read.cash Log in
@Loucy more from that month

APRENDIENDO A ROMPER COSAS. #Dinamica #EnEspañol #Escrito #DinamicaJuegosInfancia #Español Mi madre, pese a ser la menor de tres hermanas, fue la primera en tener descendencia. Aún sin experiencia ni antecedentes de sus hermanas, lo hizo a la perfección: me tuvo a mí. Así que durante varios años fui el ojito derecho de toda la familia (tíos y tías, abuelos y abuelas y amigos y amigas). Durante varios años, toda la atención puesta en mí. Miles de millones de juguetes, regalos… vamos. Yo era el juguete de todos y todas, que me premiaban con toneladas de juegos y juguetes para mí. Siempre tuve mucho cuidado con los juguetes. Jugaba con ellos y los volvía a guardar cuidadosamente en su caja. Cada uno tenía un significado especial. Era el juguete que me regaló mi tía en mi cumpleaños, o el juego que me regaló mi madre cuando se me cayó un diente. Cada uno tenía un significado más allá del propio juguete, de modo que aunque los usaba, los cuidaba y preservaba con mucho cariño. Al de varios años llegaron mis primos y primas, y, sobre todo mi hermano. Todos temían que al dejar de ser el centro de atención, yo podría desarrollar celos. Justo sucedió todo lo contrario. Recuerdo que me sentía genial teniendo compañía y con enanos y enanas a mi alrededor que compartían mis secretos, travesuras y fechorías. Debo decir que tuvimos una crianza muy cercana y que casi éramos una pandilla de distintas edades que cuidábamos unos/as de otros/as. Pero sí que, al principio, tuve un problema mi hermanito. Resulta que él me robaba mis juguetes (todos guardaditos en sus cajas y cuidados desde hacía años) y jugaba con ellos. Eso no me importaba mucho, en realidad. Pero mi hermano no era como yo. Todo lo experimentaba, golpeaba, lanzaba o desmontaba, así que… ¡destruía todos mis juguetes con tanto significado! Recuerdo que una vez hasta me tiró una ‘nave espacial’ de juguete por la ventana para comprobar si volaba. Pero lo cierto es que gracias a él aprendí a que era más divertido verle disfrutar y romperlo todo que guardar los juguetes ‘para siempre’. Así que aprendí que un juguete no es más que eso, que no tiene más intención que el de jugar con él, experimentar con él, desmontarlo y, llegado el caso, destruirlo solo para ver como se rompe en mil pedazos. Y eso, ¡era divertido! Pero hay un juguete que sí que guardo a pesar de los años. Fue mi primer regalo. Me lo regaló mi padre el día que nací, con lágrimas en los ojos, porque al ser marino, justo ese mismo día debía embarcar y no me volvería a ver hasta pasados 6 u 8 meses de campaña. Era un perrito al que llamé Gazte (que significa ‘joven’). Gazte me ha acompañado toda mi vida. Se le cayeron las cejas, perdió los ojos, se le quemó la nariz… en fin, de todo. Pero siempre he buscado el momento para repararlo y coserle unas nuevas cejas o pegarle unos nuevos ojos. En la foto, se lo muestro. No es que sea el perro de juguete más bonito del mundo, pero tiene la misma edad que yo (más aún, pues no sabemos cuanto tiempo llevaba en la tienda esperando que mi padre lo comprara) y es el único juguete que aún conserva un significado especial para mí. Con todos ustedes… ‘Gazte' Imagen tomada esta misma mañana mientras descansaba un ratito con el lomo al sol. @Loucy

4 comments

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.