COMPETENCIA DESLEAL.
Había una vez una mujer llamada Clara que amaba hacer pizzas: la herencia gastronómica directa de su difunta madre, Vittoria. Cuando Vittoria murió, Clara vio la oportunidad de poner al servicio de la comunidad un servicio de catering con una distinción que haría que sobresalga: el sabor original de la Bota Itálica.
Clara armó la estrategia de negocio como micro empresaria y comenzó a repartir tarjetas, también trípticos en los restaurantes de la zona para dejar frascos de encurtidos, aliños y pesto para las distintas preparaciones, también colocaba carteles ofreciendo sus servicios, los pegaba en los árboles y paredes en donde se permitiera dejar informes, sin competencia desleal.
Su negocio prosperó en un año y eso le permitió poner un local propio. Todos en el barrio decían: "vamos a comer pizzas en el local de la mamma Clara", es que ella solía dar promociones para estudiantes que tenían pelados los bolsillos y quería comer pizza, solían pagarle al final del mes sin falta. Los precios se mantenían en su negocio, y si algún producto subía por alguna razón debido a que sus distribuidores de queso, toppins, harina y condimentos para las masas y salsas caseras, elevaban los precios, ella no bajaba la calidad de sus productos porque lo más importante eran sus clientes.
Contrató dos repartidores para implementar el servicio a domicilio los fines de semana, todo iba muy bien, hasta que al barrio llegó una familia que quería tener las mismas características del servicio que Clara ofrecía a sus clientes, pero de una manera rápida, sin trabajar a pulso y hasta las madrugadas, sin poner empeño ni el amor que Clara ponía en cada preparación porque lo hacía en memoria de su madre Vittoria.
Esta familia comenzó a lanzar propaganda desleal en contra de mamma Clara afirmando que los productos cárnicos que ocupaba en las pizzas eran de perros y gatos callejeros. Sus clientes creyeron a los mentirosos y ya no querían ninguna preparación que fuera preparada por Clara, esto la llevó a tener pérdidas grandes porque incluso hicieron una denuncia a salubridad, los cuales, en vez de investigar primero las fuentes, decidieron cerrar su negocio.
¿En dónde quedó el cariño, el respeto, y por lo menos el gracias por fiarme un pedazo de pizza para comer? En ningún lado porque algunos vecinos comenzaron a lanzarle piedras a su casa diciendo que debía irse del barrio, ya que era una asesina de la fauna doméstica. Clara no soportó más la presión de la gente y decidió abandonar el lugar, tomó sus recetas, sus recuerdos y sus pertenencias heredadas de Vittoria, así como las que había adquirido durante años de trabajo, dejó el barrio que tantas alegrías le dio, pero que luego le produjo tristeza y lágrimas.
Pasaron dos años de duro trabajo en otro lugar para que Clara se estableciera en otro local nuevo con ingredientes nuevos, con preparaciones nuevas, con distribuidores nuevos, con clientes nuevos, sin dejar de lado la herencia de su madre. Consiguió personal que se hiciera cargo mientras ella estudiaba en la universidad para conseguir nuevos recursos porque en ese tiempo, el internet no daba el sustento y el pan diario, sino el trabajo duro y si se tenía título, mucho mejor.
Se graduó y siguió una especialización en Nutrición y fue jefa del departamento de Dietética de un hospital durante años hasta que se jubiló. En el proceso, se mantuvo acompañada de la única persona que confió en ella y que siempre disfrutó de sus pizzas, arancini, risotto, lasañas, ensalada caprese, raviolis, canolis, pan de ajo, alioli y pastas frescas con salsa bolognesa o carbonara, esa persona nunca soltó su mano, hasta el día de hoy, en el que llevan más de 30 años de casados.
FIN.
Ninguna causa es justificada para dañar la honra y la reputación del otro, la competencia desleal también es parte del comportamiento gris de algunas personas que no tienen identidad, que le temen al emprendemiento desde abajo y quieren llegar a puestos importantes y de prestigio sin haber trabajado, son personas malagradecidas y casi siempre clavan puñales por la espalda cuando primero han recibido el apoyo, y todo por la envidia.
Con esta historia, me uno también a la propuesta de mi estimado doctor @AriEH sobre el crear un personaje gris; algunos compañeros ya lo han hecho, los he leído y me han hecho reflexionar sobre mi propia vida, por eso me animé y les agradezco por mostrar su arte a través de la escritura, del compartir y el buen vivir.
Gracias por leer y por la oportunidad de participar.
Dios los bendiga a cada uno de ustedes.