#MicroRelato #MicroCuento #HistoriadeVida Todos tenemos un depredador dentro. Fluye por nuestra sangre, se oculta bajo la piel y acecha a través de nuestra mirada. Cuando encuentra una presa suculenta, toma el control de nuestro cuerpo, se hace uno con nuestros huesos y músculos, y así actúa. ¿Cómo dominarlo? Solo la mente es capaz de mantenerlo bajo control. Nada más oye sus órdenes cae doblegado y, aunque en ocasiones le cuesta seguirla, siempre termina haciéndolo. Si tu mente es débil, tu depredador interior será fuerte. Él se vale de tus debilidades y de tus miedos para crecer, para hacerse ingobernable. No hay leyes que lo limiten, mucho menos, que lo corrompa. Él tiene su propia ley y la hace cumplir por encima de lo que sea. A aquellos que dejaron a su depredador libre, que perdieron la humanidad para dejarse dominar por su monstruo interior, es fácil reconocerlos. En sus ojos brilla su mirada salvaje, la vemos y la sentimos, rugen a nuestro lado con hambre de poder. Pobres individuos de mente débil, que irán entregando su cuerpo y alma a su depredador hasta quedar sin nada. Él les drenará la sangre hasta convertirlos en sacos de huesos deshidratados, que luego se comerán los gusanos a la vista de todos. ©JJCam
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