COMPASIÓN. —¡Gelatinaaaa!, ¡detente!, ¡no lo hagas! —Escuchó una voz estruendosa que abre la puerta de la habitación con rapidez y corta todo conjuro e inspiración—. Gelatina, ¡si lo haces te arrepentirás! Bastet está a segundos de cumplir con su deseo: irá al convento porque tal vez eso es lo que siempre quiso en una de sus vidas, pero no lo logró. Ser diosa o no serlo, "es una difícil decisión", podía pensar un humano, respuesta que solo un gato podría entender. —¿Y quién eres tú? No perteneces al BigVerso ni al MarcelaVerso. —¿No me agradeces por lo menos? Soy Doraemon: el Rey de los gatos. Al escuchar esa respuesta, Bastet dejó de lado su concentración, se avalanzó sobre él y le propinó una paliza a su contrincante porque que pensaba que se trataba de Mushu y uno de sus tantos disfraces con los que la mantuvo engañada. La batalla comenzó con una serie de ataques rápidos y furiosos, cada uno tratando de superar al otro. Doraemon lanzó un rayo láser que la diosa esquivó mientras saltaba con sus garras afiladas hacia él de nuevo para atacarlo; el rey de los gatos no se dejó intimidar, así que de su bolsillo mágico extrajo un bot gigante lanza misiles. —¡Ríndete Bastet! —¡Ríndete tú, imitación barata de felinos avanzados! —responde la diosa. Doraemon iba a disparar el misil con el control, estaba todo preparado. "¡Booooooooom!", se escuchó en todo el Hotel. Al disiparse el humo se pudo ver las bajas, el Rey de los gatos estaba mal herido por su propia arma, es que Nobita al ser travieso se había puesto a jugar con ella de nuevo cambiando los botones del bot. Gelatina pensó por un momento en dejarlo morir, pero luego sintió pena de él y prefirió cargarlo en la espalda hasta el convento para dejarlo en la puerta, pues sabía que las monjas y los curas de Esion Ppa se harían cargo de él sanándolo con sus inventos avanzados el momento que abrieran la puerta al escuchar el timbre. Gelatina se retiró a una esquina oscura y esperó que alguien salga para recoger a una criatura que había llegado del futuro para detenerla en su intento de ser humana. Al dispersarse la luz pues una de las monjas abrió la puerta, recogió al gato que habían tirado en sus dominios pensando que una criatura de la hora del lobo lo atacó. La diosa se fue en paz después de que se cerró la puerta de par en par, se fue sonriendo porque comprendió que no debe volverse humana para ser feliz, sino olvidar para encontrar un nuevo camino de compasión y en verdad llegar a ser feliz. FIN. Con este pequeño relato, dejo mi participación en la dinámica del rey de los lobos @ElAlfa. Gracias por leer, amig@s. Dios los bendiga mucho. Saludos. Créditos: -Gelatina es un personaje de Marcela de ElAlfa. -Mushu y la hora del lobo son creaciones de @BigBDP. -Doraemon soy yo, El Rey, así que nadie me creó. -En el banner: yo después de luchar XD XD