DEM - "Esquizofrenia"
**Capítulos anterior para comprender mejor este episodio**:
**Dayana “Leucemia”**: (Parte I) **https://noise.cash/post/x97njw8cq84mj**
**Dayana “Orfanato”**: https://read.cash/@wacox964/dayana-orfanato-08f21eba
"DEM"
Esquizofrenia
Decidir. ¿Qué es? ¿De qué se trata? ¿Cuándo? Él, tenía que enfrentarse a una combinación de sentimientos. Una seria de factores que no solo alteraba el ambiente, sino que comenzaba a afectar su propia psiquis.
— ¿Estás seguro doctor? ¿No existe más nada que se pueda hacer?
— Me temo que no John. Llevamos meses estudiando su caso y luego de consultarlo una y otra vez y otra con varios colegas, hemos concluido que esto es lo mejor que podemos hacer para ayudarla. Pero sus familiares, y especialmente usted poseen la facultad para que nosotros podamos proceder con el asunto. Solo tienes que firma esa circular donde nos dan el permiso para internarla y probar el tratamiento.
— ¿Será doloroso?
— Los primeros días, pero en mi opinión, no existe nada más doloroso que verla en esa condición en la que esta.
— ¿Solo debemos firmar?
— Solo eso. Nos tomamos el atrevimiento de traer los medicamentos desde Europa. Esta misma tarde llegaría, y si firman, desde hoy comenzamos con el tratamiento. Entre más pronto será mejor para ella.
— Esta bien… Les diré a todos que firmemos.
— John, no solo es por el tratamiento e internarla. Tenerla allí, será más fácil para nosotros, para ustedes y para Emma. Podremos mantener un constante monitoreo de su comportamiento, conociendo el detonante de estos episodios, y en qué momento del día se presentan con mayor frecuencia.
— Todavía no puedo creer todo esto. ¿Por qué Paul? Primero Dayana con Leucemia, y ahora mi esposa con esquizofrenia.
— John, como doctor, mi valoración se basa en el mes que Emma permaneció en coma. El fuerte golpe que recibió en la cabeza la noche del accidente atrofió gran parte del lóbulo temporal y el lóbulo frontal, causando esos lapsus intermitentes de delirios. Como amigo, debes entender que es un completo milagro que Dayana y Emma estén en estos momentos con vida, y aunque todo hoy este confuso, existe la posibilidad de ver una luz de esperanza mañana.
— ¿La podré ver?
— Por ahora no. Esta primera fase es desconectarla de todo su entorno para que le sea más fácil distinguir qué es real y que no. Con ayuda de terapia y el tratamiento, separaremos su psicosis en veintisiete etapas. La primera se tratará en concentrarnos de eliminar esa supuesta hija que tuvo con usted. Luego procederemos a las más difíciles, las veintiséis personalidades que dice ser. Desde una duquesa del siglo pasado, hasta la de su nieta Dayana en el presente. Ten la seguridad John que su esposa estará en las mejores manos y que no descansaré hasta que Emma sea la mujer con la que se caso.
— Confiaré en ti Paul. Ya firme. No tardará en llegar Chris y Alex, al ver que accedí no dudaran en firmar también.
— Perfecto. Los esperaré afuera mientras llegan los enfermeros con la ambulancia. Aprovecha de hablar y despedirte de Emma.
A veces las buenas noticias no suele ser tan buenas. Muchos pensaran lo contrario, pero para John, las buenas noticias siempre estaban abrazadas de tragedia y desgracia.
“Podrás manejar el negocio familiar pero tendrás que casarte con la hija menor de los Johnson.
Por primera vez me enamoré y no es la mujer con quien me casé.
Sería papá pero tendría que exhibir una mentira.
Chris y Alex nacieron muriendo su madre luego.
Celebré a lo grande nuestro último aniversario, embriagándome, quedándome dormido, para que condujeras y fallecieras.
Nuestra nieta Dayana se curó de la Leucemia, pero la recibió Chester muerto en la sala.
Despertaste del coma, pero no eras mi Emma sino Margaret.”.
— John… ¿Eres tú?
— Si amor.
— ¡Estas bien! En serio eres tú… No te sucedió nada.
— Ni a ti. Nos salvo a ambos el cinturón de seguridad.
— Pero no te paso nada John, ni un rasguño tienes…
— Es que… Ah pasado… cómo te lo digo. Han pasado…
— John.
— ¿Sí?
— ¿Y Margaret? Nuestra hija dónde está. Sentí qué algo le pasó. Morí con ella, todas morimos con ella. Pero aun está en peligro, debemos buscarla.
— Si amor, la buscaremos. Pero tú iras con unos hombres que no tardan en llegar y yo iré a la comandancia a reportar su desaparición.
— No John. A la comandancia no, ve directo al orfanato, habla con Eleonor mi ama de llaves. Ella sabrá dónde encontrarla, siempre la ha cuidado, siempre nos ha cuidado a todas. A todas menos a Dayana.
— ¿La Duquesa?
— No… Mi nieta Dayana. Ella si es mi nieta y debemos salvarla. Las puertas están abiertas John. ¡Están abiertas! Él se podrá escapar e irá por ella…
— John es hora. Llegó la ambulancia. Chris y Alex esperan abajo.
— ¿Ambulancia para qué John?
— Para Margaret amor. Si le pasó algo con la ambulancia la atenderemos.
— No. No. No. No me dejes ir con ellos. Son malos.
— No amor ellos te ayudaran.
— No entiendes John. Si me llevan no podré salir, no podré avisar a Margaret que mi nieta Dayana está en peligro. Todos lo estamos si él la consigue.
— Por favor Emma… No me hagas esto más difícil. Ve con ellos…
— Cometes un error John…
Los calmantes no fueron capaces de contener los incontables momentos que Emma intentó escaparse desde que la sacaron de la habitación. John permaneció encerrado en esas cuatro paredes apretando sus dientes casi al punto de desquebrajar los treinta y dos que tenia, al mismo tiempo que descargaba su furia y sentimientos con la cama, sabanas y almohada. Chris y Alex jamás pensaron que su madre seria arrastrada hasta una ambulancia vistiendo una camisa de fuerza blanca con correas negras. Discutieron con los enfermeros pero Paul se atravesó, mostrándole la circular donde los tres habían firmado, otorgándole toda la responsabilidad, cuidados y tutela a ese amigo de la familia.
Decidir. ¿Qué es? ¿De qué se trata? ¿Cuándo?
La pequeña Dayana es observada. Mientras que Emma despierta en su nueva celda.
— ¿Qué es este lugar?
— A donde vamos por nuestros pecados…
— No seremos perdonadas.
— No. Condené a todas por fi falta. Ahora no existen puertas que lo detenga, podrá escapar e ir tras ella….
Emma... ¡Despierta!
**Continuará...**
**Autor**: Waco Ontiveros @wacox964
**Próximo capítulo:**

Dayana - "Orfanato"
"Dayana"
Orfanato
En algún remoto lugar de Pensilvania. Junio, 1818
Los relámpagos anunciaban muerte. La ira de Dios se manifestó en una inclemente lluvia. Los gritos se escucharon en toda la casa, atemorizando a los sirvientes y esclavos. En el establo los caballos se impacientaron, pateando todo para intentar escapar. Rechinaban con cada relámpago que iluminaba el tormentoso cielo. Rechinaban con los llantos de esa niña que penetraba por sus orejas erizando su pelaje, estremeciendo sus deciento cinco huesos y acelerando sus corazones.
— ¡¿Falta mucho Eleonor?! — Exclamó con ira la Duquesa.
— Ya casi mi Señora, un poco más, ya veo la cabeza. ¡Usted! Sirva para algo y busque unas mantas para la Duquesa.
— Lo que ordene señorita Hathaway.
— ¡¿Es niño?!
— Me es imposible saber ahorita mi Señora. Pero…
— ¿Pero qué Eleonor?
— Su cabello es rojo como las otras…
Mientras atendía el parto, Eleonor intentaba calmar los agonizantes gritos de la Duquesa Dayana, quien no paraba de proferir maldiciones con cada contracción. La otra sirvienta había llegado con las mantas, secando el sudor que brotaba de la frente nacarada, su cabellera rojiza estaba más despeinada que nunca, blasfemando la Duquesa también por eso.
— Mi señora. Es una niña.
— Ya sabes lo que tienes que hacer Hathaway.
Eleonor mandó a salir a todos los presentes en la habitación, luego se dispuso a envolver a la niña en una cobija roja, tal cual como lo había hecho las otras diecisiete veces. Lo que se venía a continuación era el motivo de la ira de Dios. Los relámpagos aumentaban su frecuencia, incluso algunos cayeron cerca de la casa, en el interior del patio y frente al establo.
Todo comenzó veintidós años atrás, en 1796 zarpó un navío del puerto de Plymouth con destino hacía América. El Duque Rutland, había realizado ese viaje motivado a que la Reina requería de títulos de algunas tierras. Estando en esas nuevas provincias, él deseaba un heredero que fuera portador de su linaje, pero al ver que su esposa resultó estéril, la desterró, abandonándola en esa mansión a las afueras de Pittsburgh. Cada dos años regresaba a ver si con hierbas y brebajes de algunos curanderos de la Reina podía concebirle ese hijo que tanto necesitaba.
El deseo de la Duquesa Dayana por tener un varón se había convertido en una obsesión, haciendo lo inimaginable para tratar de conseguirlo, pero siempre era lo mismo, una niña de piel nacarada y cabellera rojiza.
No solo había hecho algo descabellado, sino que ahora tenía pensado hacer algo muchísimo peor. Durante un breve lapso de tiempo no le quitó la vista a ese techo que estaba sobre ella. Pensó, pensó una vez más y siguió pensando después de que Eleonor envolviera a la niña con el manto rojo.
— Espera un momento Hathaway.
— ¿Pasa algo mi señora?
— Sí. Soy monstruo.
— No digas eso mi señora. Usted solo intentó hacer lo correcto por amor al Duque.
— Pero jamás vi el amor de una madre. Lo antepuse a él que a mis hijas. No existe perdón para lo que hice. Ni existirá perdón para lo que voy a hacer.
— Lo que sea qué desee mi señora, yo la acompañaré.
— Gracias por su lealtad Hathaway. Hora, tráeme la reliquia familiar. Esconde a la niña y…
Las sabanas blancas se encontraban cubiertas con su sangre, al ver ese rojo carmesí contrastar con el escarlata de las paredes fue cuando tomó la decisión. Destruida en su cama por el parto, mando a llamar al sirviente con quien se había acostado nueve meses atrás.
Empezó con una punzada en su pierna derecha, luego otra en su hombro izquierdo. Los gritos del confundido hombre se escuchaban por todos los rincones de la inmensa casa; otra punzada en su estómago, brazo derecho, pierna izquierda, cuello. La tormenta se hacía más fuerte con cada cuerpo que se desangraba en la casa de paredes escarlata.
Los caballos pateaban con más fuerza, rechinaban atemorizados al sonido de la madera, sabían que pronto vendrían por ellos, el cielo se los anunciaba.
Nadie podía oír los lamentos de los diecisiete esclavos y sirvientes que fueron asesinados. La Duquesa, molesta con aquella sombra que no había cumplido con su promesa, comenzó a retarla con entregarle la sangre de todos y no la que quería, la de la niña. Lo llamó por su nombre, pero no se manifestaba. Aún necesitaba más, así que los dieciocho caballos que querían huir del establo fueron parte de su sanguinaria propuesta.
Limpió la reliquia familiar, la cual se trataba de una daga forjada a partir de la espada que Arturo había ordenado lanzar al agua. Pero esa es otra historia que quizás se comente, por ahora, solo se trataba de Dayana salvar a esa niña, y si había logrado contactar con ayuda de esa daga al gobernante de las sombras, debía interna contactar al Regente Celestial.
Necesitaba un espacio amplio, así que salió al patio para evocar una vez más al oscuro. Finalmente el espectro humeante se dignó en aparecer enfrente de ella, tomando la forma humana de la persona que más amada, El Duque Rutland. No solo se veía como él, su voz era una copia exacta del hombre.
— Sé que la tienes oculta Dayana. Entrégamela. Solo me falta ella y obtendrás lo que pediste, un varón.
— Que el cielo me perdone por lo que hice, jamás debí contactarte.
El pacto había sido claro, fertilidad a cambio de sacrificio. Sin embargo, cada vez que tuviera una niña de piel nacarada y cabellera rojiza se la entregaría a él. Pero no importaba el origen de la semilla, fuera de la nobleza, de sirvientes o de esclavos, siempre daba a luz a una niña de piel nacarada y cabellera rojiza.
— No podrás salvarla. Me pertenece…
— Quizás. Pero así como pude contactarte, sé que podré contactarlo a Él.
La tormenta se hizo más fuerte, la llovía no mostraba indicios de cesar y los relámpagos estaba cada vez más cerca. La ira de Dios estaba por desatarse.
— Padre… Perdóname.
— ¡¿Qué estás haciendo mujer?!
— Llamarlo a Él.
La falsa imagen del Duque se había quedado paralizada, el agua que empapaba sus ropas lo anclaba a ese abierto terreno. Frente a él se encontraba Dayana, empuñando la daga hacia el cielo, hablándole a toda esa cantidad de agua que inundaba su rostro.
— No te culpo si estás molesto conmigo Padre. Debí llamarte y no a él. Perdona cada uno de mis pecados para que mi alma se limpie y así pueda ser digna guerrera de esta amar. Que sea tu mano la que lo eliminé. Que sea tu mano la que me castigué. Si no lo quieres hacer por mí, hazlo por esa niña que él quiere reclamar. Soy tu sirvienta Padre, que se haga su volun…
La mano del Duque logró atravesar el pecho de Dayana. Ella mantenía la daga en alto mientras sonreía al cielo que no llovía. Las nubes se apartaban para dejar caer un destello sobre la daga. Mientras le quedaba un último latido, bajó su brazo derecho para acertar la iluminada arma en el corazón del supuesto hombre que amó. Nuevamente el cielo dejó caer su torrencial agua sobre un cuerpo condenado y perdonado.
Dayana había dejado con vida a Eleonor Hathaway, su ama de llaves quien se haría cargo de esa niña hasta que cumpliera la mayoría de edad adentro de esa casa. La niña de piel nacarada y cabellera rojiza debía permanecer ese tiempo en la casa, para que la mansión la dejara ir sin reclamar su alma.
Tal vez se había ganado una batalla, pero fue mucha la sangre que se derramó en ese lugar. Almas inocentes estaban atadas a ese edificio, el edificio estaba atado esa perversa presencia que se había evaporado con la daga, y esa imagen que una vez fue el Duque Rutland estaría atado a las niñas de piel nacarada y cabellera rojiza.
A partir de esa noche todo se había convertido en un ciclo que parecía una condena, quizás un castigo por el Ser Divino. Pero escarmiento o pena, finalmente se ha llegado al momento en que se conoce el origen de tanto sufrimiento, sufrimiento que estaba por terminar… o quizás comenzar.
Las puertas del orfanato se abrieron.
**Continuará…**
**Autor:** Waco Ontiveros @wacox964
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Dayana - "Leucemia"
Me complace presentarle a "Dayana" Pero espere... no tan rápido. Resultó que era tan aclamado su aparición que se tuvo que dividir en dos partes, la primera se encuentra en noise.cash https://noise.cash/post/x97njw8cq84mj más abajo en la lista de capítulos también encontraras el enlace; la segunda es esta que estas viendo. Dayana se remonta cuatro años después de los sucesos ocurridos en "Margaret -Una mujer desangrada".
Dayana - Leucemia, trata de dar esas pinceladas sobre lo importante que son las tres, dependiendo una de la otra sin siquiera saberlo pero que poco a poco nuestras protagonistas irán descubriendo. Si apenas han visto esta micro novela, ojea la lista de capítulos que dejaré para que no pierda mas detalles del universo DEM (Dayana, Emma y Margaret).
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(Parte II) Justo ahora.
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**“Dayana”**
**Leucemia**
No necesitó palabras para decirle que si, su asombro solo le permitió asentar dos veces con la cabeza.
Ella intentó liberarse de los cinturones que la sujetaban a la camilla, diciéndole al terco hombre que le impedía que se moviera que estaba bien. Al ver que Jammes estaba renuente en dejarla bajar, lo solicitó que al menos fuera a ver qué sucedía con la niña.
Como negarse a esos ojos azules que le hacían suspirar. De inmediato llamó a un enfermero que se asomaba a la entrada para que trasladara a Margaret a urgencia, explicándole que ella se había caído al río, perdiendo sus signos vitales durante un minuto o más.
— ¿Cómo se llama?
— Dayana Pritzker.
— Conservaron el nombre. Me alegra.
— ¿Qué averiguaste?
— No mucho. Justo cuando estaba hablando con el señor, recibió una llamada y tuvo que ir al hospital del oeste porque sus padres habían sufrido un accidente en su carro.
— Gracias Jammes.
Él se marchó, debía continuar con su turno de trabajo, dejando a Margaret descansar en observación. Ella, al ver que el amigo paramédico se había ido y que no se encontraba vigilada, aprovechó para escapar del hospital, dirigiéndose al apartamento en el que vivía. Tomó una ducha caliente, se preparó un emparedado y cada vez que le daba un mordisco, una pequeña idea le orbitaba en la mente.
Dejó el pan por la mitad, corriendo hasta su closet para sacar un atuendo de enfermera, el cual estaba entre su uniforme de camarera, una bata de roja casi transparente, un atuendo de policía, un traje enterizo de látex…
Cuatro años y once meses habían pasado desde aquella noche de otoño del setenta y seis cuando Los Rojos de Cincinnati se enfrentaban a los Yankees de New York.
Desde aquella vez, había dejado atrás la vida de cortesana. El sudor del hombre con quien estaba esa noche no solo había impregnado su piel con su pestilente aroma, sino que había manchado su cuerpo por completo; pero eso es otra historia que quizás mucho ya conozcan, solo que, mientras cenaba, ese desagradable momento había pasado por su mente porque justo esa noche ella vistió ese traje de enfermera que en estos momentos sostenía en su mano. Lo desempolvó un poco antes de doblarlo y guardarlo adentro de una bolsa negra. Tomó sus llaves y salió a la calle a pedir un taxi que la llevara al hospital.
Entró sin problema, se dirigió hacia la recepción para saber dónde tenían a la pequeña Dayana Pritzker. Al conocer su paradero, fue hasta el baño para cambiarse de ropa. El uniforme le quedaba a la perfección, pero faltaba algo más para no llamar la atención, de pie frente al espejo, sacó de la bolsa una peluca negra, acomodándosela bien sin que esta se le fuera caer. Guardó su ropa en la bolsa, le hizo un fuerte nudo y la tiró a la basura. Arreglada, salió al piso tres habitación H-0506.
— ¿Es usted la madre? Soy la enfermera Susan Stewart.
— Samantha White, sí, soy su madre.
— ¿Qué le han dicho los doctores? Disculpa que le pregunte, apenas estoy recibiendo turno y a quien relevo no la veo por ningún lado.
— Se fue hace un momento a llevar unas muestras de sangre de la niña. Dicen que al perecer puede ser leucemia… Disculpe, perdón por abrazarla.
— Descuida, es una noticia fuerte. Ten, seque sus lágrimas con esto.
— Gracias enfermera Susan.
— No se preocupe, estoy haciendo mi trabajo. Ahora permítame un segundo, voy a entrar para ver como esta ella, espérame aquí.
Estaba oscuro, no encendió la luz porque así se sintió más cómoda y segura. Caminó un par de pasos para llegar a la cama donde ella dormía. Sus lágrimas se desbordaron desde el momento en que esa puerta se cerró. Intentó acariciar su rostro, pero temía que despertara.
Estaba oscuro, pero no necesitó luz para contemplar esa piel nacarada y cabellera rojiza que reposaba en la cama, su mirada celeste era opacada por ese par de parpados que la apresaba.
— Hola, hija… Mi niña hermosa, mi Dayana. Perdóname. Perdóname por lo que hice. Me asusté, tuve miedo…
— ¿Por qué lloras? — Preguntó la niña pasando la mano por la cabeza de Margaret, la cual había dejado caer suavemente sobre el arropado cuerpo de Dayana. — ¿Tan grave estoy?
— No mi niña, estás bien — Respondió cuando le besaba su mano.
— Entonces ¿por qué lloras?
— Me acordé de mi hija… Sabes, te pareces mucho a ella.
— ¿Si? ¿Y cómo se llama? Podemos jugar juntas en mi casa si quieres… Claro, cuando salga del hospital primero. ¿Usted Sabe que es lo que tengo? ¿Saldré pronto?
— Está con su papá, no creo que pueda jugar contigo, pero se llama igual que tú… Dayana.
— ¿En serio? ¿Se llama Dayana?
— Si… lo puedes creer.
— ¡Es fantástico! Dígale a su papá que la dejé jugar conmigo. ¿Le gustan los perros a su hija? Yo tengo uno, se llama Chester...
— ¡Enfermera!
— ¡Enfermera, espere! ¡¿Le sucedió algo a mi hija?!
Gritó preocupada Samantha cuando vio a Susan salir corriendo y llorando de la habitación. Cuatro años y dos meses aheleando este momento. Murió hace algunas horas cuando la desesperación igualmente como aquella noche en el callejón se apoderó de ella. Pero esta vez no huyó por el fuerte dolor que sintió en su corazón, ni mucho menos por el miedo, ese sentimiento de cobardía se había esfumado desde el momento en que beso su mano y escuchó su voz.
Quería quedarse más tiempo, Quería seguir hablando de ese perro llamado Chester… Le daba curiosidad saber si se trataba del mismo que creció con ella en el orfanato, y sí, era adulta como para creer en esa fantasía de la caja mágica ahorita, pero había muerto, regresado de las oscuridades del averno y encontrado a su hija perdida en la misma noche. ¿Acaso eso no es fantasía? ¿O es casualidad literaria?
Margaret no le pudo agradecer mejor regalo a la vida que ese, el inesperado encuentro que experimentó con su hija. Se conformaba con simplemente verla, pero su regalo fue más allá… escuchó su voz, se reflejó en esa inocente mirada celeste que le preguntaba y preguntaba. Pero había logrado oír desde el interior de la habitación cuando el doctor le confirmaba a Samantha que lo que tenia Dayana era leucemia, una diferente a la linfoblástica o mieloblástica y que debía estar en observación antes de asignarle un tratamiento. Así que le soltó la mano a Dayana, le dio un enrome beso en la frente y salió corriendo…
Llegó al baño, sacó la bolsa del basurero, desenredo el nudo, se cambió su ropa, se deshizo de la peluca y cuando se encontraba afuera del hospital, decidió llamar a Williams para hablar.
— ¿Qué sucede Margaret? ¿Cuál es la urgencia? Vine lo más pronto que pude.
— Jammes… Ensáyame todo lo que sepas de medicina. Necesito salvar a mi hija.
**Continuará…**
**Autor:** Waco Ontiveros @wacox964
**Próximo capítulo** **Dayana - “Orfanato”**: https://read.cash/@wacox964/dayana-orfanato-08f21eba

Emma - "La Caja"
Este es el cuarto y último capítulo de la serie de Emma. La trama comienza momentos después en el que ella sale de su casa para hacer las paces con el pasado. Si eres nuevo en la historia, espera. Aquí abajo dejaré los link para que sea más fácil entender el drama por la que pasa este personaje (Emma), y el como se va introduciendo los otros dos... Margaret y Dayana.
**Emma “El Show va’comenzar”**: **https://noise.cash/post/vxgzk4jtxqw8k**
**Emma “¡Sorpresa!”**: **https://noise.cash/post/8v6mzmnb03r74**
**Emma “Una nueva vida”**: https://read.cash/@wacox964/emma-una-nueva-vida-d3fe38f0
**Emma “La caja”**: Justo ahora.
**Margaret “Rompiendo las cadenas”**: **https://noise.cash/post/j3zn0k5sn8mk9**
**Margaret “Una mujer desangrada”**: **https://noise.cash/post/z5rv57rc5xrpv**
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**Dayana “Orfanato”**: https://read.cash/@wacox964/dayana-orfanato-08f21eba
**“Emma”**
**La caja**
Su auto se detuvo enfrente de aquel edificio, era la segunda vez que lo veía desde que huyó de ese lugar, vistiendo el mismo horrendo color de paredes. Lloró, lloró mucho antes de atreverse a salir del auto.
Abrió la guantera y extrajo de su interior una bufanda de seda color gris y la usó para cubrirse todo su cabello, luego, se colocó unos lentes oscuros a pesar de que no hacía sol, era evidente que quería que nadie la reconociera. Temerosa, salió del auto luego que verificara con el retrovisor como lucia. Su caminata hacia la entrada era lenta y pausada, escuchándose sus tacones al ritmo de la pisada. Subió las escaleras y estando de pie frente a la puerta la tocó tres veces.
— Buenos días, soy Susan, en qué la puedo ayudar.
— Disculpe, ¿aquí seguirá trabajando la señorita Hathaway?
— Claro, la directora Hathaway. Sígame por favor.
Recorrer ese pasillo escarlata despertó muchos recuerdos en su memoria, la mayoría triste, de desprecio y de rencor, pero a eso había ido, a hacer las paces con su pasado. De su bolso de mano, sacó un pañuelo del mismo color que su turbante para secar disimuladamente las lágrimas que se asomaban sin ser invitadas hasta que…
— ¡Señora me adopta! — Dijo con una alegría única la niña de ocho años que le abrazó sin dejarla avanzar.
— ¡Margaret! Deja tranquila a la señora, ya sabes lo que hablamos.
— Si directora Hathaway. Discúlpame señora, pensé que usted si quería ser mi mami.
— Susan, por favor lleva a Margaret a jugar al patio mientras me ocupo de la señora.
— Si directora Hathaway. Ven Margaret, dame la mano. Te hemos dicho que no estés haciendo eso con todos los que lleg…
— Ya que se alejaron, ahora si vamos a mi oficina Emma.
— Cierra la puerta por favor y toma asiento.
— ¿Es ella?
— Sí. Idéntica a ti, más alegré y entusiasta. Es un completo terremoto, pero le da vida a este lugar aunque no le dé descanso a la pobre de Susan. Ahora, respóndeme, ¿Qué te trae por aquí? Porque llevártela sé que no… Tranquila hija, llora todo lo que quieras. Eres la primera de ustedes que ha regresado y agradezco eso.
— Hoy cumple ocho. Siempre la he pensado, recordado y he contado cada día desde que la separé de mis brazos. Oh, señorita Hathaway, está tan grande y hermosa.
— Como lo eras tú a esa edad, bueno, a los ocho decidiste guardar un casto voto de silencio. ¿Tienes familia?
— Sí.
— ¿Hijos?
— Sí. Dos varones.
— ¡¿Varones?!
— No son míos, son de John, mi esposo. Yo no pude tener más hijos después de…
— Margaret.
— Margaret.
— Me alegra que finalmente hallas encontrado una familia. Supongo que por temor a perderla no te la llevas.
— Sí. Y no. Usted sabe que nos es imposible salir de aquí así lo queramos o deseamos. Al menos eso he logrado entender de este lugar, pero me moría por verla desde siempre.
— Gracias nuevamente por atreverte a venir. Quizás todo cambie después de hoy. No sé cómo funciona eso en tu familia, supongo que tiene que ver desde que las abandonan en la puerta de este orfanato, creando un fuerte lazo que las obliga aquedarse hasta los dieciocho y luego regresar cuando hayan nacido.
— Lo mismo que pensé. Estamos atadas a este lugar sin saber por qué. Por otra parte, ten Señorita Hathaway.
— ¿Qué es esto? ¿Por qué tanto dinero?
— Son quince mil dólares, puedes contarlo si quieres.
— No contaré nada, no aceptaré esto.
— Por favor recíbamelos señorita Hathaway. Es en compensación por los quince dólares que me dio al irme de aquí. Y estos otros quince mil son para gastos del orfanato, por favor pinten de otro color esas paredes. Y estos otros quince mil son para gastos de Margaret. Recíbamelos por favor, no intento comprar mi pase al cielo, solo intento por primera vez en mi vida hacer lo correcto. Viví aquí dieciocho años y sé que lo que le pagan por dirigir este lugar apenas alcanza para algo suyo porque lo donas al orfanato en comida, ropa y juguetes para los niños. Si necesitan algo, lo que sea, por favor no dude en llamarme, este es mi número.
— No sé qué paso contigo, pero has dado un significativo cambio a la vida de ustedes, espero que el yugo se reviente y pueda Margaret encontrar a su familia.
— Así será señorita Hathaway. Ahora, quería pedirle otro favor…
Emma salió de la oficina de Hathaway, recorriendo sin nadie a su lado todo el pasillo hasta la puerta principal. Bajó las escaleras sintiendo como ese gran peso que llevaba sobre la espalda se iba desapareciendo. Caminó hasta su auto para sacar una caja y luego, retomó sus pasos para estar nuevamente adentro del orfanato. Hathaway la acompañó hasta el patio y estando allí, le dijo a Susan que fuera con ella para que estuvieran las dos solas sin que nadie las molestara.
Toda esa burbuja que cubría el orfanato y que las ataba a él generación tras generación, se desquebrajó en ese preciso momento en el que por primera vez madre e hijas estuvieron frente a frente.
— Hola, Margaret.
— Es usted de nuevo…
— Sí.
— Quiero decir algo, pero si lo digo me regañaran.
— Vamos, dímelo al oído, prometo no decir nada.
— ¿Es usted mi mamá?
— Eh… No. Pero guardaré tu secreto. Promesa de meñique.
— Promesa de meñique.
— Margaret, me contaron que estas de cumpleaños así que te traje un regalo.
— ¿Un regalo? ¿Qué es?
— Es una caja mágica, pero para que su magia se haga realidad, primero debes decirme cuántos años cumples. Segundo, tienes que cerrar los ojos y contar hasta llegar a la edad que cumpliste. ¿Entendiste?
— ¡Sí!
— ¡Espera! No vaya a pedir una mamá.
— ¡jajajá! No… Una mamá no cabe en esa caja, es mágica, pero sé que la magia tiene sus limitaciones.
— Bueno cierra los ojos.
— ¡Cumplo ocho! Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. ¡Ocho! ¡Un Perro! ¡En serio es mágica! Gracias… ¿Y cómo te llamas?
— Em… Sasha, llámame Sasha. ¿Y ya tienes un nombre para el perrito?
— Si… Lo llamaré “Chester”. ¿Por qué lloras?
— Es que cuando niña soñaba con tener un perro llamado Chester.
— Seguro pediste una mamá a la caja… Ten. No llores. Te regalo el mío.
Le fue inevitable a Emma darle un fuerte abrazo a esa adorable niña de piel nacarada y cabellera rojiza. Y aunque Emma tenía que irse, decidió quedarse un par de horas más. Jugando cada segundo en el patio con la pequeña Margaret y ese cachorro de pelaje dorado.
— ¿Volverá señorita Sasha? Me gustó jugar con usted. A veces me aburro aquí cuando no hay niños con quien jugar.
— No creo amor, pero ahora podrás jugar con chéster todos los días. ¿No te parece Genial?
— Si… ¡Es fantástico!
Ambas se despidieron con lágrimas y abrazos, a cada una le costaba dejar ir a la otra, pero por más que quisiera llevársela, Emma finalmente comprendió que esa niña inexplicablemente era ella. Todas habían sido una sola, una sola mujer de piel nacarada y cabellera rojiza que regresaba al orfanato para formar parte de esa atadura que lo anclaba a él. Ya Emma había hecho su parte, ahora tenía que esperar a que el edificio la dejara ir.
La niña la persiguió de nuevo para abrazarla tal cual como lo hizo la primera vez que la vio.
— No te vayas a ir sin esto, lo necesitarás más que yo — Le explicó Margaret luego de entregarle la caja y salir corriendo al patio para jugar con Chester.
Hathaway, la esperaba en la puerta del orfanato. Con respeto y admiración le dio las gracias a Emma después de un último abrazo. Ella bajó las escaleras, caminó hasta su auto y luego que puso el pie en el acelerador, mencionó mirando por el retrovisor.
— Ahora todo dependerá de ti Margaret.
El reflejo del orfanato ha desaparecido del retrovisor.
**Autor:** Waco Ontiveros @wacox964
**Siguiente capítulo:** Margaret "Rompiendo las cadenas" **https://noise.cash/post/j3zn0k5sn8mk9**

Emma - "Una nueva vida"
**Saludos...**
Este es mi primer post en read.cash. Soy Waldemar Contreras, conocido como @wacox964 en noise.cash y ahora por read. También me pueden encontrar como Waco Ontiveros en cada uno de mis escritos. Vivo en Venezuela, Estado Táchira. Soy docente de educación física, pero de un mes para acá comencé a dedicar parte de mi tiempo libre a la escritura. El relato que les presento esta mañana es una parte de una serié de micro novelas denominadas DEM (Dayana, Emma y Margaret) Está sería la tercera y penúltima entrega de Emma, pero para que se familiaricen y entiendan mejor la trama les dejaré los enlaces de las historias previas en su orden cronológico.
**Emma “El Show va’comenzar”**: https://noise.cash/post/vxgzk4jtxqw8k
**Emma “¡Sorpresa!”**: https://noise.cash/post/8v6mzmnb03r74
**Emma “Una nueva vida”**: Justo ahora.
**Emma “La caja”**: https://read.cash/@wacox964/emma-la-caja-fe396991
**Margaret “Rompiendo las cadenas”**: https://noise.cash/post/j3zn0k5sn8mk9
**Margaret “Una mujer desangrada”**: https://noise.cash/post/z5rv57rc5xrpv
**Dayana “Leucemia”**: (Parte I) https://noise.cash/post/x97njw8cq84mj
(Parte II) https://read.cash/@wacox964/dayana-leucemia-6abb7454
**Dayana “Orfanato”**: https://read.cash/@wacox964/dayana-orfanato-08f21eba
**“Emma”**
**Una nueva vida**
— John Pritzker
— Doctor. ¿Cómo salió todo?
— Tuvimos que realizar de emergencia una cesárea porque se corría el riesgo de perder ambos bebes.
— ¿Y mi esposa doctor?
— Intentamos todo lo que estaba a nuestro alcance, lamentablemente Catherine no resistió. A última hora ella nos ordenó que salváramos a los niños. Lo siento John, en serio lo intentamos. Te dejaré un momento a solas, me avisas cuando estés listo para ver a los bebes.
**Nueve meses antes…**
— ¿Qué tienes amor? ¿Por qué esa cara? ¿Acaso no te agrada la idea de ser papas?
— No es eso, aunque no estaba planeado me gustaría ser papá. Solo es que…
— Dime qué sucede. ¿Quieres otra casa? Sí, es eso. Necesitamos otra casa, esta será pequeña con dos niños corriendo por doquier. Llamaré a mi papá para que maña…
— Quiero el divorcio.
— ¡¿Qué?!
— Lo que oíste Catherine, quiero el divorcio. Lo nuestro fue muy apresurado, sin contar que nos vimos obligados a casarnos solo para complacer a nuestros padres.
— No. No. No. Definitivamente te afectó la noticia de ser papá. Pero tranquilo amor, si no quieres puedo abortar, además sabes que detesto los bebes.
— ¡Estás loca Catherine! Como se te ocurre eso.
— Entonces por qué quieres el divorcio.
— Amo a otra mujer. Eso era lo qué querías oír.
— Ah. Ahora lo entiendo John. Tu distancia, estoy cansado, etcétera, etcétera, etcétera. ¡¿Adónde vas?!
— Lejos. Mañana llamo para que me des el número del doctor que te está viendo. Igual me haré cargo de los niños, no les faltará nada a ninguno.
— Si te atreves a poner un solo pie afuera de esta casa, ten la seguridad John que de inmediato acabaré con lo que sea que está creciendo dentro de mí. Decide. Esa zorra, o tus hijos.
No hace falta explicar la decisión que tomó John esa tarde, ver la vela consumirse sobre la mesa de Emma narra de una manera más literaria lo que ocurrió después de que se cerrara la puerta.
Amaba a Emma, en serio la amaba, pero tuvo que sellar su corazón por un momento para que le fuera más fácil su situación, y sobre todo para proteger el embarazo de sus bebes. Sin embargo, nueve meses después, el destino nuevamente lo coloca sobre un alto pedestal para que tuviera que elegir si la vida de los gemelos o la vida Catherine, respirando profundamente John para decirle al doctor: — Sálvala a ella.
En su mente se preguntaba el por qué de estas decisiones, solo quería hacer las cosas bien y ser feliz y hacer feliz a la mujer que amaba. Jamás quiso engañar o hacer sufrir a alguien, pero sin duda le toco esa parte, todo hubiese sido diferente si no hubiera conocido a Emma o si no se hubiese casado con Catherine. Nuevamente la punzada al corazón que dolía mucho a pesar de que estaba bajo llave.
**Un mes después…**
— ¿Se puede?
— Te reconocí desde el escenario. ¿Qué haces aquí John?
— Emma…
— Sasha. Soy Sasha. Que no se te olvide.
— Permítame explicarte.
— No hay nada que explicar John. Tú tomaste tu decisión y yo tuve que tomar la mía. Ahora sal de mi camerino o tendré que llamar a Ethan
— Tienes toda la razón para que me odies, respetaré eso, pero no antes de que oigas lo que tengo que decir. Así que siéntate y escucha.
Desde que emergió de las sombras, el corazón de Emma se aceleró al ver a John sentado frente a la tarima. Esos fueron los ocho minutos más largos de su vida. Quería escupirlo, quería golpearlo, quería soltar ese tubo para ir a abrazarlo y besarlo. Pero tenerlo allí en su camerino, cambió todo, llamando descontroladamente a Ethan, pero este jamás apareció, es más, había cerrado la puerta con llave. Emma no imaginaba que John, quince minutos antes había sobornado a Ethan con una buena suma de dinero, tanta que le costaba guardar el bulto de billetes en su bolsillo sin que se notara. Eso estaba estrictamente en contra de las reglas del bar, pero desde antes, el corpulento y gigante hombre de seguridad había estrechado una amistad con John y sabía que ese frágil joven sería capaz de todo menos de causarle algún daño a la estrella de Red Roses Moon.
Emma no tuvo más remedio que sentarse y escuchar cada palabra que su amado expresaba, sintiéndose ella como una basura de mujer. Él hizo todo para salvar a sus hijos, luego decidió hacer todo para salvar a Catherine en vez de los niños. Ella lloraba a medida que él relataba, viéndose ella saliendo del taxi con la niña en un brazo y una caja del otro. Así que calló. Obligando a su lengua desobedecer a sus pensamientos para que no le contara todo a John. Lo había perdido una vez, y no se permitiría perderlo una segunda. “Lo hecho, hecho está”. Se terminó de decir.
Al terminar John con su largo discurso, soltó de su boca aquellas palabras que quería decir diez meses atrás. Ella enamorada dijo: “SI”; mientras que él, desde su sonrisa hasta el verde de sus ojos dijo: “Emma”.
Pasaron ocho años y para los pequeños Chris y el idéntico Alex, no existía más mamá que Emma. Ella, no pudo tener más hijos, el daño que sufrió después que dio a luz a la pequeña, ocasionó ciertas complicaciones que le costaba a pronunciar y memorizar. Pero con un enorme “Perdón” que le brindó a Dios, arrepentida y arrodillada ella le dijo: “Gracias”.
Ahora es el cumpleaños número ocho de sus hijos, pero salió desde muy temprano porque sabía que se ausentaría unas cuantas horas para hacer las paces con el pasado.
**Continuará…**
**Autor:** Waco Ontiveros @wacox964
**Siguiente capítulo:** Emma "La caja" https://read.cash/@wacox964/emma-la-caja-fe396991
