Hace unos días, decidí hacer algo diferente y así hice, salí temprano a caminar, almorcé con una amiga muy apreciada, compartí un vino y recorrí largos pasillos en un mercado en Lima. Terminando la tarde y ya por la hora di una rápida vuelta a un centro comercial y no pude evitar perderme en mis pensamientos mientras disfrutaba de esta fuente, la verdad es que siempre que voy allí, me sucede. Además de compartirles mi día fuera de la rutina, quería recordarles que tomarse un día para uno mismo, para tomar una calle diferente en el camino a casa, tomarnos un café en ese sitio que vemos siempre, son cosas que nos sacan de esa burbuja que es la rutina.
1 comment
Que chevere amigo, disfrutá la vida al máximo las pequeñas cosas y detalles llenan nuestro ser de armonía y felicidad