MARKETING DE CIUDADES (1 de 4): VENTA Y CONSUMO DEL ESPACIO PÚBLICO #Español #Marketing #Ciudades #Espectáculo #DesarrolloSostenible Esta serie de posts estarán dirigidos a personas adultas y con cierta capacidad crítica, que además, se preocupan por los entornos en los que viven. No solo en materia de sostenibilidad medioambiental, sino también de sostenibilidad económica, social y cultural. Me atrevo a tratar estos temas porque, además de ser una de mis pasiones, he encontrado la excusa y la inspiración en el post de @Albert1027 (https://noise.cash/post/lmrq25w2) y también en una frase de @Atandome en su post (https://noise.cash/post/15n796q7). Atandome terminaba su post diciendo que ‘El espectáculo de la vacuidad total aburre a corto plazo, por muchas luces que lo adornen’. Parece mentira, pero ambos post tienen que ver con la sociedad del espectáculo, ya explicada por Guy Debord (y por otros anteriormente) que se agudiza ahora con estas paridas del metaverso (nuevo nombre sexy para la tecnología aplicada a las mismas viejas técnicas). I❤NY se convirtió en un logotipo, una marca distintiva de la 'ciudad que nunca duerme' (otra marca icónica), creado por Milton Glaser (enorme diseñador, creador también del logo de DC Comics, que falleció el año pasado). No pueden ni imaginar, cuantos productos y servicios se han vendido con ese logotipo registrado ni cuántas inversiones y turistas han atraído a la ciudad de NY. Esto ocurrió entre los 70 y los 80, pero la lógica actual viene a ser la misma. Proyectar una imagen de ciudad atractiva para el turismo y las inversiones. Ahora, en lugar de un logotipo, se usa un museo único (Guggenheim, por ejemplo), una noria gigante (como el London Eye), un edificio icónico creado por un arquitecto estrella, un evento multitudinario (como un concierto o unas olimpiadas, esto bien lo sabe Barcelona, por ejemplo).... La idea es siempre la misma: algo que visibilice y haga famosa la ciudad en un mundo global y resulte atractivo. Los letreros que nos muestra Albert es un ejemplo de ello. Se escogen aquellos elementos que se estiman 'bellos o atractivos' (museos, edificios, paisajes… lo que sea) y se ponen en valor con algo que atraiga a las multitudes de turistas con palo selfie para que hagan promoción gratuita con sus fotos y ‘stories en insta’. La ciudad se convierte así en una especie de parque temático donde los visitantes llegan con un ‘check list’ de cosas que ‘hay que ver y fotografiar’. El resto no importa, no se llega a ver. Carece de interés. Son las luces de un espectáculo que iluminan determinados lugares y dejan otros, tal vez más vergonzosos, en la oscuridad más absoluta. Las políticas públicas han encontrado en esto un poderoso instrumento de mercantilización del espacio público que llevan empleando desde hace más de 100 años. Pero ¿por qué?, ¿Quién decide qué lugares han de ser potenciados? ¿Qué consecuencias tiene para el resto de la ciudad? Tal vez se lo cuente en próximos posts. Solo si se portan bien. Si no, no. XD. @Loucy
3 comments
Las "disneilandias" del siglo XXI son los centros históricos de las capitales europeas. Son parques de atracciones de los que los más beneficiados con mucha diferencia, son los "raianaires", ·airbianbis" y los grandes especuladores inmobiliarios. Una casta de poder de los que difícilmente nos podemos desprender. Todo ello basado en la absoluta falta de criterio de las hordas de iletrados que compran todo lo que el poder del marketin les quiere vender, y esto es insostenible a todos los niveles. Nos quedan tres generaciones. A todos. A la especie.
Bonita manera de excluirme en un post. Pues si querías que no comentara, te digo que no lo has logrado. Jajaja. Por otro lado, si bien es cierto que la tendencia es seguir la ruta guiada, cada día se hace más común el turismo de pueblito, o sea te lanzas a la aventura de conocer todo, desde el barrio más popular hasta el mercado municipal más icónico de la localidad. Siempre hay que disfrutar de ambos mundos creo yo.
I LOVE París, jaja, también aplica, igual que cualquier ciudad donde se usa el mismo tipo de promoción donde solo hay un recorrido fijado que todos deben seguir para "disfrutar al máximo su estancia", mientras se pierde la oportunidad de explorar, de dejar que la curiosidad humana interactúe con el entorno.