Cuando tienes mucho tiempo en un mismo lugar puede que te invada una sensación de rutina, de que todo es igual, y necesites salir de tu zona de confort. Entonces es cuando empieza la emoción, tu mente empieza a estudiar las distintas posibilidades, a barajar las opciones, y comienzas a seleccionar tus opciones. Aquí es realmente en donde comienza el viaje, esa necesidad de explorar otro lugar que te recarga de energía, te va llenando de ilusiones y de otro tipo de feeling. Planificas el lugar, la estadía,estudias el costo de los pasajes, las reservaciones de donde te vas a quedar, consultas con tus amistades y llega el tan esperado día. La emoción es inigualable cuando estas por abordar el avión, tren o medio transporte que te llevara, sientes ese cosquilleo en el pecho que te inunda, y personalmente a mi me ha inundado una sensación como de que el ambiente cambia a mi alrededor, preparándose para darme la bienvenida. A medida que te vas acercando crece esta emoción, y creo que eso es lo que te mantiene la llama viva. Esa sensación de sentirse vivo, de explorar, conocer otras culturas y modales, un nuevo lugar. Lo interesante es que desde la prehistoria todos los seres vivos sentimos esto, aunque tristemente no tenemos testigos vivos de esas épocas para que nos cuenten lo que sentían y pensaban. ¿Se imaginan lo que un cavernícola tendría para decirnos de sus viajes?, yo alucino.
3 comments
aunque no sabemos si un cavernícola cambiaba de espacio por su condición de nómada, es decir, obligado por las circunstancias, o por mero placer ¿te imaginas? un cavernícola aventurero. jajajaja
Saludos reinaldo.. mientras leía me imaginaba en ese viaje ... Siempre he soñado con viajar ... Eso!.que tú dices conocer otras culturas.. Creo que si nuestros antepasados carvernarios nos hubiesen dejado algo escrito sobre sus experiencias muchos de nosotros estuviéramos en otra onda .. disfruto la soledad pero soy más de contacto face to face con la gente.. Amo esas sensaciones de libertad de Aventura!..
Es esa sensación la que me llevo a participar en peregrinajes largos, religiosos, muchos me preguntaban si iba a pagar alguna promesa, a lo que yo les respondía que nomás quería saber cómo se sentía caminar toda la noche, como sin rumbo, pasar de pueblo en pueblo, de montaña en montaña, caminos empedrados y caminos de tierra. Siempre tomaba los atajos, la carretera principal era aburrida, yo quería explorar, yo quiero explorar. Saludos Verdu, y seguro nos dirían, Ugah Ugah! Ok no xd