo sabía ese hombre, del cual no recordaba ni el nombre, que él desconocía. Y aunque sostuvo siempre su inocencia, no tenía forma de probarla. Su incertidumbre siguió creciendo, al recordar más tarde, que el degollado había estado en el bar la noche anterior del asesinato de su esposa. Como en un golpe de lucidez volvió a su mente la imagen de aquella noche y se acordó, que precisamente aquel sujeto, lo había ayudado a llegar hasta su casa, dado el estado de embriaguez que él presentaba. Nada le pareció extraño entonces. Eran las mismas borracheras de siempre, en el mismo lugar y con los mismos tipos. En momentos como aquel, el inspector Pardo se lamentaba de no haber querido nunca contratar un asistente. Con el calor que hacía en la calle, con gusto se hubiese ahorrado el viaje hasta el plantel penitenciario, en busca de la identidad del sujeto del cual le había hablado su cliente. Un suceso como el que había acaecido tenía que estar registrado en los archivos del penal. Ese era el hilo, que su olfato le pedía seguir, para desenredar la madeja, de la mujer asesinada veinte años atrás. Conociendo la identidad del degollado, Pardo enrumbó en la siguiente dirección que seguiría la investigación. Tendría que desempolvar el expediente del caso en busca de algún detalle de interés. Entre las evidencias recogidas en la escena del crimen, una huella parcial no identificada llamó su atención. Era el único indicio, que podía vincular con el asesinato, a una persona ajena de los que vivían en la casa. El recluso que murió en la cárcel después que le cortaron el cuello, por su propio peso, era su primer candidato. Al cotejar las huellas, encontró la coincidencia que esperaba. Nada era casual en aquella historia. El hampa tenía sus ensangrentadas manos metidas hasta los codos. Nadie podía burlarse de los dueños de la barriada, dejándolos tirado y demostrando a otros, que podían comenzar una vida nueva, de éxito, fuera de sus dominios. Cuando el inspector Pardo, citó a su cliente al despacho para informarle los resultados de la investigación, prefirió no hablarle del poco interés que percibió por parte de la policía en hurgar con mayor profundidad en el caso. Tenían evidencias que apuntaban a un culpable y no necesitaban nada más para dar por cerrado el caso. A estas alturas sería muy difícil demostrar si la intencionada influencia de alguien facilitó el curso que tomara la pesquisa en aquel entonces. Al abandonar el despacho del inspector, el hombre que hacía dos semanas había estado allí por primera vez, estaba convencido de que la tarea más difícil era la que le quedaba por cumplir. Ganarse el cariño y respeto de su única hija, que durante veinte años había vivido escuchando, que su padre era un brutal asesino, responsable de la muerte de su madre. En ese preciso momento comenzó a llover torrencialmente, pero él no buscó un lugar donde guarecerse. Dejó que el agua arrastrara aquel pasado del que sentía acababa de desprenderse para siempre. Por fin, la lluvia hacía el milagro de aliviar, aunque fuera por una noche, a los isleños del agobiante calor. Domingo, 17 de julio de 2022. En la imagen una composición a partir de dos imágenes libres de Pixabay. Imagen de Stefan Schweihofer en Pixabay https://pixabay.com/es/vectors/huella-digital-dactilograma-257037/ Imagen de Twighlightzone en Pixabay pixabay.com/es/photos/sangre-cuchillo-pu%c3%b1alada-asesinato-3301880 La imagen muestra una huella dactilar sobrepuesta sobre la imagen de la hoja de un cuchillo ensangrentada.

@LeoPardo

Robo en la residencia de los Barreto. #EnCorto #ShortINCONCLUSO #LosCasosdelInspectorPardo. El teléfono de la oficina del inspector Pardo sonó justamente cuando iba de salida. Regresó sobre sus pasos para escuchar al mayordomo de los Barreto hacer la denuncia de la desaparición. Dicha familia pertenecía a la más rancia aristocracia capitalina. Don Anselmo Barreto, era el patriarca del linaje, que edificara su abolengo endulzado con el jugo de la caña de azúcar. Su esposa, doña Fina, entró en la familia, luego de ser elegida reina de la belleza del carnaval. Ladrón de corazones femeninos, Arturo, era el hijo mayor del matrimonio. Su misión sobre la tierra consistía en dilapidar la fortuna familiar en orgías de alcohol y sexo. Agustina, su hermana, estaba casada con Fernando Rosales, único heredero de una familia en bancarrota. Es preciso señalar, que el día de los hechos, nadie ajeno a los mencionados, traspasó la verja de la residencia de los Barreto. Cada uno tenía sus motivos incriminatorios. Don Anselmo, personalmente, recibió a Pardo para darle los detalles sobre la misteriosa desaparición de Fifí, la graciosa mascota de la familia. ______ Para esta dinámica, dentro de otra dinámica, que propuso @CamyTorresAutor les dejo mi historia inconclusa. Escondido en el texto (no tanto) está quien se robó a Fifí. El motivo del ladrón tendrán que idearlo ustedes para terminar este relato y pueden dejarlo en los comentarios. Mis disculpas para los que llegaron hasta aquí buscando la continuación de mi otra historia inconclusa. Esa viene mañana. Sábado, 16 de julio de 2022. Imagen de Ralf Bitzer en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/perro-flare-habanero-1134492/ En la imagen un bichón habanero (también conocido como blanquito habanero) raza de perros preferida por las familias aristocráticas de la capital de Cuba desde el siglo XIX.

@LeoPardo

Después de 20 años. Un hombre, que aparentaba cargar muchos más de los cuarenta y tantos años que había vivido, esperaba fuera del despacho del inspector Pardo, cuando este llegó temprano en la mañana del lunes. Asustado, se levantó del banquillo y saludó, anticipándose al recién llegado. El inspector lo invitó a pasar, luego de abrir las ventanas para ventilar la oficina. El día prometía calor, a juzgar por como comenzaba. Pardo se percató de que al visitante le costaría hablar del asunto que lo había llevado hasta allí. Para ganar su confianza, le comentó sobre el tema del que todos hablaban: las altas temperaturas, que estaban castigando a la isla, desde la semana anterior. Cuando lo estimó oportuno, preguntó por el motivo de la visita. El hombre le pidió investigar sobre el asesinato de su esposa. La víctima había recibido varias heridas de arma blanca mientras dormía, junto a él, en el lecho matrimonial. Lo peculiar del asunto estaba, en que el crimen había sucedido, 20 años atrás. Aquella noche fatal, en que perdió a su pareja, regresó tarde a su casa y pasado de tragos. No recordaba nada más allá, del momento en que desplomó su ebria figura, en la cama donde ya descansaba su esposa. Ella lo reprendió, como de costumbre, pero él alcanzó a escuchar solo los regaños iniciales. El alcohol ya había bloqueado por completo sus sentidos, impidiéndole percibir cualquier estímulo del exterior. A la mañana siguiente, cuando despertó, sintió que la sábana bajo su cuerpo estaba empapada de un líquido viscoso. Al incorporarse, descubrió la causa. Su esposa, apuñaleada, yacía sin vida sobre la misma cama, de donde él, acababa de levantarse. Todo lo demás parecía en orden. Fue en ese momento que recordó, que ellos no estaban solos en la habitación. Corrió hacia la cuna, donde debajo del mosquitero, inocente de todo, dormía su pequeña hija. Dentro de todo el desconcierto que le provocaba la escena que tenía ante sí, el encontrar a la niña sana, fue como un destello de calma en el centro de una tormenta. El amor que sentía por esa hija, era quien lo había impulsado, a entrevistarse con el inspector Pardo, aquella calurosa mañana de lunes. Todas las pruebas encontradas por la policía en el lugar del crimen apuntaban hacia un solo culpable. Ninguna entrada había sido violentada, para revelar la presencia de un extraño. El arma homicida, un cuchillo tomado en la cocina de la propia casa, tenía sus huellas. No existía cuartada alguna que probara su inocencia. Tampoco él fue capaz de dar una explicación, al ser el primer sorprendido, de la horrible escena, que más tarde encontraron los peritos policiales. Como resultado fue condenado a 15 años de prisión. Los familiares de la víctima, quienes nunca aprobaron su unión con el inculpado, pusieron todo su empeño en lograr la mayor condena posible. Y no es que él fuera un dechado de virtudes, pero hasta el final sostuvo con firmeza, ser incapaz de causar tanto daño, al ser que cambiara por completo su vida. Antes de ellos conocerse, había estado vinculado a delincuentes que imponían su ley, en la barriada donde nació. Cuando dispusieron irse a vivir juntos, él decidió romper aquel vínculo con su pasado, aun sabiendo, que era una tarea difícil. Más tarde, el nacimiento de la hija de ambos, fue el incentivo perentorio, para reafirmar la decisión tomada. El inspector Pardo escuchó atento a su interlocutor sin interrumpir el relato ni una sola vez. El hombre, a quien le costara comenzar a hablar, le había contado hasta el último detalle de aquella enmarañada historia. Al final, el investigador policial, mientras secaba el sudor de su frente con un pañuelo, le preguntó: _ ¿Por qué hace esto ahora, si ha pasado tanto tiempo y después de haber cumplido su condena? _ Lo hago por mi hija… Ella piensa que su padre es un asesino. – contestó el hombre visiblemente angustiado. Continuará… _________ En estos tiempos de #EnCorto, para variar, regresan #LosCasosdelInspectorPardo. Viernes, 15 de julio de 2022. Imagen de Twighlightzone en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/sangre-cuchillo-pu%c3%b1alada-asesinato-3301880/ La imagen muestra la hoja de un cuchillo ensangrentada.

@LeoPardo

Ducha nocturna. #Dinámica #EnCorto Durante el día se fue amontonando tanto calor que hasta podía tocarse. Una capa se sobrepuso sobre otra, desde bien temprano en la mañana… ¡Qué digo! La sofocante temperatura venía como herencia del día anterior. No hubo tregua nocturna que obligara descender los grados del termómetro. Calor húmedo, del trópico. Del que bebiendo un río, no compensas el manantial que brota de los poros. Calor pegajoso, que te provoca la sensación de ser un helado que se derrite en las manos de un infante. La ropa se adhiere al cuerpo como una segunda piel. En la noche, sientes que ya no queda oxígeno para respirar. El aire que inhalas, parece pasado por fuego. La calma es total. La famélica brisa no tiene fuerzas para mover ni la rama más débil. Entonces, de repente, revienta la primera nube. Relampagueantes destellos iluminan la fiesta de la lluvia. Al principio, quema, y le saca vapores a la tierra. Luego, se va volviendo fresca y perfumada. La calurosa jornada precisaba de una ducha antes de irse a la cama. Martes, 12 de julio de 2022.

@LeoPardo

Aplastada. #Dinámica #EnCorto Se percató muy tarde de que había tomado una decisión errada. No alcanzó a comprender el porqué de su salida sin sentido. Antes de lanzarse al exterior, a plena luz del día, estaba a gusto en su cálido y húmedo refugio. Sus hábitos noctámbulos la mantenían alejada de todos aquellos seres, que creyéndose superiores, la despreciaban tanto. Ella no era responsable de su aspecto, que a los otros parecía repulsivo. El ataque la dejó herida mortalmente. Esparcía sus entrañas por el sendero en un inútil intento de escapada. A pesar de ello, siguió aferrándose a la vida. Siempre había confiado en su capacidad de supervivencia. La siguiente embestida de su enemigo fue demoledora. Aprovechando su debilidad, se le vino encima con toda sus fuerzas. Solo alcanzó a ver la sombra de la enorme bota reflejada en el piso. El sujeto, con rabia, le escupió su epitafio verbal: _ Maldita cucaracha. Sábado, 9 de julio de 2022.

@LeoPardo

¿Quién cuida de los hijos? #AlertadeDebate Casi siempre, cuando hay una separación en un matrimonio que tiene hijos en común, estos quedan a la guarda y cuidado de la madre. Más allá del derecho que legalmente asiste a ambos progenitores, la realidad inclina la balanza, desproporcionadamente, hacia el lado materno. Las madres sienten que tienen la prioridad cuando se trata el tema del cuidado y crianza de los hijos menores. Ese sentimiento sin dudas comienza a formarse tempranamente, desde el período de gestación. Más tarde, después del nacimiento, se afianza mientras la lactancia materna se convierte en la fuente única de alimentación del recién nacido. Llegado a este punto, es justo señalar, que son solo la maternidad y la lactancia las únicas funciones exclusivas, por naturaleza, de las madres. Todas las demás tareas, que ellas con placer y/o resignación asumen, pueden ser ejecutadas también por los padres. Sabemos, que en la mayoría de los casos, las madres no confían en las habilidades masculinas cuando de la atención de los hijos se trata. Ellas prefieren tomar las riendas del asunto para asegurarse de que todo se está haciendo de forma correcta. La alimentación, el aseo, el cuidado de la salud, el acompañamiento en la etapa escolar; son tareas que en contadas ocasiones las madres ceden a la parte masculina del matrimonio. En esto influyen, los patrones heredados durante siglos, del modelo establecido de organización de la familia. Por otro lado, están las exigencias sociales que fuerzan a la madre para que cumpla su rol de cuidadora. Nuestra sociedad no ve con buenos ojos a las madres que dejan a sus hijos menores, después de una separación, al cuidado de los padres. Solo en casos extremos se justifica el alejamiento madre –hijos. Por su parte, los padres acatan sin muchos titubeos, los patrones instituidos. Este conveniente estado de cosas, les ofrece ventajas que garantizan una mayor libertad en el plano profesional y sentimental. Esta debe ser una razón de peso, por la cual, no encontramos demasiados reclamos, por parte de los padres, para quedarse a cargo de la guarda de los pequeños, tras la ruptura de la pareja. Es necesario también cambiar la mirada, que desde las instituciones, se presta al asunto. Garantizar el derecho de acogerse al periodo de paternidad, con las mismas garantías salariales que tienen las madres trabajadoras después del parto, pudiera ser un paso importante. Claro que instituir este derecho en ley no garantiza un cambio en la mentalidad y el accionar de las personas. En países, como el mío, donde esto es posible, la realidad demuestra, que en un por ciento insignificante, se hace uso del mismo. ¿Cuántos empleadores permitirían la ausencia de un padre al trabajo por problemas de salud de un hijo? Cuando es la madre la implicada se suele ser más tolerantes. Nuevamente, esta forma de abordar la situación pasa por un tamiz de arraigado machismo y conveniencia que considera que el lugar de la mujer está en la casa cuidando de esta y de los hijos. Como pueden ver, el asunto presenta varias aristas cuando decidimos hacer un análisis. Hay que tener en cuenta la posición que adoptan las madres, los padres, la sociedad, las instituciones y alguna otra que queda fuera, de este, mi criterio personal. No me siento capacitado para agotar el tema, pues no soy especialista en la materia, pero aun así, pienso que es algo de lo que debemos hablar más abiertamente y analizarle todos sus entresijos para dar pasos en dirección de cambiar los estereotipos que nosotros mismos contribuimos a sostener. Lamentando que el debate se ha vuelto escurridizo entre las publicaciones de este canal #DeCalidad, y en aras de motivarlo un poco, los invito a dejar sus opiniones en los comentarios de este post. Estoy convencido de que sus criterios enriquecerán estas reflexiones que sobre el tema les he compartido. Miércoles, 6 de julio de 2022.

@LeoPardo

Creencias de estudiante. Para participar en la dinámica propuesta por @Celiolopez sobre las #CosasQueCreiamos, no me voy a remontar a mi infancia (ha pasado tanto tiempo que esas ya no las recuerdo jajaja) , sino que voy a compartirles algunas de mi etapa de estudiante universitario. Como no acostumbro a tener creencias, me resultó algo curioso, cuando al estudiar lejos de mi país, descubrí, cuán respetuosos eran los nativos de ciertos dogmas. Entre los rasgos del estereotipo en que encasillamos a los rusos, el de ser personas supersticiosas, se justifica en cierta medida. Sin llegar a fanatismos, mis compañeros de aula y residencia, seguían rituales para mucho de sus actos cotidianos. Por alguna razón, que seguro tiene la misma explicación que nos dio Wendy en su post, ser convenientes, sin darme cuenta, comencé a imitarlos, aunque no estuviera muy convencido de su efectividad. Muchas de esas creencias, como es lógico, tenían relación con el rendimiento académico. Aún recuerdo, que por recomendaciones de mis colegas, dejé de lavar mi cabeza los días previos a un examen. Según ellos, con el agua y la espuma, se escapaban también los conocimientos. Así que era preferible conservar la suciedad para no perderlos. Otra, en esta misma cuerda, exigía dejar la cama sin tender (hacer), cuando en la mañana, salías a demostrar las habilidades aprendidas. La explicación, que se le daba a esta práctica, no me quedó nunca clara, pero era una justificación muy conveniente para romper la obligación, en cada amanecer, de ordenar la cama. No podía faltar en este compendio, una frase difícil de traducir, para dedicar suerte antes de una prueba. Literalmente sería algo así como “ni pelusa, ni pluma”, a lo que invariablemente había que responder, mandando al diablo, a quien te lo decía. Imaginan que diferente suena a nuestro “suerte en el examen” al cual ripostamos con un “gracias”. Por supuesto que en aquel tiempo, lo que verdaderamente aseguraba mi éxito, era la preparación consciente antes de examinar cada asignatura, pero “por si las moscas” no me arriesgaba a despreciar la “ayuda” de las creencias locales. Créanme que nunca lo tomé muy en serio, pero no costaba nada seguir las tradiciones en aras de lograr el objetivo trazado. Aún recuerdo muchas otras costumbres de aquel país, relacionadas con sus creencias. Aquí les comparto algunas que pueden parecerles tan curiosas como me sucedió, a mí, entonces. Silbar dentro de una casa, puede llamar las desgracias para los que la habitan. No se da la mano a alguien con un guante puesto o a través del umbral de una puerta. Cuando un grupo de personas o una pareja se encuentran en su camino un árbol, un poste para el cableado eléctrico o algo por el estilo, todos deben pasar por el mismo lado. De no ser así, después de cruzar por lados diferentes, deben saludarse antes de continuar. No busquemos mucha lógica a estas cosas en las que creemos, pues será difícil justificarlas, pero es una realidad que todos en algún momento de nuestra vida hemos confiado en algunas, aunque ahora solo nos sirvan para contar el cuento y reírnos de nuestras tonterías. Miércoles, 29 de junio de 2022.

@LeoPardo

En busca de reconocimiento. Tengo un amigo, (que igual pudiera ser yo mismo), que cuando llega un día como el de hoy, siente que su frustración crece a niveles cósmicos. ¡Y mira que se ha esforzado el pobre! Su empeño lo ha llevado a tener una prole de 10 hijos, y ni con eso, ha logrado el reconocimiento, que él, está convencido merecer. El asunto parte de aquella manida frase de que “madre hay una sola, pero padre es cualquiera”. Él no entiende el basamento de tal argumento, pues conoce que, desde la génesis, únicamente un “renacuajo” fertiliza al óvulo, y este tiene un solo dueño, que a la postre, se convertirá en padre. Mi amigo decidió, espontáneamente, asumir la crianza de sus hijos como lo hacen las madres. Era él quien le preparaba los alimentos, quien le cambiaba los pañales “premiados”, quien lavaba la ropa que ensuciaban, quien los llevaba al médico cuando enfermaban y velaba sus fiebres en las noches, quien los acompañaba a la escuela y auxiliaba al resolver los deberes escolares. Además de no abandonar, las responsabilidades que ya tenía por defecto; de leerles un cuento para ir a la cama, traer los abastecimientos a casa, llevarlos a pasear al parque o a disfrutar de un evento deportivo o demostrar su fuerza hercúlea cuando había que mover algo pesado. Todo fue en vano, su esposa mantuvo su lugar de preferencia sin, según él, realizar el menor esfuerzo. Llegó a pensar que aquello era algo que venía con los genes y sería imposible de cambiar. Uno de sus amigos le explicó que era “algo” que los hijos mamaban junto con la leche materna. Por eso mi amigo decidió experimentar, y valiéndose de una argucia, que aludía a patrones estéticos, convenció a su esposa para que no lactara a los cinco hijos que llegaron de último a la familia. Él se encargó de preparar a tiempo todos sus biberones a demanda de los infantes. Al menos albergó la esperanza de tener un 50% del reconocimiento que buscaba. Pero algo falló, y mi amigo, quedó más abatido que antes. Fue otro de sus compadres el que le explicó que no bastaba con amamantarlos, pues el lazo venía desde antes, y le recordó los nueve meses de embarazo. El macetazo llegó, cuando regodeándose en crueles detalles, le dijo que era “algo” que se trasmitía por el cordón umbilical, que los unía durante esa temporada. Entonces mi amigo si se hundió en la más profunda de las depresiones. Ya entrando en los cuarenta, cuando empezó a notar que su abdomen iba perdiendo la esbeltez de antaño, que llegó a estar cuadriculado como tableta de chocolate, pensó que al fin había logrado el milagro, ¡y estaba embarazado! Ahora si alcanzaría la valoración que recibe una madre. Imaginan en que paró la cosa, cuando descubrió que aquello solo era exceso de tejido adiposo, que comenzaba a acumularse, producto de la edad. Por suerte mi amigo no tiene cuenta en Noise, pues eso hubiera aumentado, más aún, su desencanto, al chocar con la realidad de que, mientras a la otra mitad necesaria para la concepción, se le dedicó una dinámica por el #DíadelasMadres, de los padres nadie se acuerda. Por suerte, el amigo @Atandome hace unos días lanzó el hashtag #jocoserio, que no llegó a prender como dinámica, pero que bien me ha servido para señalar un día, que también merece ser distinguido. Feliz Día de los Padres para todos los noisers que ya conocen del “dolor” que causa que no se nos valore al mismo nivel (y hasta más) que a las madres. La felicitación se extiende a los que lo conocerán próximamente y a los que decidieron, a pesar de tener potencial, no pasar por este mal momento. Edición póstuma: Ofrezco disculpas al canal #EnEspañol y al amigo Simón que si se acordaron del Día de los Padres y lanzaron las etiquetas #DiaDelPadre #AnecdotasPadres #Sabado #Domingo, pero que yo no había visto antes. Igual, recuerden que mi escrito es un poco en broma y un poco en serio. Tercer domingo de junio de 2022. Día de los Padres.

@LeoPardo

El visitante nocturno. #Dinámica. Claro que esta historia debió comenzar cuando Fermina Daza le dio la razón a su marido (Juvenal Urbino), en algún asunto doméstico, por primera vez en su vida, y se cuidó de no hablar de animales por mucho tiempo. Pero todo aquello perdió importancia, desde que Fermina Daza comenzó a recibir la visita nocturna, de un señor, con el que entablaba largas conversaciones. Era un hombre cercano a los 60 años de edad, de mediana estatura y una complexión rellena sin llegar a la gordura. Tenía el pelo canoso e hirsuto y lucía un bigote blanco y bien recortado, que adornaba, una espontánea sonrisa. Siempre llevaba unos espejuelos, con moldura de pasta negra, a través de los cuales, dejaba ver, la profunda mirada de sus ojos color café. El visitante llegaba siempre después que Fermina se iba a la cama, junto a su esposo, el doctor Urbino. Lo extraño del asunto era, que a la mañana siguiente, la mujer no podía definir con claridad, si la amena charla, había sido un sueño o realmente había sucedido. Al principio se sintió hasta algo culpable, por la intimidad que alcanzaban los encuentros, con aquel hombre desconocido. Ella era una mujer casada, respetable, a la que nunca se le hubiera ocurrido una infidelidad, ni siquiera con el pensamiento. Pero a medida que se sucedieron las noches, se sintió más confiada, pues su interlocutor demostraba ser un hombre de carácter amigable y muy respetuoso. Su imaginación era prodigiosa, sabía hilar historias donde se entrelazaban la realidad y la magia. Con frecuencia mostraba agudeza crítica, al tratar ciertos temas, que salpicaban la conversación. Llegó a sentirse tan a gusto, que respondía a todas las preguntas con lujo de detalles. El visitante nocturno mostraba un marcado interés en todo lo que ella le narraba sobre su vida y la de otros vecinos de la ciudad. Parecía como si tomara nota de cada detalle en su mente, para después poder escribir, sobre lo que había escuchado. Ella también le preguntaba, de vez en cuando, acerca de su pasado, y él, aunque reservado, algo le contaba. De este modo entre ellos nació una relación muy familiar, como la que tienen dos personas, que se conocen de siempre. Una de aquellas noches, Fermina se animó a comentarle, sobre algo, que desde el primer encuentro le rondaba la cabeza. _ Usted me recuerda a una persona quien fue mi primer amor. Yo era apenas una adolescente, y él, trabajaba en la oficina de telégrafos. Aquello no trascendió más allá del intercambio de una correspondencia apasionada. Florentino Ariza se llamaba. El visitante mostró una sonrisa cómplice y terminó diciéndole: _ Pues sí, algo en común tenemos los dos. Mi padre era telegrafista del pueblo donde vivía, y ese fue, mi primer empleo también. Fermina no pudo ocultar el asombro que le provocaron dichas palabras. Aquella extraña coincidencia, sembraba más dudas, en ella, sobre la pertinencia de los encuentros con el visitante de la noche. ¿Tendrían alguna relación las visitas con el recuerdo del amor interrumpido 50 años atrás? ¿Quién era realmente aquel hombre, a quien una noche permitió entrar, y con el que después no pudo dejar de tener aquellas citas ocultas? Volviendo al asunto del inicio, y como Fermina nunca perdió las esperanzas de ver otra vez un animal en la casa, empleó su astucia para no desobedecer las órdenes de su esposo, y compró un loro real. Juvenal le había prohibido que en la casa entrara alguien que no supiera hablar, y el loro, era un parlanchín malhablado. Que lejos estaba entonces de imaginar, Fermina Daza, que un día, el ave sería la causa de la muerte del doctor Urbino. Esa noche, se fue temprano a la cama, esperando ansiosa, la llegada del visitante nocturno. ________ Este es mi relato para participar en la dinámica #EscribamosConElGabo, propuesta por el amigo @Burkino, en este canal #DeCalidad. Gracias por la propuesta. Viernes, 17 de junio de 2022.

@LeoPardo

La casona del hacendado. #HistoriasdeAragüí La calle Real de Aragüi tenía apenas cuatro cuadras, que partían desde la estación de ferrocarriles, perpendicular a la vía férrea. La vista inicial que encontraba un forastero, al bajarse del tren, era la impresionante casona, que ocupaba la primera esquina al lado izquierdo de la calle. La residencia pertenecía a la familia del hacendado ganadero, fundador del poblado, que al quedar deshabitada, fue envolviéndose en un halo de misterios. La casa causaba admiración no solo por sus dimensiones, sino también por su forma, tan diferente al resto de las viviendas vecinas. Era una construcción de estilo colonial sureño, típica de esa región de los Estados Unidos. Desde el vecino país, fueron embarcadas la mayoría de las piezas, que más tarde se ensamblaron en el sitio, conjugadas con materiales locales. La balaustrada del amplio portal envolvía la mitad frontal y parte del costado izquierdo de la casa. El techo de tejas planas, a dos aguas en diferentes direcciones que formaban una elegante volumetría, mostraba pendientes pronunciadas. Se sostenía por columnas lisas de cuatro caras, que se afinaban a la par que se elevaban. Las paredes eran de tabloncillo, pintadas de color verde salvia, en las que se abrían, en blanco contrastante, ventanas francesas de dos hojas con lucetas de múltiples paneles de vidrio. La puerta de la entrada principal, marcando el centro, daba acceso a un pasillo que recorría la casa, a ambos lados del cual, se distribuían los espacios interiores. Desde un salón, a la mitad del ala derecha, una escalera de dos tramos de mármol blanco con barandal y balaústres de caoba tallados, daba acceso al segundo piso de la casa. Era aquella una habitación con salida lateral al exterior a través de un pequeño portal. Un piano de cola era su principal elemento decorativo, alrededor del cual, transcurrían las veladas familiares o con sus invitados más allegados. El instrumento fue un regalo del hacendado a una de sus hijas, la cual desde pequeña había demostrado una asombrosa aptitud hacia la música. Cuando, aún muy joven, la muchacha enfermó de leucemia y a los pocos años murió, nunca más se escuchó el sonido que producía la percusión de sus teclas. El segundo piso era la parte más alegre de la casona. Allí se encontraban los dormitorios de los cinco hijos del hacendado. Las buhardillas que asomaban por los techos laterales, para permitir la entrada de luz, permanecían abiertas de día, buscando mantener las habitaciones ventiladas. Ninguna otra casa en Aragüi tenía una chimenea. Desde la cocina, al fondo de la vivienda, subía la estructura de ladrillos desnudos, hasta asomar por encima del tejado. Los jardines que rodeaban la casona y la caballeriza del patio, complementaban aquel reino de opulencia rural. Al frente, los rosales daban la bienvenida con su perfume inconfundible. En un costado, del surtidor de una fuente, brotaba el agua que se escurría por tres platos dispuestos de menor a mayor, humedeciendo el viento a su paso. Senderos cubiertos con lajas, a ambos lados de la casa, conducían bajo la sombra de esbeltos pinos, hasta los establos traseros. Hermosos ejemplares de raza, al cuidado de los empleados, siempre estaban listos para cuando el hacendado deseara recorrer sus dominios. Desde que aparecieron los primeros síntomas de la enfermedad de la hija menor del acaudalado ganadero, comenzó la casona a quedarse sin sus habitantes. Primero fueron alejamientos temporales, durante dilatados períodos, para las visitas a los más afamados médicos de la capital del país. Luego, las ausencias se prolongaron, por los viajes al exterior, buscando opiniones diferentes, que siempre encontraron las mismas respuestas. En total, fueron cinco largos años probando tratamientos novedosos, de ingresos hospitalarios, seguidos de periodos de recuperación que terminaban en nuevas recaídas. Durante este tiempo la familia se mantuvo unida, pero lejos de la casona. Los hijos mayores, en esas lejanas tierras, comenzaron estudios, formaron su propia familia y se fueron estableciendo, hecho este que les impidió volver a Aragüi aun después de la muerte de su hermana. El hacendado y su esposa regresaban, pero por cortas temporadas, para poner en orden los negocios que quedaron a cargo de un administrador de confianza. Con él tiempo, terminaron controlando todo desde la distancia. Fue en aquel caserón vacío, que solo una vez por semana, ventilaba una empleada para espantar la humedad, donde encontraron ideal refugio los fantasmas. El rumor nació a partir de las historias de una señora, a la que en el pueblo tildaban de loca, porque comenzó a afeitarse una franja de cabellos, después que alguien le espetara que no tenía ni dos dedos de frente. Ella contaba, que en las noches, mientras todos dormían en Aragüi, se encendían las luces del salón del piano y se escuchaba la música del instrumento. Agregaba que en una ocasión, en que se acercó a otear a través del cristal de una ventana, vio a la figura de una mujer, de espalda, sentada al piano, golpeado las teclas con soltura. La melodía la retuvo sin poder despegar la cara del frío vidrio, hasta quedar dormida en el portal, donde la sorprendió el amanecer del siguiente día, dejando una gran confusión en su mente. Al principio nadie lo tomó en serio, pero con el tiempo, al sumar el testimonio de otros pueblerinos, comenzaron a mirar con recelo todo lo que ocurría alrededor de la casona. A nadie le agradaba la idea de que la noche lo sorprendiera en las inmediaciones del lugar. Las beatas hacían la señal de la cruz cuando pasaban frente a la otrora vivienda del rico hacendado. Hasta la empleada dejó de airear las habitaciones por temor de encontrarse con algún etéreo huésped. Con el paso de los años, nadie podía dar fe de la existencia de los espectros, pero lo que si podían constatar, era el deterioro del inmueble. Primero fueron las hormigas que comenzaron la invasión silenciosa de lo que creyeron un enorme hormiguero. Después el comején comenzó a saciar su voracidad con la madera de las paredes, dejando solo la fina capa exterior donde estaba la pintura. Los murciélagos establecieron su dominio en los techos del piso alto y en el atardecer se veían por millares, saliendo en busca de alimentos. En temporada de lluvia, la humedad pudría todo lo que alcanzaba. Los jardines perdieron su magnificencia de antaño, las malas hierbas señoreaban alrededor de la casa. La fuente se convirtió en un depósito de agua verduzca, estancada. La edificación, que en el pasado había sido el orgullo de la gente del pueblo, ahora estaba convertida en un ruinoso y molesto caserón que afeaba tan céntrico sitio. Ya nadie dudaba, que hasta los fantasmas, que decían antes la habitaron, se habían marchado para siempre. Historia de ficción basada en una realidad posible. Lunes, 13 de junio de 2022. Imagen libre de Pezibear en Pixabay, editada. https://pixabay.com/es/illustrations/mujer-bonita-piano-m%c3%basica-583945/

@LeoPardo

#DesdeMiPerfil Desde hace una semana, llueve. El celeste pasó de moda. El gris es el color que marca la tendencia para esta temporada. Un rayo de sol, cotiza alto en el mercado negro de estos días. Cualquiera pagaría una fortuna por unas horas exclusivas de bronceado. La tierra ya no se sostiene, borracha de tanto beber. Le anunciaron barra libre y decidió desquitarse la sed acumulada durante los seis meses de ley seca. Las calles se vuelven cauces de ríos contingentes. Los más caudalosos, navegables. La espesa humedad va trepando las paredes, lentamente. Cada día conquista nuevas cimas. El moho señorea en baños y cocinas. Largas filas de hormigas, emigrantes indocumentados, llegan del exterior. Colonizan cada agujero que encuentran a su paso. Envían sus exploradores en busca de alimentos. Cualquier grano de azúcar olvidado, es tomado como indicio, de la posible existencia de un yacimiento cercano. Lo de las ranas es otra historia. Para ellas comenzó la temporada alta de turismo en el Caribe. De tanta alegría no paran de cantar. Si prestas atención descubres un ritmo acompasado. La cama consigue magnetismo para los cuerpos. Apetece hibernar hasta el regreso de la luz. Las obligaciones diarias se convierten en fastidio. Deberían decretar receso laboral oficial. Viendo caer las gotas, me visita la nostalgia de la infancia. Corro bajo la lluvia, metiendo los pies descalzos en cada charco. Sostengo el timón de un barco de papel que se mece en la corriente. “La lluvia siempre deja” reza en la sabiduría de los viejos. Ellos llamaban a este clima, Temporal. Baja Tropical, es la etiqueta de la ciencia. Veremos cuando pase que nos queda. Lunes, 6 de junio de 2022.

@LeoPardo

DOMINGO DE LECTURAS, ESTADÍSTICAS Y ENCUESTA. Las últimas ediciones del “Domingo de lecturas”, han estado acompañadas de alguna dinámica, que incita a los usuarios del canal, a ir más allá de la lectura pasiva. Para esta ocasión les propongo responder una pequeña encuesta, que nos permitirá conocer sus opiniones, preferencias y propuestas para mejorar el trabajo del canal. UN POCO DE HISTORIA Y REGLAS. Cuando en septiembre del 2021, un grupo de usuarios de Noise acordamos crear el canal #DeCalidad, nuestro objetivo quedó definido en la primera de sus reglas: • El ESPÍRITU del canal, es el contenido SUSTANCIOSO, que sea de PROVECHO, que invite al DEBATE o a la CONSCIENCIA y deje espacio para la INTERACCIÓN. En los inicios, una de los distintivos del canal eran los “suculentos” debates que se suscitaban en los comentarios de cada tema posteado. Eran otros tiempos para la plataforma y eso es un hecho que no se puede subestimar. Cualquier usuario dejaba su respuesta a los comentarios, aunque no fuera el autor del tema. A pesar de las limitaciones estructurales propias de Noise, para propiciar un debate multidireccional, se creaba un ambiente de intercambio de opiniones, con mucha interacción. Tenemos que reconocer que esa práctica quedó en desuso. Actualmente, es lastimoso, encontrarnos con post en el canal, que no reciben ni un solo comentario por parte de los lectores, cosa que al principio no pasaba. Por supuesto, me estoy refiriendo a escritos sobre temas polémicos, que generan opiniones diversas. Otra de las reglas del canal advierte: • Si su post tiene como buena intención el debate, use el hashtag: #AlertaDeDebate para avisarle a los demás usuarios de que va el contenido. A este hashtag luego se agregó el de #AlertaDeOpinión, que ambos sirven para identificar el deseo del autor para que se genere la discusión respetuosa acerca del tema. Revisando en el canal encontramos post que merecen llevar estas etiquetas y no han sido utilizadas por quienes escriben. Claro que esto no es un requisito obligatorio y siempre queda como una decisión personal del escritor, solamente lo señalábamos porque, de alguna forma, puede ser un elemento motivador para el intercambio de criterios. LAS ESTADÍSTICAS HABLAN. Algunos se preguntarán ¿a qué viene toda la historia anterior?. Bueno, además de hacer evidente el cambio que ha dado el canal desde sus inicios, está motivada por el resultado que muestran las estadísticas, de los post publicados en el mismo, durante el mes de mayo. Y no significa que desde la administración pensemos que el canal ha sido un fracaso, menos aún si nos comparamos con otros que en su tiempo contaron con una actividad muy notable, pero si es un hecho innegable, sus diferencias, referente al proyecto fundacional. Durante el mes pasado, y a pesar del parón de los pagos por parte de la plataforma a las billeteras personales, que sin dudas dejó su efecto, se publicaron el canal #DeCalidad 332 post, lo que ofrece un promedio de casi 13 diarios. Clasificando estos artículos según su contenido, tenemos un primer grupo, muy ajustados aquello que las reglas llamaron “el espíritu del canal”. • Debate 59 • Opinión 57 • Reflexión 47 En total suman 163 publicaciones, que representan el 49% de la muestra. El primer ítem incluye los post que llevan las etiquetas #AlertaDeDebate y/o #AlertaDeOpinón. Como ya explicamos, en los dos siguientes ítems, se incluyen escritos, que también pudieron publicarse bajo estos hashtags, pero que el autor no estimó pertinente hacerlo. Un segundo grupo de publicaciones están relacionados con creaciones literarias. Aunque en un principio nos cuestionamos la correspondencia de este tipo de escritos con los objetivos del canal, el tiempo nos fue convenciendo de que el espacio que se fue abriendo ese otro grupo de post, lejos de perjudicar al canal, lo beneficiaba, pues permitía diversificar el contenido que encuentran los lectores y da posibilidades a escritores que no se aventuran fuera de esta línea de publicación. Aquí los resultados: • Relatos 60 • Poesía 11 • Personal 32 Estos post totalizan 103, que representan el 31% de la muestra. A esta cifra podemos agregar muchos otros que incluimos en una última categoría que generalizamos con el nombre de • Dinámicas 66 Bajo la etiqueta de #UnaCanciónUnPoema, dinámica de @luiscabcash que el canal ha hecho suya en los #JuevesDePoesía, se publicaron muchos poemas, que no incluimos en el ítem Poesía, para no duplicar los datos. Este mes fue especial para las dinámicas, pues tuvimos una amplia participación en la que dedicamos al Día de las Madres. PARA TERMINAR- LA ENCUESTA. Y para cerrar, este ya extenso escrito, les proponemos una pequeña encuesta a la que podrán dar contestación a través de los comentarios de este post. Estamos convencidos de que sus respuestas nos servirán para mejorar la administración del canal #DeCalidad. Desde ya, les expresamos nuestro agradecimiento. 1. ¿Piensas qué el canal cumple con los objetivos que se propuso? 2. ¿Qué opinas de los días temáticos del canal (#JuevesdePoesía y #DomingodeLecturas)? ¿Te gustaría agregar alguno más? 3. ¿Se ajustan las dinámicas con el contenido que te gustaría leer en el canal? 4. ¿Cómo valoras el proceso de moderación en el canal? 5. ¿Qué sugerencias harías para mejorar el trabajo del canal? Disfruten del domingo de lecturas y no pierdan la oportunidad de formar parte activa de la administración de esta casa virtual donde se aprecia el buen contenido y el sano debate. Sábado, 4 de junio de 2022. Imagen libre de Pixabay modificada. pixabay.com/es/photos/tel%c3%a9fono-pantalla-tecnolog%c3%ada-m%c3%b3vil-1052021

@LeoPardo

El gallego del hotel. #HistoriasdeAragüí En los pueblos pequeños, cualquier hecho que rompa el curso rutinario de sus días, se convierte en un acontecimiento que deja una huella indeleble en la memoria de muchas generaciones. Aragüí no era la excepción, su vida transcurría sosegada, predecible. Por eso, todos recibieron con asombro la noticia, que perturbó al pueblo, aquella mañana de domingo. En proporción con su tamaño, era llamativo que Aragüí, tuviera tres negocios de hospedaje. La justificación se la daban los viajantes que llegaban por el ferrocarril. Alquilaban una habitación en uno de los hoteles, y desde allí, salían hacer sus recorridos diarios, por los demás pueblos vecinos, para proponer sus mercancías. Un gallego corpulento, más bien obeso, era el dueño de uno de estos establecimientos. Cubría su cabeza, completamente calva, con una boina negra de lana. Su cara siempre estaba roja, como si la sangre, quisiera brotar por los poros. Hablaba alto, con voz de trueno. La edificación constaba de dos pisos. En la planta baja había una fonda que ofertaba comida a precios módicos. En la alta, a ambos lados de un pasillo, se alineaban los cuartos del hospedaje. En uno de estos, vivía el gallego, solo, pues no tenía familia. Además del hotel, el emigrante de Galicia, era propietario de una valla de gallos, ubicada en el traspatio del hospedaje. Al aplatanarse* en la isla, las peleas de gallos finos se habían convertido en su pasión. El esparcimiento predilecto de los pueblos de campo era apostar por los emplumados contendientes de la lidia, pactada hasta la muerte de uno de los dos. Ese domingo, como era costumbre, las peleas comenzarían en la mañana y durarían mientras que hubiese gallos y apostadores. La valla era una construcción circular de robustos horcones de madera, sin paredes y techo de cinc. A la redonda, bordeando la arena de combate, disponía de gradas para el público. Cuando, temprano en la mañana, llegaron los dos trabajadores, padre e hijo, encargados de alistar el lugar, lo que encontraron los dejó pasmados. De una soga, amarrada a una sólida vigueta del techo, colgaba el pesado cuerpo del gallego. A juzgar por la palidez del rostro, habían transcurrido varias horas desde la consumación del hecho. El suceso inusual conmovió a Aragüí, todo el asueto dominical quedó suspendido. Aquel día, y durante muchos más, cuando se encontraban dos personas, el tema saltaba en cada conversación. Todo un halo de misterio se fue tejiendo alrededor de la inesperada muerte del gallego. La inexistencia de algún escrito que aportara luz, a las secretas razones que lo llevaron al suicidio, dio riendas sueltas a la imaginación popular. Unos culparon al diagnóstico de alguna terrible enfermedad desconocida que amenazaba con atarlo a una cama por el resto de sus días. Un mes antes del trágico acontecimiento, el gallego se había subido a un tren que lo llevó hasta la capital del país. Aunque no comentó con nadie de los motivos, muchos la relacionaron con una visita a algún connotado médico capitalino que le diagnosticó el mal. Sin embargo, el hostelero, a la vista, parecía gozar de una salud de hierro, a pesar de que desde hacía un tiempo, con cierta frecuencia, dejaba el negocio a cargo de su administrador por unos días y se encerraba en su cuarto, sin salir para nada. La cocinera le subía algún caldo a media tarde y ese era el único alimento que consumía en la jornada. Otros hablaban de deudas impagables, acumuladas en las apuestas de las peleas de gallos. Aseguraban que todas las ganancias del hotel y la fonda las ponía en los picos y espuelas de los gallos finos. Su adicción lo hacía perder más dinero del que podía pagar y se veía obligado a recurrir a usureros por préstamos para seguir apostando. No faltaban los que desmentían esa versión de los hechos. Afirmaban que el gallego amasaba una fortuna cuantiosa en el momento de su muerte. Decían que una botija repleta de prendas de oro, plata y piedras preciosas estaba enterrada en algún rincón del patio del hotel. La historia tomaba ribetes místicos, cuando le añadían, que el espectro del gallego se mantenía vigilante desde la valla, por si algún osado intentaba robarle su riqueza. Para estos, fue la soledad la causante del ahorcamiento. Toda la familia del emigrante había quedado en Galicia, y no tenía a nadie en la isla, a quien legar su herencia. Eso lo deprimía, y explicaba sus encierros temporales. Nunca se supo si alguna de estas versiones, u otra que se fue a la tumba con el difunto, desató aquel triste acontecimiento que perturbó la tranquilidad de los habitantes de Aragüí. La fonda y el hotel pasaron a cargo del administrador. La valla de gallos fue desmantelada un tiempo después, pues el recuerdo del ahorcado ahuyentó a los asiduos, que terminaron mudándose, a otra que existía en el pueblo. Historia de ficción basada en una realidad posible. __________________ Aplatanarse: término que se usa en Cuba para referirse a un extranjero que adopta las costumbres del país en que vive. Martes, 31 de mayo de 2022. Imagen libre de Pexels autor Jeffry Surianto https://www.pexels.com/es-es/foto/animales-aves-polla-pollos-8807473/ En la imagen gallos peleando.

@LeoPardo

#DinamicaMisMiedos Me puse a buscar en mis miedos para participar en la dinámica de @Celiolopez y no los encuentro. Y no es que me crea Daredevil, el hombre sin miedos, pero parece que con los años uno va despojándose de todo ese lastre que hacen más pesado el paso por la vida. Si nos detenemos a pensar en las cosas tan ridículas a las que solemos temer, no encontraríamos el motivo que lo justifique. Aunque pensándolo bien, hay un miedo que no puedo asegurar que haya superado, lo que sucede es que hace mucho no tengo aquel sueño que llegaba con bastante frecuencia. Creo era la angustia, la que entonces, me hacía despertar. ¡Qué alivio sentía cuando comprobaba que era solo una pesadilla! ¿Ha soñado alguno de ustedes con que se le caen los dientes y muelas, así no más, sin poder hacer nada para evitarlo? Si les ha pasado, compartan sus vivencias en los comentarios. Ese se convirtió en mi sueño recurrente. La experiencia soñada me sembró el temor de que un día podía convertirse en realidad. Por suerte, aunque ya he perdido algunos soldados en la fila, nada es comparable con el desasosiego que me provocaba el verme desdentado. Como también se vale recordar miedos del pasado, les cuento del terror, que de niño, le tenía a las inyecciones. Cuando mi mamá me llevaba al médico, mi saludo al doctor era sugerirle, que mejor me recetara pastillas. Si no quedaba otra opción que el pinchazo, nunca me entregaba fácilmente, había que atraparme antes. Recuerdo una ocasión en que el galeno me indicó unos cuantos millones de penicilinas (dicho así suena más terrorífico). Mi madre compró el tratamiento en la farmacia y pactó con una vecina, entendida en los menesteres de la enfermería, para que me inyectara el antibiótico en casa. Como ya sospechaba por dónde irían las cosas, aproveché un momento en que nadie me observaba y lancé la caja con los bulbos, a una fosa que había en el patio. Aunque nunca confesé mi culpa, mi madre estaba segura de quién era el responsable de la misteriosa desaparición. Ya adulto, aquella experiencia me demostró, que los médicos abusan de los antibióticos. A pesar de que mi mamá se negó a comprar nuevamente el medicamento, sobreviví de aquel catarro sin inyecciones. Un miedo típico, es el que muchos sienten por las arañas peludas (tarántulas). El de mi mamá, si no lo es, está muy cerca de una fobia. Para ella, el arácnido, aunque esté sin vida, representa un peligro. En el pueblo de campo de mi infancia, en época de lluvia, era frecuente contar con la visita nocturna de las arañas. Mi madre protestaba, pues no entendía cómo era posible que siempre fuera ella la que las viera. Era lógico que sucediera así, pues aunque todos estuviéramos en la sala, sentados frente al televisor, solamente ella se mantenía vigilante a todas las vías de acceso. Es normal que ese miedo en algún grado se trasmitiera a otros miembros de la familia. Cuando me encuentro con una araña peluda siento un escalofrío inicial, pero logro superarlo. Y para terminar, esta semana he sentido un miedo enorme. ¿Qué pasaría si el desajuste de estos días hubiese significado el fin de Noise.cash? ¿Dónde más iba a publicar mis tonterías? ¿Dónde iba a encontrar personas pacientes como tú, que has leído hasta el final este post? Creo no podría superar ese trauma. Por suerte, hemos regresado a la ¿normalidad? Jejeje, o si lo prefieren (risas). Sábado, 28 de mayo de 2022.

@LeoPardo

El esposo fiel. #AlertadeDebate. En la empresa donde trabajan, dos amigas de la infancia, van juntas al comedor para almorzar. Una de ellas está en su primer día, por lo que se vale de la experiencia de su compañera para conocer la rutina a seguir en la hora del descanso para alimentarse. Después de tomar sus bandejas, van a sentarse en una de las mesas del concurrido salón. La novata, mientras come, no deja de observar con curiosidad a los comensales. Excepto su amiga, los demás, son desconocidos para ella. - Tenemos que buscarte un novio… Aquí tienes para escoger- comenta con atrevimiento la que llevaba más de dos años trabajando en la empresa mientras saborea despacio un jugo de guayaba. En ese instante entra al comedor un joven alto que lleva espejuelos para corregir su miopía. La nueva le lanza una mirada reparadora que dura más tiempo del dedicado al reconocimiento de los demás. La amiga advierte lo particular de su interés, confirmado por la pregunta que le hacen al momento. - ¿Y ese quién es? - Ese es Carlos, el informático… - explica la muchacha con más tiempo en la empresa. - Creo que ya tengo un candidato para mi conquista.- reflexiona en voz alta la novata. - ¡Por gusto mi amiga! Ese es monovaginal, no pega tarro. Le es fiel a su esposa. - ¡Qué desperdicio! – soltó la interesada, exagerando la expresión de decepción que dibujó en su cara. Una risa burlona de las chicas puso punto final al tema. Al salir del comedor, cuando pasaron junto a la mesa del informático, se miraron con picardía al recordar la conversación que habían tenido, y volvieron a reír. ----------- La fidelidad es un valor humano con el que todos hemos estado relacionados en algún momento de nuestras vidas. Las relaciones sociales exigen de nosotros muestras de lealtad en el cumplimiento de los compromisos que establecemos. Debemos fidelidad a nuestros familiares, amigos, superiores y a nuestras parejas. Es la fidelidad a la pareja la que más polémica provoca. La ruptura del compromiso de fidelidad que se crea en una relación amorosa es bastante frecuente. Aunque la mayoría de las personas, en el momento idílico de la unión, son leales a la pareja, con el tiempo esta situación puede cambiar. Si tenemos en cuenta, que el vínculo amoroso se establece entre dos personas anteriormente desconocidas y que tiene su basamento en la atracción física y/o espiritual entre ellos, podemos entender que pasa con la promesa hecha si la motivación inicial desaparece. Por otro lado, está la posibilidad de encontrar a alguien que provoque un sentimiento imposible de dejar desatendido cuando ya hemos empeñado nuestro compromiso de lealtad. No todos serán capaces de esperar al encuentro en otras vidas, como propone “Tarde”, el tema de Arjona. La infidelidad llega arrastrando los prejuicios que la hace tan cuestionable. Ante el juicio de la sociedad, no se utiliza la misma vara para medir el desliz, cuando lo protagoniza un hombre o una mujer. La tradición machista exalta la infidelidad masculina, y la condena, cuando la infiel es una mujer. Casos, como el que ilustra el relato inicial del post, provocan una reacción crítica donde la lealtad de la parte masculina no es bien vista, incluso por las mujeres. Al hombre se le exige jugar su “papel”, para ser aceptado como tal, en su ámbito social. Un comportamiento infiel sirve de parámetro para valorar la “hombría”. Con esto no estoy justificando la infidelidad masculina, solo expongo una realidad con la que tropezamos frecuentemente. Contra estos prejuicios se puede luchar, y salir victorioso, cuando el amor y el respeto se esgrimen como armas poderosas. Aprovechando la calma que en estos días reina en las calles de Noise, vengo con mis preguntas para activar el debate. ¿Puede la fidelidad ser vista como la pérdida de la libertad individual? ¿Son más infieles los hombres que las mujeres? En este punto tengo mi teoría particular. ¿Es inevitable jugar el “papel de hombre” ante una propuesta femenina? Viernes, 27 de mayo de 2022.

@LeoPardo

#DesdeMiPerfil #UnAñoEnNoise Ya ha pasado un año y aún sigo aquí. ¿Qué tiene de relevante esa noticia? - más de uno se habrá preguntado. Hay muchos otros que también han permanecido durante ese tiempo, hasta más, y no han mencionado el tema. Pero esa moneda, como todas, tiene otra cara: los que en algún momento abandonaron la plataforma por diferentes razones. Entonces, de esa realidad nace mi curiosidad y el deseo de compartirla con los que me lean. Mi llegada a Noise fue casual, en un grupo de Telegram, de aficionados a las tecnologías y las criptomonedas, un usuario presentó la nueva red social. Como durante la pandemia, había comenzado a interesarme por la modalidad digital del dinero, y en la plataforma promocionada se premiaba el contenido con BCH, una de las pocas criptos sobre las que había leído para ese tiempo, decidí probar. Hasta aquí, queda claro que llegué buscando criptomonedas, pero no tenía ni idea de que tendría que hacer para ganarlas. No contaba con experiencias anteriores en otras plataformas al estilo de Noise. Mi currículo solo ostentaba unos pocos claimbot en Telegram o algunas faucet cumpliendo tareas rutinarias. Todos esos “proyectos” ya habían quedado en el olvido… ¿qué fue lo que vi diferente en Noise? Lo que más me atrajo en aquel inicio fue que no se necesitaba llegar a un mínimo impuesto para extraer a la billetera personal. ¡Por primera vez el mínimo de extracción lo definía yo mismo! Me dio confianza a los pocos días recibir los primeros satoshis de BCH y sentir que eran completamente míos. Sin duda esa es la primera razón que justifica mi permanencia después de un año: no me eternice esperando acumular el monto que me permitiera hacer la transferencia a mi wallet. Después llegó lo más difícil, insertarse en alguna comunidad y comenzar a publicar notas que llamaran la atención. Probé en canales de fotografía subiendo cuanta imagen captaba con mi celular. Recurrí a la exuberante naturaleza tropical para encontrar contenido. Esa etapa me hizo buscar información sobre un entorno cotidiano pero desconocido. Utilizando fotografías que había hecho en el pasado les conté algunas historias sobre la capital de mi país. Hacerlo en esta plataforma internacional, me hacía sentir como una especie de cronista promocionando la arquitectura, historia y costumbres de mi país. Luego encontré el segundo motivo que aún me mantiene por estos lares. Aparecieron los canales y entre estos uno en particular: “EnEspañol” creado por @Loucy, la académica de Noise. El rigor que desde un principio exigieron para publicar en este canal me dio algo de temor, pero a la vez fue un reto a vencer que me propuse. Aprender de los que mejor lo hacen y lograr subir mis escritos. El día en que los moderadores confiaron en mí, dejándome publicar sin pasar por su revisión previa, asumí que iba por el camino correcto. Desde entonces no me he alejado del canal EnEspañol pues logró reverdecer una afición que me acompaña desde niño y que tenía en el olvido: escribir. El tercer motivo llegó también de la mano de un canal. Un grupo de usuarios, que ya llevábamos un tiempo interactuado en la plataforma, por una idea de @Ferreto, decidimos crear un espacio para traer temas polémicos que despertaran el debate. A todos, en aquel grupo inicial, no gustaba el intercambio de opiniones, que pueden motivar un tema de interés, utilizando los comentarios para este fin. Un debate respetuoso, donde cada quien tenga derecho a exponer su punto de vista, aunque sea contrario a lo que plantea el autor del post, sigue siendo el principal objetivo del canal DeCalidad. Pertenecer al colectivo de moderación de este canal, me ha hecho tomar con mayor compromiso y responsabilidad, mi paso por Noise. Por último, y no menos importante, es responsable de mi permanencia en Noise, el ambiente amigable que se respira en esta red social. Nunca antes había tenido la oportunidad de compartir con usuarios de tantos países diferentes. Aprender de sus costumbres, sus expresiones peculiares al hablar el idioma que nos une, darme cuenta cuan parecidos somos en nuestras diferencias. Conversar de ellos en familia, como si nos conociéramos más allá de una pantalla. Llegar a sentirlos como amigos. Si llegaron hasta aquí, espero que ahora entiendan por qué es relevante para mí haber cumplido un año, junto a los que comenzamos entonces y aún permanecemos, los que dejaron su huella aunque ya no estén o los que fueron llegando después y también me han dado motivos. Es mi deseo que nos mantengamos por aquí como hasta ahora, aunque soy consciente de que nada es eterno. Con Noise siento que he crecido. Ojalá dentro de un año pueda hacerles un cuento parecido. Sábado, 21 de mayo de 2022.

@LeoPardo

Encierro. #HistoriasdeAragüí El gran salón social de Aragüí ofrecía un baile para presentar en sociedad a un grupo de muchachas que ese año festejaban sus 15 primaveras. El local, engalanado para la ocasión, disponía de un amplio espacio en su parte delantera al cual se accedía a través de tres puertas de dos hojas abiertas hacia el interior. Del techo colgaban múltiples lámparas responsables de iluminar el lugar. Junto a la pared izquierda, conversaban las señoras, en un sincrónico balanceo de sillones y abanicos. Al final, por la derecha, se levantaba el escenario donde los músicos afinaban sus instrumentos. En la parte trasera del salón estaban dispuestas, en tres filas, mesas con sus sillas donde servían alimentos y bebidas. Al fondo, el cantinero no daba abasto, preparando tragos y cocteles en un pequeño bar. Ese fue el último día que los pueblerinos vieron a la joven. Ella integraba el grupo de las homenajeadas. Asistió a la fiesta, acompañada de su familia como las demás. Era aquel, el momento más significativo, en su corta vida. El día en que la pequeña oruga desplegaba sus alas, vestida con colores de adulta. A partir de ese instante, ya no la verían más como una niña. La ilusión de encontrar, cuál Cenicienta, al príncipe azul con el que bailaría toda la noche, le provocaba algo de nervios. Por supuesto que no habría nada de azaroso en su elección. Hacía algún tiempo que un sobresalto desconocido, se adueñaba de su estómago, cuando su casta mirada se cruzaba con la de un joven del pueblo. De niña, había estado en más de una ocasión en el salón social acompañando a su madre, pero aquel día todo se le antojaba diferente. Era ella la que había cambiado. Los músicos acompasaron los instrumentos para dar inicio al baile con un ritmo de moda. Las muchachas, sin escapar de la mira que las madres le tenían instalada desde las mecedoras, formaron pequeños grupos donde charlaban y reían con desenfado. Aunque trataban de disimularlo, cada una estaba pendiente para aceptar o rechazar la invitación a bailar de algún joven. Era todo un ritual de galanteo hasta llegar al roce de los cuerpos, que comenzaban a adentrarse en un mundo desconocido de erotismo. Muchos años habían transcurrido desde aquel día del baile de bienvenida a su adultez. En un inicio solo ella notó el cambio. Salir de su casa le provocaba temor. No quería asomarse ni al portal. Con el tiempo, dentro de la familia, su madre fue la primera en advertir que algo no andaba bien. Al principio pensó en algún mal del cuerpo y esperó preocupada que aparecieran la fiebre o la tos, pero fue en vano. Su salud física no daba ninguna señal de deterioro. Más allá de su encierro voluntario, nada era alarmante en su comportamiento, por lo que tampoco cabía suponer que su mente estuviera dañada. Sin darse cuenta, en su casa, todos fueron aceptando la situación y dejó de ser un motivo de inquietud. Primero fueron los vecinos quienes comenzaron a preguntar por la joven, extrañados de no encontrarse con ella como antes. “En casa, leyendo” - explicaba la madre. Luego, las amigas intrigadas visitaban la casa, pero no lograban verla, pues se encerraba en su habitación cuando sentía que alguien tocaba a la puerta. La madre la justificaba alegando que se sentía indispuesta, hasta que un día no insistieron más. Nadie más en Aragüí volvió a verla, pero al pasar siempre preguntaban por ella, con una mezcla de preocupación y morbo. Los niños del pueblo crecieron escuchando la historia narrada por sus mayores. Cada quien se armaba su versión creíble. Lo mismo era una princesa cautiva, que una bruja malvada, culpable de todas las desgracias. Al pasar frente a la casa, no podían apartar la mirada de la ventana que daba a su cuarto. Supuestamente, detrás de las persianas, unos ojos escudriñaban la calle. Una tarde de mayo, cuando ya contaba con más de 80 años, una anciana de piel casi traslúcida y una larga trenza tejiendo sus blancos cabellos, se sentó en un sillón del portal a ver como caía la lluvia. Desde aquel día, todas las tardes, se repetía la misma escena. Nadie hizo preguntas, tampoco ella dio explicaciones de su encierro. Historia de ficción basada en una realidad posible. Miércoles, 18 de mayo de 2022. Imagen de StockSnap en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/gente-mujer-belleza-dama-puerta-2587093/ En la imagen una joven tiene su mirada perdida a través de una ventana.