-El chico que me observa. Primer movimiento- Ya había avanzado más o menos a la mitad aquel semestre y aún no sabía nada nuevo del muchacho. No fue sino hasta una noche, en que el profesor decidió dar las notas en voz alta llamando por nombre y apellido; todos se sentían irritados por esto, puesto que la materia es de las más difíciles y nadie quería que todos supieran sobre su mala nota, pero para mí, era muy diferente, era mi oportunidad de conocer algo básico, mínimo, pero era al menos un dato que me acercaría a despejar la incógnita cuyos ojos vigilaban mi existencia. El profesor empezó a dar las notas, a pesar de las quejas de mis compañeros, mientras, yo escuchaba atenta y espectante, nombró uno a uno, incluso a mí, pero ¿adivinen qué? ¡A él no lo nombró! De verdad me sentí tan decepcionada, ¡no podía ser posible!. Sin embargo el profesor dijo “si no nombré a alguno, me dice para que revisemos”. Como era el final de la clase empecé a recoger mis pertenencias para irme y el profesor se quedó por casualidad a unos dos metros de donde me encontraba; alzé mis ojos, y vi como del otro extremo del salón se aproximaba el “muchacho sin nombre” hacia el profesor. -Profesor, no me dio mi nota- dijo el muchacho. -¿Cuál es tu nombre? -Andrés- y no alcancé a oír su apellido. No podía creerlo, ¡Al fin sabía su nombre! Y pude escuchar su voz, no era demasiado grave pero era varonil. Me sentí conforme con eso, después de tres años, al menos tenia eso. A las semanas estuvimos presentando un examen, todos estábamos tan concentrados que los transportes se las nueve de la noche se fueron y ni siquiera nos dimos cuenta, si no hasta que el profesor dijo “se fueron los transportes, los que vayan hacia donde yo vivo los puedo llevar conmigo”. Por suerte, yo vivía hacia la misma dirección que mi profesor. Recuerdo haber entregado el examen de primera, de inmediato hablé con el profesor para asegurar mi retorno a casa y esperé, de pie en la puerta del aula 13 a que todos entregaran, muy pendiente de que el docente no me dejara. Él, bueno Andrés, también entregó. Caminó hacia la puerta con la cabeza baja y se detuvo a unos cincuenta centímetros detrás de mí, hacia mi derecha. Escucho una voz... -¿Cómo harás para irte a casa? Me doy vuelta y era él, Andrés, después de tres años ¡por fin me hablaba! Y yo solo podía pensar “¿es en serio?”. ¿Será este extraño momento el comienzo de algo más? ¿Tendré el valor de reclamarle por su comportamiento todo este tiempo? Más importante aún, ¿Siquiera saldrán las palabras de mi boca? ¡Los espero en un próximo post con el giro de esta historia! ¡Muchas gracias por leer y acompañarme en este relato! ¡Por favor no te pierdas el próximo capitulo! Jeje ¡los estaré esperando! Si quieres leer esta historia desde el comienzo ingresa aquí: Parte 01: Contacto cero https://noise.cash/post/187jgv8x Parte 02: Confirmación https://noise.cash/post/157g02zr Parte 03: Persecución https://noise.cash/post/1m798697 Parte 04: Proximidad https://noise.cash/post/1z3052xw Descripción de la imagen: Estudiantes presentando un examen en un salón de clase. Fuente de la imagen: https://images.app.goo.gl/TAUnsm38QdrVzoNx5
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