MIEDO DE MADRES. Mi hermano desde temprana edad fue un chico de altura pequeña. En la escuela era el primero en las filas, incluso, en cualquier agrupación de fútbol o ecología en que se metía. Mi mamá siempre tuvo el miedo de que él sufriera de enanismo, pues, por su altura pequeña muchas veces era víctima de burlas por otros chicos. Lo llevaba a cuanto médico podía, lo hizo tomar una serie de vitaminas y lo llevó a hacer ejercicios de infinidad de cosas para “alargarlo”, a pesar de que los médicos le decían que él tenía una estatura normal para su edad. Sí, era pequeño, pero tanto ella como mi papá eran de estatura media, yo apenas los supero por unos centímetros, no había amenaza de problema con los huesos o algo por el estilo. Sin embargo, mi mamá vivió por muchos años con esa preocupación, tema que al principio a mi hermano le afectaba, tenía muchos complejos por su estatura, pero luego, al entrar en la secundaria y volverse un “adolescente despreocupado” ni le prestó atención al asunto. Él amaba su estatura, para algunas cosas adoraba ser el primero. En una ocasión tuvo una novia más pequeña que él, una chica dulce y muy graciosa, y luego de ella tuvo otra más grande, pero jamás se sintió intimidado por la altura de la chica y la chica estaba fascinada con él. Poco a poco con su desarrollo fue creciendo, alcanzado una altura media al igual que mi madre, que mi padre y la mía. Aún sigue siendo el más pequeño del grupo, pero el más activo e inquieto, demasiado pícaro para ser controlado y con un carácter de los mil demonios que ni el más alto o el más robusto puede calmar. En fin, creo que muchas veces los miedos de las madres son parte del amor que sentimos por los hijos, por las ganas de verlos sanos y fuertes, sin darnos cuenta que podemos maltratarlos psicológica o emocionalmente con nuestra paranoia. Mi hijo, a los 7 años, tenía las piernas un poco torcidas y un traumatólogo me dijo, delante de él, que necesitaba ser operado para ponerle unos clavos en el lateral de las rodillas y así enderezarlas, o se arquearían más con el desarrollo hasta que no pudiera caminar. No imaginan el miedo que sintió mi niño por eso, pero yo desestimé sus palabras y hasta lo traté de irresponsable (¿Cómo va a decir esas cosas delante de un niño?). Lo llevé a otro médico y este solo le mandó a usar zapatos ortopédicos por un año y me dijo “eso se corrige solo con el desarrollo”. ¿Y qué creen que pasó? Sus piernas se enderezaron. Ahora tiene 15 años y está perfecto, mete un poco uno de los pies al caminar, pero, ¿quién no lo hace? ¿Imaginan qué habría pasado si yo lo hubiese hecho pasar por el drama de una operación, clavos, terapia para caminar y todo lo demás? Claro que hay enfermedades y condiciones que debemos evaluar, pero hay muchas otras que no son tan dramáticas. Mi consejo es que no se queden con una sola opinión, menos, si se trata de la salud de los chicos.
Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.
5 comments
Lo que vivió tu hijo lo está viviendo el mío. Lamentablemente tiene un pequeño problema en el metatarso y por ende al caminar sus pies se adentran un poco, en ocasiones casi nada. El médico me sugirió operarlo y luego unos zapatos ortopédicos y rehabilitación, todo eso para mejorar un poco más...pero me puse en su lugar y eso de no poder moverse a su antojo un buen tiempo no me parece que le agrade, sin hablar del dolor, es un proceso muy doloroso que afecta además emocionalmente y al fin y al cabo nunca le hará sus pies perfectos. Así que olvidé la historia por completo y hoy a sus 7 años corre cual macho cabrío y se trepa hasta en los árboles. Total que es feliz y lleva una vida normal como cualquier niño. Así que te entiendo y comparto tu criterio, a veces los extremismos afectan y mucho. Aunque claro, hay casos que exigen atención y preocupación verdaderas. Feliz tarde y que nuestros hijos continúen ANDANDO BIEN por la vida. (literal jejeje.)
Yo no hice nada al mío, más allá de colocarse sus zapatos ortopédicos que usó un año y ya, y a partir de los 12 comenzó a no notarse la curva que tenía y ahora a los 15 ya no tiene nada de nada. Es más, lo llevé hace poco a un especialista y me aseguró que está bien, es decir, es una crueldad poner a sufrir a los chicos con esas cosas si en el desarrollo se arregla.
Exacto amiga, todo el sufrimiento que podamos evitarle, hagámoslo con gusto. Esperemos el mío le ocurra igual, aunque como te digo es algo ligero. Gracias por darme esa excelente noticia. Anhelo que ya le llegue el desarrollo jejeje.
Tu mamá soy yo jajajajaja. Era mi mayor temor de la infancia y adolescencia, pero justificado, absolutamente toda la familia de mi mamá y obviamente ella son bajitos jajaja qué si no pasan de 1,65 en cambio mi familia paterna si son altos. Por la diferencia de edad con mis hermanas (nos llevamos más de 10 años) yo a ellas ya las veía altas, bueno estatura promedio que si 1,70 más o menos en cambio yo hasta los 13 era bien enano. Jajajaja todos los días pensaba que no podía ser que fuese el único que "saliera" a la familia materna jajajajaja. Me salve como en el año ese de transición entre los 13-14 que me di un estirón y llegué a tomar tamaño jajajajaja creo que hubiese sufrido si me hubiese quedado enano jajajaja.
Exactamente eso le pasó a mi hermano, él de pequeño era muy acomplejado, pero ya a partir de los 12, cuando entró en el secundario, se fue olvidando de eso y casi ni le molestaba. Igual dio un estirón y a los 15 ya estaba del tamaño de mi mamá y de mi papá. Allí acabó el drama jaja.