-Kuro la gatita- ¡Hola a tod@s! Hace algún tiempo, recuerdo que en casa todas las semanas se comía pescado, no todos los días, pero sí con frecuencia, supongo que habría alguna oferta en el supermercado más cercano. Casi en paralelo, apareció en el porche de mi casa una visita inesperada; de pelaje negro que brillaba a la luz del Sol, hurgando entre la basura estaba la gatita. Al verla, mi mamá y yo que no podemos ver a un animal en ese porche porque se nos vuelve de galleta el corazón, empezamos a dejarle su ración de pescado para que viniera a comer. Yo soy todo un regalo cuando veo un animalito, así que tenía tantas ganas de hacerle cariño, pero pregúntenme si ¿me dejaba tocarla? Para nada, apenas me movía un centímetro hacia ella me hacía un sonido horrible que me dejaba muy claro que si lo intentaba me arañaba. La hermosa Kuro, de un ojo amarillo y otro verde, nunca fue simpática del todo, sin embargo, me hacía feliz cuando escuchaba su pequeño maullido advirtiéndome que estaba hambrienta y que quería su comida, porque así podría verla. Me tomó mucho tiempo que me dejara acercarme, y aunque nunca me dejó acariciarla pude hacerle esta foto para el recuerdo. Lo azul que ven en la parte de abajo es mi pierna, porque me senté en el piso a esperar que se acercara. ¡Nos leemos en el siguiente post!
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