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@LeoPardo

#DinamicaMisMiedos Me puse a buscar en mis miedos para participar en la dinámica de @Celiolopez y no los encuentro. Y no es que me crea Daredevil, el hombre sin miedos, pero parece que con los años uno va despojándose de todo ese lastre que hacen más pesado el paso por la vida. Si nos detenemos a pensar en las cosas tan ridículas a las que solemos temer, no encontraríamos el motivo que lo justifique. Aunque pensándolo bien, hay un miedo que no puedo asegurar que haya superado, lo que sucede es que hace mucho no tengo aquel sueño que llegaba con bastante frecuencia. Creo era la angustia, la que entonces, me hacía despertar. ¡Qué alivio sentía cuando comprobaba que era solo una pesadilla! ¿Ha soñado alguno de ustedes con que se le caen los dientes y muelas, así no más, sin poder hacer nada para evitarlo? Si les ha pasado, compartan sus vivencias en los comentarios. Ese se convirtió en mi sueño recurrente. La experiencia soñada me sembró el temor de que un día podía convertirse en realidad. Por suerte, aunque ya he perdido algunos soldados en la fila, nada es comparable con el desasosiego que me provocaba el verme desdentado. Como también se vale recordar miedos del pasado, les cuento del terror, que de niño, le tenía a las inyecciones. Cuando mi mamá me llevaba al médico, mi saludo al doctor era sugerirle, que mejor me recetara pastillas. Si no quedaba otra opción que el pinchazo, nunca me entregaba fácilmente, había que atraparme antes. Recuerdo una ocasión en que el galeno me indicó unos cuantos millones de penicilinas (dicho así suena más terrorífico). Mi madre compró el tratamiento en la farmacia y pactó con una vecina, entendida en los menesteres de la enfermería, para que me inyectara el antibiótico en casa. Como ya sospechaba por dónde irían las cosas, aproveché un momento en que nadie me observaba y lancé la caja con los bulbos, a una fosa que había en el patio. Aunque nunca confesé mi culpa, mi madre estaba segura de quién era el responsable de la misteriosa desaparición. Ya adulto, aquella experiencia me demostró, que los médicos abusan de los antibióticos. A pesar de que mi mamá se negó a comprar nuevamente el medicamento, sobreviví de aquel catarro sin inyecciones. Un miedo típico, es el que muchos sienten por las arañas peludas (tarántulas). El de mi mamá, si no lo es, está muy cerca de una fobia. Para ella, el arácnido, aunque esté sin vida, representa un peligro. En el pueblo de campo de mi infancia, en época de lluvia, era frecuente contar con la visita nocturna de las arañas. Mi madre protestaba, pues no entendía cómo era posible que siempre fuera ella la que las viera. Era lógico que sucediera así, pues aunque todos estuviéramos en la sala, sentados frente al televisor, solamente ella se mantenía vigilante a todas las vías de acceso. Es normal que ese miedo en algún grado se trasmitiera a otros miembros de la familia. Cuando me encuentro con una araña peluda siento un escalofrío inicial, pero logro superarlo. Y para terminar, esta semana he sentido un miedo enorme. ¿Qué pasaría si el desajuste de estos días hubiese significado el fin de Noise.cash? ¿Dónde más iba a publicar mis tonterías? ¿Dónde iba a encontrar personas pacientes como tú, que has leído hasta el final este post? Creo no podría superar ese trauma. Por suerte, hemos regresado a la ¿normalidad? Jejeje, o si lo prefieren (risas). Sábado, 28 de mayo de 2022.

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