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@LeoPardo

Equilibristas del amor. #ElCircodelAmor Hoy celebraban sus bodas de oro. Cincuenta años de casados, parecía un imposible, para la mayoría de los presentes. Decidieron renovar sus votos y festejar aquel significativo aniversario como lo merecía la ocasión. Eran un motivo de admiración, sobre todo para los más jóvenes, que se preguntaban cómo pudieron sostener el matrimonio por tantos años. Baldo y Ana, quienes conocían cada detalle de la historia vivida, se miraban y sonreían cómplices. Solo ellos sabían, cuanta paciencia y comprensión marcaban aquel medio siglo de convivencia. La unión, que hoy todos festejaban, había transitado por caminos bien diferentes, de aquel cubierto de pétalos de rosas, que lo llevaría de nuevo ante el altar. Para llegar a aquella celebración, mantuvieron el equilibrio sobre un hilo muy fino e inestable. Alguna que otra vez cayeron, al perder el balance, se lesionaron y tuvieron que dejar sanar las heridas para subir, con más experiencia, nuevamente a la cuerda floja. Ellos eran unos auténticos equilibristas del amor. A solo dos años de casados, Baldo comenzó a abusar del consumo del alcohol. Después del trabajo, el camino a casa, tenía una parada obligatoria en el bar del pueblo. Junto a los colegas del taller, consumían rones y cervezas, mientras alcanzaba el dinero. Ana veía como la mayoría de las tardes, ayudado por algún compañero de copas, su esposo llegaba al hogar completamente ebrio. Muchas veces, se arrastraba hasta la cama apoyado de las paredes, se dejaba caer prácticamente sin conocimiento de lo que estaba sucediendo. Esa noche Ana la pasaba en una butaca. Al día siguiente, Baldo se levantaba, mordido por un sentimiento de culpa, que resultaba insuficiente, para alejarlo de repetir la rutina que marcaba cada uno de sus días, al terminar la jornada laboral. Si hoy celebraban aquella fecha, fue porque encontraron la fuerza, para juntos, mantener el equilibrio sobre el delgado hilo de la unión matrimonial. Cuando los médicos dieron el diagnóstico final, Ana sintió que su mundo se derrumbaba. Ella nunca podría engendrar hijos. Siempre pensó que ser madre era la razón de su existencia. Su esposo también tenía grandes ilusiones de ser padre. Ese era un tema, que después de seis años de matrimonio, cada vez que se asomaba, causaba asperezas. Baldo, en su desesperación, llegó a culparla de ser un fracaso como mujer. Ana consideró la separación como la solución para el conflicto. Esta vez, de nuevo, lograron el balance que los mantuvo sobre la cuerda para seguir adelante. Un amor de juventud, quiso reverdecer pasiones después de veinte años. El regreso al pueblo de una antigua novia de Baldo, tras haber terminado con la relación que los había alejado, puso a prueba de nuevo el matrimonio que hoy cumplía cincuenta años. La recién llegada empleó todo su empeño en recuperar al amante de antaño. Ana tuvo que apelar a sus mejores armas para vencer la competencia, de una elegante mujer que había despertado nuevamente el orgullo de conquistador de su esposo. El circo del amor necesita de equilibristas expertos que mantengan el interés por el espectáculo, que ante ojos inexpertos, parece lleno de colores, luces y música, pero que también tiene lágrimas, dolor y entrenamiento duro. Baldo y Ana, se habían ganado el reconocimiento del público, que hoy aplaudían delirante, en la función que marcaba cinco décadas de amor. Caminaron orgullosos, ya sin temores, para reafirmar el deseo de seguir juntos hasta que la muerte los separe. _____________________________________________________ Leyendo por Noise, encontré la etiqueta #ElCircodelAmor, que @LadySweet nos permitió generosamente utilizar. Este es mi aporte con final feliz como a ella le gusta. Ojalá y les guste también a los que leyeron hasta aquí. Gracias. Jueves, 18 de agosto de 2022. Imagen de Manfred Richter en Pixabay modificada https://pixabay.com/es/photos/funambulista-seilt%c3%a4nzerin-equilibrio-4171996/

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