Aplastada. #Dinámica #EnCorto Se percató muy tarde de que había tomado una decisión errada. No alcanzó a comprender el porqué de su salida sin sentido. Antes de lanzarse al exterior, a plena luz del día, estaba a gusto en su cálido y húmedo refugio. Sus hábitos noctámbulos la mantenían alejada de todos aquellos seres, que creyéndose superiores, la despreciaban tanto. Ella no era responsable de su aspecto, que a los otros parecía repulsivo. El ataque la dejó herida mortalmente. Esparcía sus entrañas por el sendero en un inútil intento de escapada. A pesar de ello, siguió aferrándose a la vida. Siempre había confiado en su capacidad de supervivencia. La siguiente embestida de su enemigo fue demoledora. Aprovechando su debilidad, se le vino encima con toda sus fuerzas. Solo alcanzó a ver la sombra de la enorme bota reflejada en el piso. El sujeto, con rabia, le escupió su epitafio verbal: _ Maldita cucaracha. Sábado, 9 de julio de 2022.
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7 comments
Estuvo buenísimo este relato. Literalmente lo que vive la cucaracha si nos ponemos en su lugar, es un tremendo suplicio. Pero bueno, ni modo. Saludos!
Cálculo errado el de la cucaracha. Una real me inspiró el relato. En realidad no son visitantes bienvenidos en nuestros hogares. Gracias por leer y comentar.
Las pobres, parecen destinadas (las citadinas o pueblerinas) a sufrir los rigores de nuestro peso a través de los calzados. Pensar que las de zonas más boscosas o salvajes no deben de cuidarse de nosotros. Por cierto, por momentos alcanzan grandes velocidades, cuando están en circunstancias de escapes.
Si, son buenas escapando. Cambian de dirección rápidamente y nos dejan colgados. A decir verdad no soy muy amigo de las cucarachas. Las relaciono con la falta de higiene. Gracias amigo @Burkino
De lo mejor de hoy! Pobre decisión de la que aguantaría tanta radiactividad y nada de pisotones! Asi es la vida para los minúsculos! Jeje Buenisimo! Saludos
#halving https://noise.cash/post/k82r6zpsg935w Saludos.
Te confieso que mientras leía tu #corto no pude evitar sentir una mezcla de sentimientos encontrados. Leyéndolo así da penita con la pobre cucaracha. Aunque ya envolverse en el botazo hacia ella es algo que a veces se vuelve inevitable. Las cucarachas y yo no tenemos nada en común; mientras estén fuera de casa todo está bien, ya dentro es una guerra sanguinaría que se impone con gritos y todo, porque en el fondo les tengo hasta miedo.