Somos lo que damos y lo que dejamos que hagan con nosotros Hay un dicho que dice: Lo que uno siembra, cosecha. Para ser sincera creo en el efecto de esta frase, sin embargo se presentará situaciones interpersonales en donde no recibirás la misma bondad que has dado ¿Por qué? Por la razón de que nadie puede dar lo que no tiene. Si! Es cierto que podemos recibir el aprecio de la gente por acciones nobles de nuestra parte, pero ¿Esto nos excluye del abuso de confianza de otros hacia nosotros? ¡De ninguna manera! Por eso debemos ser selectivos a la hora de extender una mano amiga, cuando digo esto no me refiero al interés de saber que ganaremos con lo que estamos haciendo por los demás sino que tenemos que ser atentos a la verdadera necesidad para no caer en la malicia de ser utilizados para fines egoístas ajenos. No esperemos valor del prójimo si no tenemos la capacidad de valorarnos como persona. Establecer límites y ser observadores no nos hace malos, más bien nos guarda de muchos disgustos. No permitamos que el abuso de confianza apague nuestra luz ¡Seamos bondadosos! Sólo no dejemos de ser precavidos.
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2 comments
Muy acertado tu comentario. Por lo general la gente abusa de la confianza más aún si eres bondadoso. He conocido gente de los dos lados pero siempre al final el que obra mal siempre el karma llega. Mientras que la persona bondadosa será protegida por Dios aunque hay que ser bondadoso pero no pendejos.
Amén, así es! Dios siempre bendice y protege a quien hace bien, solo que tenemos la responsabilidad de guardar nuestra dignidad diciendo no al abuso y falta de respeto. Es de grandes actuar con bondad y valorarse también