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@JJCam

Joined 22 January 2022 · 538 posts

Creadora de contenido, escritora y soñadora

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@JJCam

En Córdoba, Argentina, ya nadie habla del COVID. Es como si eso fuese parte de un pasado lejano. Siguen existiendo normas de seguridad sanitaria en negocios e instituciones, pero en la calle poco se usan. La gente ya anda sin barbijo hasta en el transporte público, ayer un chofer ni lo usaba, y hay muchos negocios que eliminaron los límites para mantener la distancia, como enrejados o cordones. Las líneas dibujadas en el suelo para asegurar el metro de distancia quedaron como cicatrices, huellas visibles que a nadie le importan. Esta semana tuve que asistir a una reunión en el colegio. Uno de los trabajadores me recibió sin barbijo, muy sonriente y atento, otra se lo colocó cuando yo entré, porque antes no lo tenía. Una maestra se reunió conmigo teniendo su barbijo y me recibió con besos y abrazos, cuando comenzamos a hablar se lo quitó para entendernos mejor y ya no se lo puso más. Igual pasa con mis vecinos, muchas veces me siento como una extraña al salir del edificio con barbijo, porque aquí nadie lo usa. De nuevo la gente se preocupa por lo básico: la inflación, los cambios del tiempo y las responsabilidades laborales, educativas o personales. Poco a poco el tema de la pandemia queda en el olvido, encerrada en un pasado que solo será hurgado para los recuerdos. Dios quiera que quede así y no tengamos que vivir de nuevo una situación como esta. ¿Cómo se siente el tema de la pandemia en sus ciudades o poblados?

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TRAUMAS DE LA INFANCIA. Tenía unos 12 o 13 años cuando fui a una fiesta de un vecino en un parque público. Era un sitio amplio, con variados jardines, campos para jugar beisbol y fútbol, canchas de básquet, muchos juegos para los niños y churuatas que alquilaban para fiestas. Estábamos en medio de la celebración cuando un grupo de chicos nos alejamos hacia un muro para sentarnos y contarnos anécdotas. Escuchaba distraída las historias hasta que sentí que alguien metía sus dedos en mis bolsillos. Me levanté asustada y vi a un chico de unos 20 años, muy sucio y con cara algo enloquecida. Como yo me había apartado, él decidió hurgar en los bolsillos de otro, así que grité y todos se levantaron para alejarse del joven. Él saltó el muro con intención de acercarse de nuevo, eso nos aterró y salimos todos corriendo y gritando mientras él nos perseguía. Les juro que fue una de las experiencias más aterradoras de mi vida, nunca había sentido tanto miedo. Al final al joven lo calmaron los adultos que estaban en la fiesta dándole algo de comer. Él se fue y nos dejó en paz, pero aquella celebración no fue la misma luego de eso. Todos nos quedamos cerca de la churuata por miedo a que el chico apareciera. No creo que su intención fuese hacernos daño, pero cuando uno es niño, esas cosas no las entiende y quedan como traumas de la infancia que condicionan tu vida. Han pasado más de veinte años de eso y aún siento los dedos hurgando en mis bolsillos, tocando mi ingle. Fue un momento muy incómodo que me cuesta borrar de la mente y me pone en alerta cada vez que estoy cerca de una persona como ese chico. Mi miedo a los mendigos que andan en la calle vienen de esa ocasión y, aunque intento manejarlo porque entiendo que no todos son agresivos y buscan lastimar, me cuesta. Es como un chip que está alojado en mi cabeza y no me puedo quitar. ¿Han sufrido algún trauma de la infancia que les siga afectando de grandes?

@JJCam

AGRESIONES. Un CHICO en la escuela atormenta diariamente a un COMPAÑERO por el hecho de que no le gusta su actitud sumisa, callada y su gran inteligencia. Le parece feo, torpe y asqueroso, sin importarle si eso es producto de alguna condición especial o de situaciones personales puntuales. Así que lo humilla y lo golpea ganándose “aplausos y risas” del PÚBLICO. El COMPAÑERO, la víctima avergonzada y dolida por el mal que sufre sin haber hecho daño alguno, cae en la depresión, pierde su nivel de estudios y el año escolar, se vuelve retraído, miedoso, inseguro y hasta atenta contra su vida porque no quiere seguir siendo humillado. Un FAMILIAR de esa víctima, al enterarse de lo que sucede, arremete contra el victimario, el CHICO. Lo agrede físicamente y lo amenaza para que deje a su familiar en paz, haciéndole pasar un momento muy amargo delante de otros. El PÚBLICO, ofendido por la violencia del FAMILIAR, lo señala, lo critica y pide la más alta sanción para él. “La violencia no puede justificarse de ninguna manera”. Hacen fuerza en las redes sociales para que se hable de su mal actuar y exigen que sea juzgado para así demostrar a otros que de esa forma no se debe proceder. “La paz y la armonía siempre deben reinar en la civilización”. Gracias a la presión del PÚBLICO, el FAMILIAR pierde su empleo, debe mudarse a otro lugar donde nadie lo conozca porque no lo dejan vivir en paz, cargando con la enorme depresión de su ser amado: el COMPAÑERO agredido. Mientras el CHICO, el victimario, sigue su vida como si nada hubiese pasado. ¿Quién es el malo en todo esto? Yo creo que el PÚBLICO. Este relato surgió de lo sucedido anoche en los Oscar con Will Smith y Chris Rock, cuando este último se burló de la calva de la esposa de Will Smith a pesar de que la misma es producto de una enfermedad, no porque a ella le provoca estar así. TODOS en mis redes sociales acusan a Will Smith de tipo violento y de machista que aplasta a las mujeres considerándolas su posesión. Si alguien se atreve a decir algo en su defensa, lo crucifican también por apoyar la violencia, diciendo que por culpa de gente así tenemos guerras en el mundo. Se habla de que su carrera se verá afectada, de que perderá el Oscar que ganó por su excelente actuación, las feministas lo están aplastando por llamar “amor” al acto de opacar a una mujer con su acción agresora y muchas cosas más. NO APOYO LA VIOLENCIA. Will Smith actuó mal, se dejó llevar por emociones insanas y utilizó una innecesaria violencia. Él lo reconoció anoche mismo disculpándose públicamente al final de la premiación. No he visto por ningún lado disculpas de Chris Rock a la esposa de Will Smith ni veo a nadie diciendo nada de él, amenazando con cancelarlo o algo por el estilo. Disculpen la arremetida, pero siento mucha indignación. Mi apoyo total a Jada Pinkett Smith, la víctima en todo esto.

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UN “CHISTE” DE EL CONDE DEL GUÁCHARO. Navegando por Instagram vi, en las historias de un amigo, un fragmento de una vieja presentación de El Conde del Guácharo. Para los que no saben quién es ese sujeto, les cuento que El Conde del Guácharo es un comediante y empresario venezolano que hace más de dos décadas estaba muy de moda, hacía espectáculos de comedia no solo en Venezuela, también en muchas partes de Latinoamérica y EEUU. El caso es que el fragmento que vi, más que un chiste, es una reflexión muy importante. Aunque él lo dijo a modo de broma e hizo reír a mucha gente, es un tema que merece ser considerado. El humorista decía lo siguiente: Uno tiene que aprender a administrar su vida porque da pena llegar a viejo limpio y a los 70 años decir “es que yo no tuve suerte en la vida”… viejo m*ric/n, Dios te dio 70 años y ¿no tuviste suerte en la vida? Muchos llegamos a cierta edad y lo que hacemos es quejarnos por “lo que no hicimos en el pasado” y de nuestra “mala suerte”, que en realidad es el resultado de las decisiones que tomamos. Más que vivir arrepentidos por aquello que pudo haber sido, pero no fue porque no quisimos que así fuese, o no luchamos lo suficiente para alcanzarlo, deberíamos de estar agradecidos por llegar a vivir un tiempo que muchísimos otros no pudieron vivir, más aún, si seguimos sanos y estamos completos. Hagamos que nuestra vida valga la pena. Nunca es tarde para darle valor. ¿No creen? Foto: curadas.com

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Pérdidas… Es duro cuando perdemos un momento de mucha importancia, ya sea una ocasión para un reencuentro, para el perdón, para la felicidad, para el amor o para la fortuna. El problema viene cuando dejamos pasar esa ocasión por rebeldía, por orgullo, por vanidad, por miedo o, peor aún, por flojera. El arrepentimiento que queda puede llegar a ser insoportable. Si la vida tuviese una campanita para avisarnos de la proximidad de un momento trascendental todo fueses más fácil, pero eso es imposible. No existe una campana ni una alarma de aviso, aunque sí señales. Debemos estar siempre atentos de esas señales, que algunas veces son pocos visibles y en otras, parecen carteles fluorescentes puestos en nuestra cara. Siempre estemos en la cacería de esas ocasiones que nos ayudarán a crecer como depredadores ansiosos, oteando sin descanso el horizonte. No dejemos pasar esas ocasiones memorables. Sufrir por pérdidas duele mucho. ¿Has sufrido de una gran oportunidad en tu vida?

@JJCam

LOS RECHAZOS. ¿A quién le gusta que lo rechacen? Los rechazos son una de las cosas más aterradoras y dolorosas de la vida. Rechazo de la familia, rechazo de los amigos, rechazo en el trabajo, rechazo en el amor. Todo tipo de rechazo es horrible, pero el peor es el rechazo a uno mismo, a no creer en tus capacidades, en tu valor, en tu belleza. Ese rechazo es el origen de los demás, incluso, es la sangre que fortalece a los otros. Mientras creas en ti mismo, te quieras y valores, cualquier otro tipo de rechazo no te será tan doloroso. Así que, conócete, ámate, valórate y consiéntete, no esperes a que alguien más venga a hacer ese trabajo por ti, porque así no funcionará. ¿Alguna vez has sufrido un rechazo? Foto: elperiodico.com

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CÓMO DESARROLLAR UN TALLER ONLINE. He desarrollado un taller online sobre Novela Romántica que es el oficio que más conozco en la actualidad. Lo programé para dictarlo durante 2 semanas, con 3 clases a través de video llamadas (Lunes, miércoles y viernes). Es decir, 6 temas en total. Así que distribuí la información más relevante en 6 grandes partes. Redacté un material teórico en pdf para cada tema, explicando de forma sencilla y amena cada punto, incluyendo ejemplos y ejercicios para que el usuario pusiera en práctica lo que va aprendiendo. El 1er pdf lo entrego a través de correo electrónico al cancelar el taller, para que lo vaya leyendo y realizando los ejercicios y me los entregue antes de la video llamada. La 1ra video llamada es para hablar de lo hecho, aclarar dudas, emitir sugerencias, etc. Luego de esa video llamada, se envía el 2do material en pdf, que será discutido en la próxima. Al finalizar, siempre continúo en comunicación con el cliente por una o dos semanas, haciendo seguimiento a su trabajo y dándole apoyo. También diseño un certificado en pdf para él, señalando lo que aprendió en el taller y las horas invertidas. El costo lo anuncio en dólares, porque al ser online puede ser internacional y el dólar es una moneda base, teniendo diversos métodos de pago: Paypal, Airtm, Western Union, etc. En fin, esta es una buena opción de emprendimiento. Aprendí a desarrollar talleres online hace 6 años y desde entonces se han vuelto una gran fuente de ingreso. He tenido la dicha de que muchos de mis alumnos han dado pasos muy firmes en el mundo literario, tanto en la autopublicación, como en la publicación con editorial. Algunos han tenido grandes éxitos en plataformas literarias como Wattpad, ganando a muchos lectores e interés por sus escritos, y otros se han destacado en el mundo de la novela romántica como influencers a través de las redes sociales. Si enseñas bien lo que sabes y lo haces con intención de que otros crezcan en el oficio, lograrás excelentes resultados. ¿Te animas a desarrollar el tuyo?

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NECESIDAD DE EJERCITARSE A DIARIO. Yo este año me propuse salir a hacer caminatas y ejercicios físicos, pero el trabajo y otras responsabilidades me impiden ser constante. Las salidas que hago son para llevar y buscar a mi hija a la escuela, nada más, pero sigo necesitando ejercitarme porque ya mis músculos están pasándome factura por la falta de atención que les doy. Chateando de eso con una amiga que está en España, ella me cuenta que su situación es similar, pero le recomendaron una cuenta en Instagram de un chico que es preparador físico, que hace rutinas sencillas de una media hora para ejercitarse en casa, incluso, mientras estás trabajando, haciendo los quehaceres o al despertar, sin moverte de la cama. Me pareció muy interesante así que decidí investigar. La cuenta es @aquinitofit quien publica reels con rutinas de ejercicios cortas para hacer en casa mientras trabajas, limpias, duermes o en cualquier rato disponible. Supongo que no debería ser lo único que uno deba hacer para ejercitarse, pero de eso a nada es mucha diferencia. El tema es que me he puesto a seguir algunas de sus rutinas y son geniales, me hacen sentir un poco mejor. Algunas son específicas, ya sea para un dolor de espalda por estar mucho tiempo sentado, de cuello, de manos o muñeca por escribir en computadoras, etc. Ha sido muy interesante seguirlo. Él además recomienda salir a caminar aunque sea los fines de semana y cuidar la dieta, entre otras muchas cosas. En fin, me pareció importante comentarles sobre este joven, porque la verdad es que me ha resultado todo un descubrimiento y me ha ayudado mucho. Espero puedan encontrar algo útil en él. ¿Se animan a visitar su cuenta? Debo aclarar que ni lo conozco ni nada, no le estoy haciendo publicidad. Este post es solo un servicio público que hago para ustedes porque sé que todos necesitamos algo de ejercitación diaria. Nos seguimos leyendo. Foto tomada de su perfil en Instagram.

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#MiniRelato #HistoriadeVida La vida es una fiesta, es lo que dicen muchos, pero hay fiestas que se salen de control y terminan en caos. Es posible salir vivo de allí, aún erguido, caminando sobre las dos piernas, pero agrietados, llenos de fisuras. La mayoría esconde esas fisuras, las opacan con rostros alegres y optimistas a pesar de que por dentro se caen a pedazos. De esa forma logran superar el caporal por algún tiempo, pero pronto se derrumban porque nada los sostiene más allá de sus sonrisas fingidas. El simple soplo del viento los amenaza e impide que vivan en paz. Las grietas hay que cubrirlas como hacen los japoneses, con barniz o resina espolvoreada con oro. Con perdón, unión, solidaridad y desprendimiento, hasta que queden cubiertas, pero igual de visibles. No es necesario esconderlas, esas roturas forman parte de tu historia. Mostrarlas es un orgullo, una muestra de sobrevivencia. Rumi, el poeta, decía: “la herida es el lugar por donde entra la luz”, así que no te avergüences de ellas, libéralas, deja que les entre el sol para que así te iluminen. ©JJCam

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#Poema #HistoriadeAmor Tú eres como un gajo de limón Limpio, transparente y lleno de energías, pero para mí, agrio. Dedicarme solo a ti me hace daño Corroes mi vida, como si fueses ácido que baja por mi estómago. Yo sería como un trozo de melón Dulce, espesa, fragante, pero no para todos los gustos. Pensar solo en mí te hará daño Sacaré de ti hasta aquello que no quieres entregar a nadie. Somos como el agua y el aceite Estamos compuestos por elementos diferentes, Parecemos lejía y amoniaco Tóxicos e inflamables. Insanos para el mundo. No insistas, aunque te lo ruegue. ©JJCam

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Ayer seguí la recomendación de @LadySweet de ver la serie en Netflix CLICKBAIT, aquí su post https://noise.cash/post/n94g34mt0p4p3 Yo la había visto entre las ofertas de la plataforma hace tiempo, pero siempre la pasaba de largo. Sin embargo, por lo que ella colocó en su post me convenció de verla y quedé atrapada. En un día me comí 5 capítulos y no seguí porque me caía del sueño, hoy la termino. En realidad es una miniserie de tan solo 8 capítulos, pero ¡qué capítulos! Uno es más atrapante que el otro. Lo que más me gusta es que es imposible hacer teorías para resolver el caso, porque lo que piensas en un capítulo se te destruye en el otro cuando aparecen más pistas. Y la cosa se complica más y más volviéndose un caos, que te mantiene enganchado a la televisión sí o sí. Es buenísima. Las actuaciones no son las mejores que he visto, pero están pasables y en general la serie está bien hecha. Me gusta su atmósfera de intriga y desesperación. Es duro cuando un ser muy querido desaparece y en medio de tu dolor y de tu ansiedad por hallarlo terminas descubriendo secretos que hubieses preferido nunca saber. En resumidas, una serie muy entretenida. Como lo hizo @LadySweet se las recomiendo. ¿Les gustan las series de intrigas?

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A mi hijo este año le tocó una materia electiva, así que tuvo que elegir entre Música o Plástica. Se fue por Música, porque dice que es más divertida e interesante, no le gusta Plástica porque, aunque dibuja bien, no le agrada y siente mucha presión con las tareas que le mandan. El asunto es que hace un par de semanas tuvo su primera clase de Música y quedó encantado. Ya están organizando una actividad cultural para la escuela y dividieron el grupo entre los que quieren pertenecer al coro y los que desean aprender con instrumentos, y él se anotó en el segundo sin consultar nada. En Venezuela, cuando era más pequeño, estuvo aprendiendo con el Cuatro, le gustaba, más no sentía pasión por él, por eso me extrañó que ahora, a sus 15 años, sintiera interés de nuevo por un instrumento. El asunto es que se puso insistente con eso, a pesar de que le dijimos que es difícil porque económicamente no estamos como para invertir en un instrumento musical, pero él siguió con el asunto con una emoción total. Para mí la música, o el arte en general, es una materia muy beneficiosa para los chicos, tanto para el intelecto, como para la creatividad, su estado de ánimo, confianza en sí mismo y para mejorar su desarrollo social, así que, aprovechando su interés, hice hasta lo imposible por adquirir un instrumento musical. Hicimos mucha investigación, pues él quería un teclado, pero uno de mala calidad es carísimo, imaginen uno bueno. Por ahora es imposible, así que se decantó por uno parecido al Cuatro. Estamos en Argentina y aquí el Cuatro no se utiliza, ni siquiera lo conocen, pero hay un instrumento llamado el Ukelele, de raíces hawaianas, que es más pequeño que el Cuatro y su precio es manejable. Lo compramos y él está refeliz con su instrumento, se pasa el día aprendiendo acordes y ritmos. Ya tiene algunas canciones anotadas y anda todo el día rasguea que rasguea. Aquí ese instrumento se ha hecho popular gracias a los influencers y youtubers, que lo usan por su facilidad de aprendizaje y versatilidad. Les dejo el video de una youtuber argentina que hace un cover del tema If I ain't got you de Alicia Keys con su Ukelele https://www.youtube.com/watch?v=o-1pyJqvEs4 Hasta ahora el Ukelele me ha parecido una buena inversión, espero que no sea un interés pasajero. Al menos, lo tendrá que usarlo todo el año escolar. ¿Han tocado algún instrumento?

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#MicroCuento #MicroRelato #HistoriadeVida LA DEPENDENCIA. Ella los cuidaba con dedicación. Les limpiaba la casa cuando no estaban, les hacía la comida y les mantenía lleno el refrigerador. No quería que se desconcentraran de sus tareas. Al llegar, solo debían estirar una mano y hallar todo lo necesario a su alrededor. A ella no la veían, pero sí a sus objetos necesarios. Nunca fueron molestados por nada, por alguna deuda, por alguna cuenta por pagar o por problemas externos. Aquella casa solo era un lugar de paso donde encontraban paz, descanso y alimento caliente y generoso. Luego desaparecían, para disfrutar de sus flamantes vidas. A ella no la recordaban ni los días especiales, “esos momentos son solo comercio” se quejaban y los ignoraban. Ella no recibía cariño ni en esas ocasiones, “que estén bien es lo importante” aseguraba. Pero ella se fue, su cuerpo sucumbió a una enfermedad repentina y mortal. Cayó abatida un día y jamás se levantó, dejando detrás de sí mucha limpieza, orden y refrigeradores llenos que en pocos días quedaron vacíos. Nada volvió a funcionar en esa casa. El miedo, las discusiones y el estrés se hicieron presentes. La paz que albergó por años, se perdió en menos de una semana. Ellos quedaron sin su comida caliente, sin su ropa limpia y con la cama deshecha. Ninguno sabía cómo superar esa situación, así que se enfrentaron entre ellos, pelearon hasta cansarse y levantaron altos muros para delimitar sus fronteras sin dejar paso al otro. Buscaron otra “ella” afuera, metiendo en casa a la primera que hallaron y esperando que fuese igual, pero eso nunca sucedió. Se sintieron tan frustrados y dolidos que se volvieron visitantes asiduos de la tumba de ella, donde lloraban desconsolados, lamentando su pérdida. Nunca volvieron a ser los mismos. *** “Hay que crecer y dejar crecer a los demás, no depender de nadie ni volver a nadie dependiente”. ©JJCam

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BENEFICIOS DE FORMAR PARTE DE UNA COMUNIDAD DE TRABAJO. Formo parte de un grupo de escritoras y nos animamos entre todas a escribir. Hay meses en que la inspiración fluye y escribimos sin parar, pero hay otros en que la flojera nos vence y no llegamos ni a plasmar una frase coherente, para eso es el grupo, para mantenernos siempre activas e inspiradas. La escritura es como el deporte, mientras más se practique mejor se aprende, así que, la lectura y la escritura diaria son indispensables. Una para aprender técnicas e inspirarnos, y la otra, para ejercitar lo que aprendimos. El grupo a partir de la próxima semana organizará unos sprints de escritura. ¿Qué es eso? Horarios de una hora para escribir. Cada una deberá preparar este fin la base de alguna novela a iniciar, si ya está trabajando en una puede hacerlo en esa. El día a día puede ser agotador o las distracciones nos agobian, pero con esas prácticas logramos realizar maratones de escritura de una hora (eliminando la mayoría de distracciones posibles) y luego nos reunimos a conversar sobre lo logrado en zoom. Las reuniones nos sirven para hacer consultas o comentarios sobre el trabajo realizado, algunas se animan a leer parte de lo hecho para obtener opiniones, otras aprovechan el encuentro para consultar sobre procesos de escritura o de publicación, e incluso, hablamos de lecturas actuales o de temas de documentación. Contar con una comunidad de la que apoyarte es positivo por muchas cosas, por eso te aconsejo recurrir a una, que te sirva de inspiración y de trabajo. ¿Te animas? Si quieres ubicarme por Telegram puedes hacerlo a este enlace: https://t.me/jonairacampagnuolo

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#MicroRelato #HistoriadeVida Odiaba a Lina porque era mala. Pero no mala como nosotras, que a veces hacíamos travesuras por diversión, ella siempre era mala. Incluso en los momentos en que no había que hacerlo, como el día en que se burló del hijo del carnicero porque estaba llorando por la muerte de su madre. Lina era arriesgada, no tenía miedo a nada. No le importaba que la gente hablara a sus espaldas ni la señalara, ella solo veía su alrededor para buscar algo de maldad qué hacer. La odiaba, aunque siempre la imitaba, porque quería ser como ella. En el barrio vivía el señor Alonso. Él también era malo, pero se ensañaba con los papás cuando iban a comprar a su ferretería. A los niños solo los miraba mal, como si quisiera comérselos a mordiscos, por eso le teníamos miedo. Lina quiso desafiarlo, así que subió las escaleras hacia su piso para tocar el timbre y escapar luego a las carreras. Los adultos odiaban eso. Yo fui tras ella, con precaución, a una distancia prudencial, dispuesta a tocar el timbre también. Cuando solo faltaban dos escalones para llegar, ella se detuvo y me esperó. Estaba pálida, pero seguía decidida a llegar a su meta. Me tomó de la mano y ese contacto cambió todo entre ambas. Su mano estaba fría, sudaba y temblaba un poco, pero igual me empujó para seguir. Desde ese día nos hicimos hermanas. ©JJCAm

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#HistoriadeVida Mi abuela tenía un mural en su casa, lo había puesto un tío político en la sala porque según él, era la moda y eso daba mucha clase. Como mi abuela lo adoraba se lo permitió, pero el mural en un costado tenía una playa y al otro, un bosque tupido. En las noches mi abuela decía ver monos colgando de las matas del mural, era tanta su obsesión que no salía a la sala cuando todos se dormían por miedo a los monos. El problema era que para ir a la cocina a juro debías pasar por ahí, así que, si se despertaba de noche con sed así se quedaba hasta la mañana siguiente, sufriendo. Para superar su miedo me invitaba a mí o a uno de mis primos a pasar la noche con ella, ambos teníamos trece años. Vivía con mi abuelo, pero a él le molestaba que lo despertaran de noche por miedos tontos, así que era como si no estuviera. A mí me ponía a dormir en la sala, en una cama portátil que me encantaba, por lo cómodo que era el colchón. Y dormía con el ventanal abierto, gozando del fresco que entraba (ella vivía en un 9no piso). El caso es que una noche yo dormí tan bien que nada me despertó. Cuando ella se levantó en la madrugada salió confiada, porque al saber que yo estaba afuera los monos no aparecerían, pero según ella, no solo se vieron en el mural, sino que dos de ellos estuvieron en la sala, saltando de mueble en mueble y brincando en la cama a mi lado. Me enteré de todo a la mañana siguiente, por mi abuelo, que estaba furioso porque mi abuela lo había despertado para que me salvara de los monos. Yo no sentí nada, pero ese día conseguimos marcas de garras en los muebles y en el colchón, como si lo hubiese hecho un gato, o un mono, aunque nunca mis abuelos tuvieron animales en el departamento, ni los vecinos. Esa no fue la primera ni la última vez que mi abuela dejo ver cosas extrañas y hallábamos huellas misteriosas, pero sí fue la última en que me quedé a dormir en su departamento jajaja. ¿Qué pudo haber hecho esas marcas? ¿Serían los monos?

@JJCam

#MicroCuento #HistoriadeVida Yo quería ser bombero, de niño ese era mi pensar. Me parecía romántica la idea del riesgo, de luchar contra las llamas como si fuesen un villano sin rostro, de salvar vidas y ser recompensado por eso con besos, abrazos, alabanzas y, por supuesto, con algo de dinero. Lo suficiente como para pagar por mis chuches favoritas en el quiosco. Cerraba los ojos e imaginaba las escenas, los personajes y las complicaciones. Mamá y papá estaban allí, cerca, viéndome ser un héroe, y los vecinos del barrio, todos, incluyendo a Sofía, la niña linda de las trencitas. También estaba mi primo Juan, él era quien abría la llave del agua del camión, con mis amigos Tobías y Felipe sosteniendo las mangueras, enviando chorros de agua a las casas en llamas. Yo me encontraba en lo alto de la escalera, a punto de saltar hacia una ventana abierta desde donde gritaba un niño de dos años, y su perro, siempre hay perros atrapados en los incendios. Como Spiderman saltaba al interior de ese hogar, tapiado de humo negro y aroma a plástico quemado, protegía al chico y al perro con mi cuerpo y, con ellos colgando de mis brazos, me subía al borde de la ventana para entregárselos al profesor Montero, el de Educación Física, que era el director del cuerpo de bomberos al que pertenecía. El profesor estaba en el borde de la escalera y primero tomó al niño, que bajó con cuidado entregándolo a otros compañeros, poniéndolo a salvo, luego fue por el perro. Cuando los civiles estaban a salvo intenté saltar para salir de ese infierno en llamas, pero la madera del alfeizar de la ventana se rompió, quedando colgado sostenido por una mano. La gente miraba horrorizada lo que sucedía y gritaban espantados, abrazándose entre sí en medio de lágrimas, temiendo por mi vida. Pero yo estaba preparado para esos peligros, mi entrenamiento de años viendo películas de acción, leyendo comic, jugando con mis muñecos de superhéroes y haciendo gimnasia con el profesor Montero me habían capacitado para esa ocasión. Con esfuerzo logré sostenerme del borde de la ventana con las dos manos e hice fuerza con mis brazos para elevarme y así subir a la ventana. Entré en la habitación tapiada de humo y cubrí mi boca con una bufanda que se hallaba sobre una cama. Abrí la puerta y pasé al pasillo, las llamas crecían en los rincones como monstruos, que al verme, lanzaron sus garras feroces hacia mí, buscando alcanzarme, pero yo las esquivé logrando llegar a las escaleras. Mientras las bajaba, la madera cedió y la escalera se hizo añicos. Terminé en el suelo de la sala, con los trozos de madera sobre mí y las llamas rodeándome. Si no salía cuánto antes, el fuego quemaría la madera y me atraparía. Con fuerza y determinación me liberé, oyendo los gritos de mis compañeros que me llamaban angustiados desde la puerta, la casa estaba a punto de derrumbarse. Salí lo más rápido que pude, esquivando peligros y escuchando como las paredes crujían y el techo empezaba a desplomarse poco a poco. Corrí hacia la puerta con la casa haciéndose pedazos detrás de mí, alentada por las llamas. Justo cuando atravesé el pórtico y salté al jardín, la construcción se vino abajo, produciendo una explosión espectacular, casi nuclear, que hizo gritar a los vecinos y a mis compañeros que se hallaban alejados del incendio. Cuando la onda expansiva de la explosión pasó pude ponerme de pie, con los escombros incendiados de la casa a mi espalda y un tumulto de gente mirándome con impresión. Todos aplaudían y coreaban mi nombre. Al caminar hacia ellos me abrazaron, llorando llenos de felicidad. El niño y el perro que salvé se lanzaron sobre mí para darme un beso, acompañados de Sofía, que resultó ser la mamá. Ella me abrazó muy emocionada, diciendo que era su héroe y que estaba enamorada de mí. El profesor Montero apareció con una medalla de oro y un trofeo por mi valentía mientras mis amigos y mi primo aplaudían, y el señor Cristóbal, el dueño del quiosco, se acercó con una caja grande repleta de mis chuches preferidas como premio… Sonreí con alegría sentado en mi silla de ruedas y lágrimas escaparon de mis ojos recorriendo mi rostro arrugado por los años. No recordaba a las personas que me rodeaban y me trataban con dulzura, diciéndome “abuelo”, ni la razón por la que no lograba moverme con agilidad, pero recordaba muy bien ese sueño, nunca lo olvidaría. ¿Habré cumplido mi destino? ©JJCam

@JJCam

#MicroCuento #MicroRelato #HistoriadeVida Al principio, era esencia. Un fluido efímero de ideas y sensaciones que se derramaba por el espacio sin causas ni consecuencias. Y entonces quise ser materia, deseaba experimentar la vida vista desde la imperfección de lo humano. Y mis alas fueron suplantadas por brazos, y mis piernas se hicieron más largas y pesadas. Se aferraron a la tierra, a un espacio limitado y encarecido. Exploré los horizontes pero era difícil llegar muy lejos. Me volví lento y las angustias me invadían día y noche. Tenía miedo de lastimarme, el nuevo cuerpo era doloroso. Cualquier raspadura sangraba como gotas de rocío, y en caso de cortes, se drenaba como ríos en primavera. Empecé a sentir el frío, el terror y el hambre, sensaciones terribles, capaces de robar el sueño y la cordura; también el calor, la curiosidad y la pena, que eran serios peligros que podían empujarte a sitios misteriosos. Había también mucha belleza, emociones explosivas al toparte con vistas maravillosas. O sentimientos intensos, como el amor, la avaricia y el deseo, que inundaban tu organismo de un placer tan sublime que creías alcanzar las estrellas. La humanidad no es una cosa quieta, no es contemplación ni descanso, es vida, es sensaciones, es riesgos y gozo. El cuerpo humano está conformado por infinidad de órganos e hilos nerviosos que buscan a diario ser sacudidos. La calma no es su fuerte, porque incluso en ella la mente trabaja para hallar estímulos. Pero descubrí que así como nosotros queremos ser materia y experimentar sus valiosas funciones, ellos quieren ser esencia. Desean liberarse de la prisión de la carne para no sentir nunca nada más. Nadie se conforma con lo que tiene, ninguno disfruta de los regalos que le han tocado. Todos viven entristecidos por su fortuna, la consideran un castigo y una condena. Así la vida pasa, sin valorar el don que nos ha tocado, y cuando morimos nos vamos frustrados, porque nunca pudimos alcanzar la gloria. ©JJCam

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#MicroRelato #MicroCuento #HistoriadeVida Todos tenemos un depredador dentro. Fluye por nuestra sangre, se oculta bajo la piel y acecha a través de nuestra mirada. Cuando encuentra una presa suculenta, toma el control de nuestro cuerpo, se hace uno con nuestros huesos y músculos, y así actúa. ¿Cómo dominarlo? Solo la mente es capaz de mantenerlo bajo control. Nada más oye sus órdenes cae doblegado y, aunque en ocasiones le cuesta seguirla, siempre termina haciéndolo. Si tu mente es débil, tu depredador interior será fuerte. Él se vale de tus debilidades y de tus miedos para crecer, para hacerse ingobernable. No hay leyes que lo limiten, mucho menos, que lo corrompa. Él tiene su propia ley y la hace cumplir por encima de lo que sea. A aquellos que dejaron a su depredador libre, que perdieron la humanidad para dejarse dominar por su monstruo interior, es fácil reconocerlos. En sus ojos brilla su mirada salvaje, la vemos y la sentimos, rugen a nuestro lado con hambre de poder. Pobres individuos de mente débil, que irán entregando su cuerpo y alma a su depredador hasta quedar sin nada. Él les drenará la sangre hasta convertirlos en sacos de huesos deshidratados, que luego se comerán los gusanos a la vista de todos. ©JJCam

@JJCam

#MicroRelato #MicroCuento #HistoriadeVida Desperté algo inquieta por los sueños perturbadores que había tenido y me recordaban la difícil tarea que debía llevar a cabo ese día. Por los bordes de la cortina se escurrían los rayos del SOL como si fuesen banderas de guerra, anunciando que el ejército enemigo ya estaba preparado. Me acurruqué bajo el DELICADO edredón anhelando cinco minutos más de descanso, aunque sabía que el tiempo apremiaba. A mi lado, sobre la mesita de noche, la luz del móvil titilaba indicando que tenía un MENSAJE en espera, posiblemente, de mi madre, recordándome que no debía ser impuntual. Varias vidas dependían de mi desempeño de ese día. Con dificultad me puse de pie y caminé como pingüino hacia el baño, las piernas las tenía engarrotadas. Junto a la puerta colgaba un almanaque al que vi con ASOMBRO, porque aún no asimilaba que tan pronto se había ido otro MES del año. La vida se me escabullía entre justificaciones vanas y excusas sin sentido, pero desde hoy nadie me aceptaría más evasivas. Si no iniciaba una rutina de ejercicios se me pondrían los huesos de palo. Ejercitarme ya no solo era por exigencias médicas, mi familia entera se alió en mi contra para empujarme a actuar. Así que no tenía escapatorias. Esta semana serían 30 minutos de caminata, luego vendrán más. *** Con este relato participo en la #dinámica de las 5 palabras propuesta por @Lucypn, espero les haya gustado. ©JJCam

@JJCam

#MicroRelato #MicroCuento #HistoriadeVida En el pasado fui una persona temible. Mis manos de dedos largos y huesudos se asomaban por debajo de la cama y con mis uñas filosas rasgaba el suelo, produciendo un sonido tenebroso que hacía temblar hasta al más valiente. Todos gritaban al verme, corrían, huían y escondían en sus casas a sus pequeños hijos para evitar que me los comiera. Ilusos. Nunca entendieron que sus malos corazones me daban entrada a sus mugrosos hogares, que las puertas para mí jamás fueron impedimento, que era capaz de pasar al interior de sus casas incluso, a través de sus ojos aterrados. Fue una etapa feliz. Las sonrisas que mostraba siempre fueron anchas, con la boca abierta, enseñando los enormes dientes y los colmillos amenazantes que poseía. Sí, ¡qué gran temporada! Me había convertido en un mito, en leyendas y en cuentos de terror. Cada ser humano sobre la tierra me conocía, aunque cambiaban mi nombre según sus preferencias. Ahora el tema es distinto. Dejé de ser un «monstruo» para pasar a ser un «símbolo». Para más de la mitad de la población resulta que soy simpático, mi imagen la llevan dibujada en sus camisetas, han hecho etiquetas para que los niños las tengan en sus cuadernos y hasta formo parte de ellos al tatuarme en sus pieles. Ya nadie me teme, todos me idolatran, quieren ser mis amigos o mis seguidores. Yo dejé de infundir terror porque ahora son ellos quienes se han vuelto crueles, malignos, inmisericordes. Se golpean unos a otros con saña, se asesinan, se vuelan las cabezas o se descuartizan por diversión. Y no solo se lo hacen a los demás, sino a sí mismos. Yo nunca hubiese maltratado a mi propia anatomía, asusto para evitar que me dañen y no sufrir dolor, pero ellos lo disfrutan, se regocijan en el sufrimiento. Me superaron con creces dejándome sin trabajo y llevándome a atravesar la peor depresión de mi eterna existencia. Por eso estoy aquí, tomándome una cerveza para amortiguar la pena. Minutos antes unos niños me apedrearon al salir del colegió y gritándome «viejo fracasado» en medio de risas. Le escribí a Dios y espero respuestas. Si me saca de este infierno le prometo ser bueno por el resto de la eternidad, dejo mi cargo de demonio infernal vacante, creo que ya no es necesario en este mundo. ©JJCam

@JJCam

#MicroCuento #MicroRelato #HistoriadeVida Él quería ser rico. Trabajó día a día sin descanso esperando que la cajita que tenía bajo la cama se llenara hasta el tope. Esa era su primera meta, completar una caja para luego intentarlo con otra. Para lograrlo tuvo que reducir sus gastos al mínimo posible, luego de eso, sus mínimos seguían descendiendo. Porque se acostumbraba rápido a vivir sin esas cosas, que consideraba innecesarias, llegando a gastar menos para tener más con qué llenar su caja. Con el tiempo se convirtió en un hombre sencillo, feliz con lo poco que lo rodeaba. Ya tenía ocho cajas llenas bajo la cama, había alcanzado su meta ocho veces y empezaba con la novena. Lo hacía más por costumbre que por ansiedad, porque “algo debía hacer” para justificar su vida. Cuando entraba a un supermercado o a una tienda repleta de artículos, sonreía dichoso, porque la mayoría de esas cosas no las necesitaba, pero entonces llegaba a casa y veía a sus cajas llenándose de polvo y hasta el tope de dinero y se entristecía porque ahora ellas les eran inservibles. Así que las cerró y con cintas de regalo les hizo un gran lazo y la llevó a ocho lugares diferentes. Las dio a ocho familias diferentes, que vivían en la más terrible carencia por falta de dinero. Pensó que al llenar la novena caja haría lo mismo con ella. Al deshacerse de ellas se sintió más libre, más dichoso. No necesitaba nada de eso para vivir, podía hacerlo con lo que tenía. ¡Era un hombre rico! Y no por tener de más, sino porque no necesitaba nada más para estar completo. ©JJCam

@JJCam

#MicroCuento #Minirelato #HistoriadeVida Me quedé de pie, inmóvil, sin poder reaccionar ante aquella inesperada revelación. ¿Así son los finales? ¿De esta manera se acaba todo? Aunque permanezco en shock mi mente sigue funcionando. Asimilo cada una de las palabras dichas. Ninguna era una mentira, pero tampoco, resultaban una sorpresa. No fue “ahora” que dejamos de entendernos, no fue “repentino” que dejamos de sentir. Desde hace mucho eso sucedía, el problema era que ninguno quería cargar sobre sus hombros la responsabilidad de aceptarlo y exteriorizarlo. “El que hable es el culpable” dice el mito, pero la verdad es que no es cierto. ¿Cuántas veces hemos callado por ese temor? A todos nos gusta la etiqueta de víctima, pero no la de victimario. Hasta que las fortalezas fallan y las caretas caen, porque ya no podemos dar un paso más, porque los pesos son tan grandes que ni arrastrados logramos llevarlos. Sí, así son los finales, llegan de golpe, sin aviso previo. En un segundo estas vivo y al otro, fragmentado en mil pedazos. Es una ley natural, parte del misterio de nuestra existencia. ©JJCam

@JJCam

#MicroCuento #MicroRelato #HistoriadeVida Jeremías era un granjero, pero nunca estaba en contacto con animales. Era alérgico a su pelaje, o plumaje, o piel, o cualquier cosa que tuviera que ver con ellos, aunque igual era granjero. Su trabajo era crear cada día cinco usuarios nuevos en cada red social, con fotos alteradas en photoshop y datos inventados. Debía diseñarles a cada uno su propia historia de vida y unos dos o tres post diarios por todo un mes. Llevaba un cuaderno donde registraba nombres y claves de acceso, su meta era controlar a unas 150 personas por red social, cada una diferente a la otra, con sus propias mañas, personalidades, miedos y ansiedades. Pero el plan no solo era publicar información, contenido variado u opiniones de ellos, sino que debía ponerlos a interactuar. No serían reales hasta que no hablaran con otros, no se emocionaran, se entristecieran o compartieran tesoros encontrados. Después de dos semanas de duro trabajo llegaban las instrucciones. Jeremías debía movilizar su granja hacia un fin determinado, ya fuese para el apoyo o el ataque a alguien, o algo en especial. Era un mercenario. Hablaba en las redes sociales a través de la boca y de la mente de 150 personas a la vez, sumergido en sus historias y en sus dramas, que, eran tantos, que se confundían entre sí. Tres meses después, Jeremías había perdido su identidad. No recordaba su propio nombre ni su propia historia, no sabía dónde vivía ni por qué escribía a diario sin parar. Dejó de sentir hambre, sed o alguna necesidad fisiológica. Sus ojos quedaron atrapados por las pantallas mientras sus dedos se movían de forma involuntaria dominados por sus múltiples personalidades. Dejó de ser granjero para convertirse en un bot, un guardián de la percepción de la realidad. Todo se veía o se entendía según como él lo mostraba, o ellos, pues Jeremías ya no sabía quién era en realidad. ¿Quién eres en realidad? Micro cuento de mi propiedad. JJCam. Foto: magnet.xataka.com

@JJCam

UNA QUEJA. Me pone triste ver a hombres compartir en las redes sociales un post, supuestamente hecho por un escritor, donde se critica a los grupos feministas que no se quejan por el mandato que se hizo público en Ucrania, donde impedían que los hombres salieran del país para que lucharan contra el enemigo. Allí dice “No he visto ninguna protesta feminista ni a ONU mujeres exigiendo igualdad de cupos”. No, eso nunca lo verán, ¿y saben por qué? Porque las mujeres no necesitamos que nos digan algo o que nos lo impongan una ley para saber cuál es nuestra misión en el mundo. Muchas mujeres en Ucrania se quedaron y tomaron las armas sin que nadie les dijera nada, porque ese país también es de ellas y no dejarán que nadie se los dañe. Otras se quedaron acompañando a sus esposos, hijos, padres, familiares y amigos, porque no abandonan a sus seres queridos ni siquiera en medio del mayor de los peligros. Están las que se quedaron para cuidar a aquellos que no pueden salir, ya sea ancianos, niños enfermos o familiares que están en la batalla, y están las incontables que debieron salir a las carreras, cargando con hijos, ancianos, enfermos y animales, atravesando los riesgos de un desalojo apresurado, donde pueden ser atacadas por proxenetas, ladrones, violadores, estafadores y por un sinfín de sujetos malditos que se aprovechan de los momentos de crisis para hacer fechorías. Además, dejar tu país y salir por la fuerza a un sitio desconocido, con tan solo una maleta en las manos y arrastrando a tus seres queridos, no es “escapar de la guerra”. Yo como inmigrante por obligación (salí de Venezuela por la crisis que me ahogaba, no porque quería) sé que afuera no te toparás con un paraíso libre de peligros y sin nada que te falte. No veo a esos hombres hablando de la guerra que sufren las mujeres inmigrantes lejos de la zona de conflicto, de las carencias, del miedo y de la desesperación que las embarga por la incertidumbre que las acecha. No solo porque sus seres queridos quedaron en Ucrania peleando, sino por la difícil vida que les toca enfrentar mientras son tratadas como simples estadísticas de guerra. Ahhh, que bonito es engrandecer como héroes a los hombres que se quedan a luchar, sin mencionar a todas esas mujeres que están dentro, luchando, ayudando, cuidando y salvando, y las que están afuera, luchando, ayudando, cuidando y salvando. Siempre nos toca hacer más y cubrir todos los frentes. No todas tienen a dónde ir, no todas tienes contactos ni recursos suficientes para mantenerse. Ah, pero es sabroso burlarse de las feministas y seguir pisoteando a un género que no ha parado de luchar por el reconocimiento que se merece. Nos siguen invisibilizando, porque es más fácil y divertido hablar de lo que dejamos de hacer que de lo que hacemos. Ya dejen de burlarse de asuntos sin sentido. Tomen las armas y luchen en las batallas que les toca vivir sin perjudicar a los demás. Foto: www.ukrinform.es Ejército femenino de Ucrania.

@JJCam

Pasadas las once de la noche, Miriam y Elena se adentraron en el club La Rosa. Traspasaron la marea de cuerpos sudorosos de la pista de baile para llegar al otro extremo, en busca de sus amigos. Miriam se sentía avergonzada al recibir tantas miradas masculinas. Su atrevido vestuario, diminuto y revelador, llamaba demasiado la atención. No debió aceptar la propuesta de su amiga de imponerse a los engaños de su novio de esa manera. Por más furiosa que estuviera, ese no era su estilo. Se sentía incómoda y un poco enferma. Ansiaba regresar a su casa para esconderse bajo las sábanas, pero Elena no la dejaría marchar. Su amiga le había dado esa noche un largo discurso sobre quererse y respetarse a sí mismo y le aseguró que se encargaría de que ella pusiese en práctica sus recomendaciones. Pero al llegar al grupo, Miriam buscó una excusa para alejarse hacia la barra y pedir al barman un vaso de agua. Necesitaba controlar sus penas para disfrutar de la noche. Mientras traían su bebida, ella notó que entre la decoración del bar había un cartel con un mensaje escrito en letras rojas, que decía: "Pide a las brujas y ellas harán realidad todo lo que esconde tu corazón...". ¿Sería verdadera esa promesa? ¿Acaso las brujas podrían hacer que él regresara a su lado? En medio de un suspiro de frustración se giró hacia la pista para ver a sus amigos bailar. Esas promesas de brujas no eran más que cuentos infantiles, que solo los perdedores o desesperados creían. Como ella no se consideraba ni lo uno ni lo otro, decidió ignorar el asunto, pero quedó completamente impactada al verlo parado en medio de la pista de baile, entre los excitados bailarines. Era Antonio, no tenía ninguna duda de ello. Estaba muy quieto y la observaba fijamente. Miriam se acercó a él poco a poco, sintiendo un extraño escalofrío recorrerle la piel. Al estar frente al sujeto, notó sus ojos más negros de lo habitual, aunque pensaba que era producto de la poca luz del local. —¿Qué haces aquí? —Me llamaste. —¿Te llamé?... lo único que hice fue llamar a tu hermano para confirmar que te habías ido con otra mujer. Él se acercó un poco más a ella, alterándole los nervios. —Estaré afuera esperando por ti. Ya casi es la hora. No tardes. Sin decir más le dio la espalda y se retiró. Miriam quedó petrificada, sintiendo la emoción, el terror y la furia desatarse en su alma. Quería preguntarle miles de cosas, pero los insistentes gritos de Elena la distrajeron, obligándola a girarse hacia su amiga para atender su angustiado llamado. Elena se abalanzó sobre ella y la abrazó con fuerzas mientras cientos de lágrimas de pena le marcaban el rostro. —Lo siento, amiga. —¿Qué sucede? —Me acaba de llamar Gabriel, el hermano de Antonio. Me dijo que lo encontraron muerto en la casa de la tal Lucia, la que te había dicho que era su amante. —No puede ser —expuso ella, aterrada. Era imposible que Antonio estuviera muerto, acababa de hablar con él. —Dicen que fue a reclamarle a esa mujer por atormentarte, haciéndote creer que ellos tenían una relación —explicó Elena—. Pero ella lo asesinó de dos puñaladas en medio de la discusión, luego huyó. Miriam lloró, con el corazón destrozado y el cuerpo tembloroso. Elena la observó con preocupación y acarició sus brazos. —Quédate aquí, voy a despedirme de los chicos y nos iremos a tu casa. La mujer se marchó dejándola inmóvil en medio de la pista. El sonido de unas tétricas campanadas de reloj comenzó a sonar, anunciando la llegada de la media noche. Cada campanada, Miriam las sentía como puñaladas en su corazón. Corrió hacia la salida del establecimiento buscando a Antonio, con la esperanza de que todo fuera mentira y él estuviera vivo, esperándola afuera. Se detuvo en medio del estacionamiento y repasó los alrededores con desesperación, hasta que escuchó una suave voz que le susurró al oído. —Siempre serás mía… La piel se le erizó por el terror. La mente le ordenó correr pero había quedado paralizada. Unas frías manos se enrollaron en sus tobillos y la halaron con brusquedad haciéndola caer de bruces en el suelo. Su cara se golpeó en el asfalto con violencia. Miriam arañó el suelo intentando aferrarse a algo para impedir que aquella extraña fuerza la absorbiera hasta las sombras, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Nadie escuchó sus gritos. Ella simplemente desapareció… #Relato publicado en mi blog por Halloween, espero lo hayan disfrutado.

@JJCam

¿CÓMO VENDER UN PRODUCTO, SERVICIO O IDEA? ¿Han visto la serie de Netflix: “Mejor llamen a Saúl”? Es la historia del abogado Saúl Goodman, un personaje secundario de la serie “Breaking Bad”, que se ganó el corazón de los televidentes y por eso le hicieron una serie aparte. Es un personaje muy peculiar: extrovertido, muy persuasivo, mentiroso, manipulador, pero a la vez leal, amigable y con un corazón noble. Para mí es una especie de Robín Hood moderno mezclado con Aladdin, es decir, alguien que sueña con ser grande, alcanzar fama y fortuna, pero tomando caminos algo espinosos y no muy legales, aunque casi siempre con una finalidad noble, aunque en la mayoría de los casos lo hace por dinero jajaja. Bueno, la serie me fascina. Tanto #Breaking Bad” como “Mejor llamen a Saúl” tienen un estilo algo extraño. Puede ser lenta y tediosa en ocasiones, que podría llegar a aburrir o confundir, pero llena de acción y emociones en otras, que resulta como un vicio. Hay personajes que adoro, entre ellos, Saúl, por eso no puedo dejar de verla. Pero traje a colación la serie no solo para hablarles del personaje, sino de algo que él utiliza mucho y lo hace de maravilla, que es la herramienta de la PERSUASIÓN. Es increíble la forma en que él logra vender a otros una idea, un producto o el servicio que ofrece como abogado. Te marea un poco con sus palabras y con sus locas historias, pero con eso logra que la gente se identifique con lo que vende, reconociéndolo como necesario para su vida. Estudia a su cliente, se pone en sus zapatos y entiende qué es lo que realmente necesita y cómo puede transformar su producto o servicio en una solución. Es impresionante. Y todo lo hace en segundos jajaja. Es un poco exagerado, debo confesar, pero si lo pensamos con cabeza fría, debemos aceptar que lo que él pone en práctica es la clave primordial de la venta: LOGRAR QUE EL CLIENTE SE IDENTIFIQUE CON EL PRODUCTO O SERVICIO Y LO COMPRE AUNQUE NO LO NECESITE, o, aunque le parezca inútil. Ya comenzando la 5ta temporada (la 6ta y última se emitirá este año) mi esposo la ve con melancolía y me dice “quisiera ser como Saúl”. Yo le pregunto: “¿un loco estafador incapaz de controlarse a sí mismo?”. Y él me responde: “No. Un carajo que se propone emprender un negocio, genera un montón de ideas en tan solo segundos y no teme en ponerlas en práctica por más arriesgadas que sean hasta lograr el éxito”. Saúl es un reflejo del extremo malo de los abogados, pero si analizas el personaje, es posible sacar algunos datos buenos de él. Como el hecho de que la PERSUASIÓN es un arma muy poderosa a la hora de ofrecer un servicio y vender un producto, con ella puedes convencer a otros sin usar la agresividad, o mejor dicho, usándola de forma disfrazada sin que haga daño. Claro, en el marketing eso es primordial, pero en la abogacía eso es desleal. Allí está el punto atrapante de la serie. Pensando como “vendedores”, no importa si son de productos o servicios, y siendo sinceros, ¿a quién no le gustaría ser como Saúl Goodman y tener el don de la persuasión para alcanzar sus metas? Foto: www.pause-canap.com

@JJCam

MIEDO DE MADRES. Mi hermano desde temprana edad fue un chico de altura pequeña. En la escuela era el primero en las filas, incluso, en cualquier agrupación de fútbol o ecología en que se metía. Mi mamá siempre tuvo el miedo de que él sufriera de enanismo, pues, por su altura pequeña muchas veces era víctima de burlas por otros chicos. Lo llevaba a cuanto médico podía, lo hizo tomar una serie de vitaminas y lo llevó a hacer ejercicios de infinidad de cosas para “alargarlo”, a pesar de que los médicos le decían que él tenía una estatura normal para su edad. Sí, era pequeño, pero tanto ella como mi papá eran de estatura media, yo apenas los supero por unos centímetros, no había amenaza de problema con los huesos o algo por el estilo. Sin embargo, mi mamá vivió por muchos años con esa preocupación, tema que al principio a mi hermano le afectaba, tenía muchos complejos por su estatura, pero luego, al entrar en la secundaria y volverse un “adolescente despreocupado” ni le prestó atención al asunto. Él amaba su estatura, para algunas cosas adoraba ser el primero. En una ocasión tuvo una novia más pequeña que él, una chica dulce y muy graciosa, y luego de ella tuvo otra más grande, pero jamás se sintió intimidado por la altura de la chica y la chica estaba fascinada con él. Poco a poco con su desarrollo fue creciendo, alcanzado una altura media al igual que mi madre, que mi padre y la mía. Aún sigue siendo el más pequeño del grupo, pero el más activo e inquieto, demasiado pícaro para ser controlado y con un carácter de los mil demonios que ni el más alto o el más robusto puede calmar. En fin, creo que muchas veces los miedos de las madres son parte del amor que sentimos por los hijos, por las ganas de verlos sanos y fuertes, sin darnos cuenta que podemos maltratarlos psicológica o emocionalmente con nuestra paranoia. Mi hijo, a los 7 años, tenía las piernas un poco torcidas y un traumatólogo me dijo, delante de él, que necesitaba ser operado para ponerle unos clavos en el lateral de las rodillas y así enderezarlas, o se arquearían más con el desarrollo hasta que no pudiera caminar. No imaginan el miedo que sintió mi niño por eso, pero yo desestimé sus palabras y hasta lo traté de irresponsable (¿Cómo va a decir esas cosas delante de un niño?). Lo llevé a otro médico y este solo le mandó a usar zapatos ortopédicos por un año y me dijo “eso se corrige solo con el desarrollo”. ¿Y qué creen que pasó? Sus piernas se enderezaron. Ahora tiene 15 años y está perfecto, mete un poco uno de los pies al caminar, pero, ¿quién no lo hace? ¿Imaginan qué habría pasado si yo lo hubiese hecho pasar por el drama de una operación, clavos, terapia para caminar y todo lo demás? Claro que hay enfermedades y condiciones que debemos evaluar, pero hay muchas otras que no son tan dramáticas. Mi consejo es que no se queden con una sola opinión, menos, si se trata de la salud de los chicos.

@JJCam

LA MEJOR FORMA DE DEMOSTRAR TU VALÍA ES CON TRABAJO. El año pasado vi como muchos en las redes sociales abuchearon a Robert Pattinson al ser elegido como el Batman de la película que el director Matt Reeves estaba preparando. Se burlaron del pobre chico por meses, sacando a relucir el ridículo que hizo en la película para adolescentes Crepúsculo. Cuando vi Crepúsculo décadas atrás no me gustó, además de que la película tenía un argumento pobre y era algo lenta, los actores (casi todos, sobre todo, los protagonistas) me parecieron de madera. No hubo buenas actuaciones, así que la pasé de largo. Robert Pattinson era un niño recién salido de las filas de Harry Potter, que solo se quejaba de las duras consecuencias de la fama, no me inspiraba nada, pero para las niñas era un dios. Sin embargo, lo vi crecer poco a poco en cuanto a lo actoral años después en películas como Recuérdame, Agua para elefantes, Cosmopolis y The King, y, aunque no vi El Faro (la película del director Robert Eggers de 2019), porque no me va el terror, supe que el chico había hecho un papel extraordinario allí que lo hizo merecedor de cientos de elogios. El tema es que, a pesar de que aquel papel en Crepúsculo fue terrible, estaba siendo testigo del crecimiento de ese actor, por eso, me llenaba de rabia con las burlas que le hacían, porque la gente siempre se inclina por prejuzgar a otros y no darles una oportunidad. Ahora la nueva Batman de Matt Reeves se acaba de estrenar y no hace más que cosechar elogios de la prensa y de los fanáticos de este icónico personaje, tanto, que he leído que muchos consideran ya a Robert Pattinson como el mejor Batman de toda la historia, por la atmósfera oscura que le imprime al personaje, más cercano a la realidad de los comic originales, y su actuación de primera. La noticia me ha emocionado. No he visto aún la película, pero me alegra mucho que se esté haciendo justicia con este joven que no ha hecho otra cosa que trabajar y trabajar a pesar de las críticas. Muchos fanáticos están tuiteando disculpas al actor. Espero que Batman le entregue a Robert Pattinson el reconocimiento que se merece, porque el esfuerzo hay que valorarlo. ¿Qué opinan de este actor? ¿Creen que es justo prejuzgar a alguien por algo hecho en el pasado? Foto: egames.news

@JJCam

ABRO DEBATE. Por favor, responder desde la perspectiva de padre y desde la perspectiva de hijo. ¿Criamos a los hijos para que ellos cuiden después a los padres o para que sean hombres de bien y puedan cuidarse a sí mismos? Esto lo pregunto porque he visto últimamente muchas películas y series centradas en el anciano, en que muchas veces es abandonado, maltratado o aprovechado por los hijos (para quitarles pensión, herencia o usarlos para tener preferencia en bancos o establecimientos, etc.), pero como madre confieso que yo no estoy preparando a mi hija para que cuide de mí en el futuro, sino para que sea una mujer de bien, una profesional que no dependa de nadie. Es más, hace un tiempo, teniendo ella 8 años, me veía cuidar de mi abuela quien sufría de demencia senil, había que bañarla, cambiarla de ropa, peinarla, hacerle comida, limpiar constantemente la casa y a ella porque sus necesidades fisiológicas se las hacía algunas veces encima manchando el suelo, las sillas y la cama, además de controlar sus escenas de ira, confusión y llanto, y correr a ella cuando algo pasaba, por ejemplo, si se iba la luz (que era a diario, el que vive en Venezuela me entiende) porque ella se ponía nerviosa y hasta gritaba como un niño si eso pasaba. Entonces, en esa ocasión recuerdo que una vez le dije a mi niña, a modo de juego, “aprende, porque eso vas a hacer conmigo cuando yo sea una vieja”. No imaginan la cara de terror y asco que ella puso, por un lado me rompió el corazón, pero por otro, me regañé a mí misma por asustarla de esa manera, porque entonces pasó semanas preguntándome si yo iba a enfermar, si la iba a olvidar, si iba a morir y un montón de cosas más. Bueno, el caso es que mi abuelita murió y ya pasaron 3 años de eso, mi hija nunca más me ha visto cuidar de más nadie que no sea ella, a quien motivo y ayudo para que se forme y sea una persona bondadosa, respetuosa, tolerante y con mentalidad de millonario jajaja. Pero sigo con la duda, ¿debo hacer algo para que ella se vaya preparando física y psicológicamente para cuidarme? Yo crecí siendo cuidada por mi madre y por mi abuela, porque mi mamá trabajaba afuera. Mi abuela era demasiado religiosa, demasiado dedicada a enfermos y ancianos, tanto, que no le temblaba la mano para dar todo lo que teníamos en casa para ellos, no importa si eso luego le creaba un gran problema con mi abuelo, mis papás y tíos. Nos cuidaba a mí y a otros primos en casa, pero si debía ir a cuidar de alguien nos llevaba y nos ponía a trabajar con ella, al principio odiaba hacer eso, al igual que a mis primos, me daba asco y rabia, pero luego me fui resignando, los demás no, quizás por eso cuando ella enfermó, de todos sus nietos, fui la única que se abocó a cuidarla. Bueno, debo confesar que yo la adoraba, ella era mi pilar, mi escuela. Yo me parezco mucho a ella en el sentido de la bondad hacia otros, aunque yo no llego a extremos como lo hacía ella. Lloré muchísimo cuando se fue, ya estaba en Argentina cuando pasó y no pude despedirme. Los otros eran más despegados. La amaban sí, pongo las manos en el fuego por eso, pero no hasta el punto de limpiarle la caca cuando la pobre se hacía y ni cuenta se daba. ¿Sería esa la forma de preparar a un chico para que luego cuide de su padre anciano? ¿Qué opinan ustedes?