Robo en la residencia de los Barreto. #EnCorto #ShortINCONCLUSO #LosCasosdelInspectorPardo. El teléfono de la oficina del inspector Pardo sonó justamente cuando iba de salida. Regresó sobre sus pasos para escuchar al mayordomo de los Barreto hacer la denuncia de la desaparición. Dicha familia pertenecía a la más rancia aristocracia capitalina. Don Anselmo Barreto, era el patriarca del linaje, que edificara su abolengo endulzado con el jugo de la caña de azúcar. Su esposa, doña Fina, entró en la familia, luego de ser elegida reina de la belleza del carnaval. Ladrón de corazones femeninos, Arturo, era el hijo mayor del matrimonio. Su misión sobre la tierra consistía en dilapidar la fortuna familiar en orgías de alcohol y sexo. Agustina, su hermana, estaba casada con Fernando Rosales, único heredero de una familia en bancarrota. Es preciso señalar, que el día de los hechos, nadie ajeno a los mencionados, traspasó la verja de la residencia de los Barreto. Cada uno tenía sus motivos incriminatorios. Don Anselmo, personalmente, recibió a Pardo para darle los detalles sobre la misteriosa desaparición de Fifí, la graciosa mascota de la familia. ______ Para esta dinámica, dentro de otra dinámica, que propuso @CamyTorresAutor les dejo mi historia inconclusa. Escondido en el texto (no tanto) está quien se robó a Fifí. El motivo del ladrón tendrán que idearlo ustedes para terminar este relato y pueden dejarlo en los comentarios. Mis disculpas para los que llegaron hasta aquí buscando la continuación de mi otra historia inconclusa. Esa viene mañana. Sábado, 16 de julio de 2022. Imagen de Ralf Bitzer en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/perro-flare-habanero-1134492/ En la imagen un bichón habanero (también conocido como blanquito habanero) raza de perros preferida por las familias aristocráticas de la capital de Cuba desde el siglo XIX.
6 comments
Creo que fue el Ladrón de corazones Femeninos. Un tipo que era leal y fiel a lo que el creía eran sus principios. Fue Arturito.
¿Amigo @Burkino tú también vas a culpar a Arturito? Qué no es que sea ningún santo, pero esta vez no es el culpable del robo. El nombre del culpable está escondido en el texto, busca y seguro lo encuentras. Gracias por pasarte y ayudar al inspector Pardo en su investigación. jajaja
Pardo oyó a Anselmo y lo entendió de corazón. Pocas veces se permitía una empatía total, pero aquella Fifí era el símbolo de toda la falsedad y el drama de una vida de lujos a la que había que desnudar de dobleces y remilgos. Anselmo conocía "los detalles del misterio" porque solo para él no era misterio. Fifí estaba lejos ya, en un paquete postal, con huequillos para respirar, camino hacia una dirección de indio hatuey, un pueblillo minúsculo. Una dosis de benadrilina facilitó todo.
Llegué tarde a esta dinámica y por ende, a concluir este caso. Entre los apagones de anoche y el ajetreo de hoy, entrar a Noise se me hizo una misión más imposible que el que Don Anselmo pudiera conocer "los detalles sobre la misteriosa desaparición de Fifí, la graciosa mascota de la familia." Mi instinto me dice que "Arturo era un ladrón de corazones femeninos" humanos, nó animales. Así que lo descarto. "Fernando Rosales, único heredero de una familia en bancarrota" no heredó inteligencia como para idear un plan así. Por algo terminaron en banca rota, ¿o no? Y si Agustina estaba casada con "Fernando Rosales (...)" muy sobradita de astucia tampoco debía estar. Así que me decanto por el que mencioné al inicio. Pero igual me saltaré a los comentarios para ver si coincido con el culpable, o no. PD: Me encantaría leer el final de tu parte. Anímate!!
Robo en la residencia de los Barreto (Conclusión) Si algo había aprendido en todos sus años de carrera policial el inspector Pardo, era que si había un mayordomo, el 99,9% de los casos siempre eran los culpables del delito. Cuando tuvo a todos reunidos dirigio un furioso interrogatorio al sospechoso habitual, que no tardo en resquebrajarse como galleta de soda, ardido, ofendido y menospreciado se sentía, luego de 22 años y 3 meses de servicio a ordenes de los Barreto, la peluda mascota de la familia la perrita Fifi lo había irrespetado. La perrita había elegido la puerta de la habitación del mayordomo, como su cagatorio y meatorio personal, todas las mañanas al comenzar su faena, y todas las noches al terminarla debía limpiar "las gracias" de Fifi, la gota que derramo el vaso de la cólera del mayordomo fue que el día anterior olvido cerrar su puerta, y como la Amber, Fifi defecó en su cama, encima de su almohada. El caso estaba resuelto, el mayordomo confeso que la pequeña Fifi se hallaba oculta en el ático de la residencia de los Barreto, con un bozal para evitar que sus ladridos delatarán su escondite, pero cuando el Inspector Pardo, el Patriarca Don Anselmo, Doña Fina, Arturo, Agustina y Fernando Rosales subieron hasta el ático, sorpresa!!!, no estaba Fifi en el lugar indicado, solo una nota.... " queremos un millón por la perra ". Pardo arrugaba la cara, tendría que hacer uso de todo sus poderes deductivos y su experiencia investigativa, este era una de esas pocas veces en la vida que esta frente u rarisimo caso del 0,01%. Fin. Me encanto el relato, tenia que hacer leña de este árbol. Saludos #Leopoldo.
Conclusión de mi conclusión El inspector Pardo luego de analizar por unos minutos la nota del rescate, volvió a reunir a todos en el despacho de Don Anselmo, ya tenia al culpable o mejor dicho los culpables. Agustina Barreto de Rosales y Fernando Rosales, fueron interrogados sin remilgos por parte del inspector Pardo, una vez mas admitieron la culpa, Fernando se había casado con Agustina Barreto por el dinero, principalmente, necesitaba sacar a su familia de la bancarrota y una rica heredera era la mejor opción. Pero no contaba con dos factores, la buena salud de su suegro que gracias a la dulce azúcar que producian sus cañaverales cada año parecía mas joven, y su cuñado Arturo, la oveja negra de la familia, que amenazaba con dilapidar la fortuna de la familia, si seguía esperando la muerte del primero, el segundo terminaria por no dejar mayor cosa que heredar a Agustina. Conociendo el inmenso amor de Don Anselmo, doña Fina y Arturito por la Perra, no dudarían en pagar tamaña cifra por su rescate, suficiente dinero para pagar unas deudas y sobraría lo suficiente para unas clases de canto. Y como canto el yerno de Don Anselmo, el inspector Pardo se retira de la residencia de los Barreto, el viejo patriarca no levantaría ningún cargo contra su yerno, y le abonaría algún dinero a su familia en vida, Arturito no estaba muy de acuerdo, se quedaría sin fiestas por unos meses.