Una caminata muy larga Estaba sentada en mi escritorio, cada minuto que pasaba se me hacia una gran tortura, entre el rechinar de las puertas, el murmullo de las personas y el constante acoso por parte de mis compañeros, lograban hacer de mi jornada laboral una verdadera tortura, o eso era lo que yo creía… Siendo las 7:00 pm pegue un grito interno de alegría, ¡ya era mi hora de salida! Agarre mis cosas lista para marcharme cuando de repente mi adorado jefe me pidió un…