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#7PecadoCapitales #BigVERSO #HistoriasdelLLano Buenas noches amigos de la APP, tenía días pensando en relanzar la historia de una bella joven que me encanto escribir hace ya unos meses, aprovechando el llamado a #NoDinámica del amigo @Doraemon sobre los pecados capitales, me puse ello y me surgio esa idea de presentar a una de las familias que aparecera en esa historia o las dos, siempre dejo una puerta abierta!!! jajajaja. Los siete pecados capitales La familia Flores habia sido una institución en aquellas tierras, respetados por todos desde el pueblo del Olvido hasta el pueblo del Murmullo, miembros ilustres de la cofradía de pequeños y grandes hacendados de la zona, pero luego de la muerte del patriarca de la familia don Eugenio Flores, la familia se descarrió, descuidaron su negocio, la siembra de maíz y la cría de ganado, para no perder su hacienda por completo, tuvieron que vender una buena parte de sus tierras y entonces los Flores de una familia prospera y honesta se convirtió en otra cosa. Isolina Flores la mas pequeña del clan con tan solo 17 años, nunca conoció a su padre don Eugenio, pues este partió cuando ella estaba todavía en el vientre de su madre, cuentan las viejas del pueblo que tanto se esforzó su madre en aquellos días de duelo con unos hijos pequeños, que la joven Isolina en vez de heredar la fuerza de su mama, nació sin ánimos, quizás la bebe dentro del vientre contuvo todo el esfuerzo de la madre y desde que nació vivía quedándose dormida en todas partes y aunque muy inteligente era tal su pereza para estudiar y otras actividades que todavía no se habia graduado de bachiller. Francisco Flores, el maracó de los varones de la familia, o como todos lo conocían por aquel llano «el gordo Flores», de buen diente desde pequeño siempre gordito y rozagante, ahora que tenía 20 parecía un elefante por su elevado peso corporal, se la pasaba en la cocina de la casa grande, y muchos en el pueblo afirmaban que su gula era tal, que ya no dormía en su cuarto, si no en un catre reforzado que su madre le mando a poner a dos palmos de la cocina para que no tuviera que caminar mucho hasta su lugar favorito. Catalina Flores, de 23 años, apodada «La morocha Flores» para diferenciarla de su mama, una belleza indómita del llano, de piel blanca, pelo negro hasta la cintura y unos ojos grandes color miel que bien podrían ser el sueño de mas de uno, pero su mal talante y actitud, su lengua viperina y el reconcomio porque su familia perdió su fortuna la hizo crecer con el gusanillo de la envidia, si la muchacha se hubiera ocupado en ser feliz lo hubiera logrado fácilmente, pero su deseo de tener lo que no era suyo la carcomía, celebro cuando la bella Luisa Antonia, la mujer mas bonita de la región desaparecio, pero pego gritos de rabia cuando volvió meses después mas rica que cualquiera, para convertirse prácticamente en la reina de los hacendados. Juan Flores, de 23 años, apodado «el morocho Flores», hermano mellizo de Catalina, al igual que su hermana no pudo soportar los cambios de estatus y de nivel económico que hizo pasar a su familia de unos prósperos hacendados a gente pobre, pero el no desarrollo la envidia como su hermana, si no una Ira por su entorno, por lo que pudo ser y no fue, por su padre al dejarlo, el único que lo entendía, vivía peleándose con todos y solo su madre y su hermano mayor lo hacían ponerse en cintura, de los hermanos Flores era el mas peligroso y pendenciero, hombre de cuidado y quizás por ser tan joven no le tenía miedo a nada, ni a la muerte. Pedro José Flores, la oveja negra de la familia, con 27 años ya tenía mas hijos regados por aquellas tierras que su mama doña Catalina, su personalidad alegre, vivaracha y de picaflor, le habían dado buena fama con las mujeres, pero como también era un bandido, si le gustaba una muchacha y este no le hacia caso, se la robaba, así paso en el pueblo del Olvido hace casi 2 años, como no tuvo tiempo ni ganas de enamorar a la niña Carmela por Cartas de amor como se acostumbra en ese pueblo, simplemente se la robo y le puso una barriga, Carmela volvió al pueblo del Olvido con su hijo, pero los hermanos de esta le prometieron a balas y machete a el lujurioso de Pedro José Flores si asomaba sus narices de nuevo por el pueblo. Alberto Flores, el primer vástago de don Eugenio y doña Catalina, al igual que sus hermanos las carencias de pequeño lo hicieron elegir un camino, hombre muy inteligente y mesurado dentro de lo que cabe gracias a su familia y entorno, creció con el gen de la soberbia, creyéndose mejor no solo que el resto de sus hermanos a los que trataba con mano de hierro luego de la muerte de su padre, con 30 años le achaco a las dificultades familiares la falta de oportunidades, pudo ser ingeniero o doctor, eso siempre lo creyó firmemente, pero en vez de luchar por ello, prefirió la vida fácil sin esfuerzo que a optar por una verdadera profesión, ya que tampoco se esforzó por ser un hacendado como su padre. Doña Catalina Flores, su pecado siempre fue el de la avaricia, luego de dos intentos fallidos por salir de aquel campo que detestaba desde niña, no le quedo otra que embaucar a en aquel entonces al joven y laborioso de Eugenio Flores, al que enamoro con sus mañas y nunca supo que su primer hijo varón al que nombro Alberto como su padre no era suyo, si no un desliz de Catalina, esta despilfarraba el dinero de su esposo a manos llenas, dándose los mejores gustos para ella y sus hijos, pero cuando el burrito de carga se murió no hubo quien se hiciera cargo, los niños estaban muy pequeños y ella no sabia mayor cosa del manejo de una hacienda. Las deudas se los estaban comiendo, habían perdido mas de media hacienda y de aquel casi diez millar de reses no quedaba mas que un puñado, cuando Doña Catalina Flores, vio ya a sus tres hijos mayores grandes y retrecheros, tuvo una idea de como acabar con la crisis y hacerse de un buen dinero, envio a sus muchachos a robar unas reses en al hacienda de al lado y para que no los reconiciesen que cubrieran sus rostros, ya sabiendo el trajinar de los hacendados, en que época vendían sus cosechas o sus reses enviaba a sus hijos a robarlos, y así la Familia Flores siempre ocultos detrás de una capucha, se convirtieron en bandidos, bandoleros y hasta asesinos. Pero como nunca ella ni sus hijos aprendieron el valor del trabajo duro y el de obtener las cosas por esfuerzo, por mucho que asaltaran y robaran casi siempre estaban en el mismo lugar, rumiando como vacas por lo que un día fueron y nunca mas volverían a ser!!!. Fin. La familia Flores volverá en una futura historia del llano!!!. La foto de la familia de acá: https://pbs.twimg.com/media/Di_RDiDX0AA0Sqe.jpg

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