Iniciando las clases, pasó lo que tenía que pasar La universidad donde trabajo inició clases presenciales con algunos encuentros semanales con el propósito de que los estudiantes se conozcan entre ellos, a la institución y a la planta profesoral, y se prometió cumplir con todos los cánones higiénicos en tiempos de pandemia, pero pasó lo que tenía que pasar. Una de las Leyes de Murphy dice que "si algo malo puede pasar, pasará", y este adagio habla sobre el poco control que tenemos de todas las condiciones que rodean a un fenómeno y aún más cuando se habla de riesgo de contagio. Han pasado 2 semanas desde que arrancó la semipresencialidad y ya se han reportado en un par de docentes síntomas asociados directamente con el COVID-19 por lo que se ha debido suspender las clases presenciales, y era de temer ya que los estudiantes estaban siendo concentrados en grupos de más de 18 en un aula junto al docente, y estos chicos solína retirarse durante minutos el nasobuco cuando socializaban en el pasillo, "aquí está ventilado" escuché mencionar a algunos. Por mi parte, no me integraré a actividades presenciales porque temo por mi salud (ya que soy cuarentón) y la de mi esposa (a quien se le fue extraído parte de un pulmón). Condidero que este llamado a clases tiene connotaciones panfletarias por parte del Estado como un intento de propaganda de la nueva normalidad o como una válvula de escape para aligerar la presión social que significa un colectivo en cuarentena. ¿Qué piensas tú?
6 comments
Bueno, eso mismo sucedió en Argentina en Agosto, cuando se normalizaron las clases (aquí el año escolar es de marzo a diciembre). Hubieron casos, cerraron escuelas o burbujas por una o dos semanas hasta septiembre, en que todo fue tomando rumbo. Ahora están en clases plenas, todos los días todos los niños juntos, con total normalidad. Sí siguen habiendo casos y se siguen tomando normas, pero la gente ya le ha perdido el miedo a la enfermedad. Los casos bajan en el país a medida que se vacunan. Pienso que los cambios son difíciles, pero verás que en un par de meses todo se encarrila.
Espero que así sea, amiga mía, porque los cambios son difíciles y que habrá que tratar de ir ayudando al organismo a adaptarse progresivamente.
Yo trabajo en un colegio. No sé ha registrado ningún caso ni de estudiantes ni del personal. Todo va con tomar las medidas adecuadas de bioseguridad, concientizar a diario, y mucha supervisión. Pero admito que en las universidades la situación es diferente. Sobretodo con los adolescentes que ya se creen adultos maduros y con los que creen que no les va a pasar nada. Hay que aprender a vivir con el virus y cuidarse mucho.
Sí, amiga mía. Estos chicos y chicas ya están más que crecidos en cuerpo pero de mente... aún están moldeándose. Se abrazan, se saludan de besito (con mascarilla) y se dan la mano, y me da la impresión de que como saben que son más resistentes se consideran inmunes y que son incapaces de contagiarse o contagiar a terceros. Imagínate, compañera, ¿si son algo descuidados en sus actividades sexuales, qué nos haría suponer que guardarían el 100% de las condiciones higiénicas en el campus?
Eso es correcto. Yo tenía fe en que las universidad iban a generar mejores planes de bioseguridad porque esas conductas era algo que se veía venir. Pero bueno... Por mi parte, además de los adolescentes, lo que más veo sin tapabocas es a los adultos mayores, que son los más vulnerables 🤷
Esperemos que esta situación se acomode y que todos podamos salir airosos de esta penuria, que todos acatemos las medidas y que poco a poco nos vayamos reincorporando.