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@Loucy

EL MALVADO TRIBUNO MESSALA #Español #Historia #Roma Viajando entre los canales de la televisión a golpe de mando a distancia, me he tropezado por enésima vez con la película Ben Hur. He llegado justo en el momento en que el malvado Messala Severus es presentado como Tribuno de Roma y me he puesto a recordar algunas lecturas de una tesis sobre ciudad que abandoné. En mi locura, quería recorrer toda la historia de la civilización. Llegué a Roma antes de abandonarla, que no es poco. Y mientras escuchaba esa palabra, Tribuno, me pareció interesante contarles un chascarrillo histórico para que vean que a veces, las leyes romanas eran un coladero. Además, enlaza con algo que afecta la defensa de una tesis. Igual les parece una bobada, pero a mi me ha hecho gracia pensarlo. Qué se soy… tal vez hoy no estoy en mi sano juicio. En la época de la República gobernada por el senado (seguro que han visto en alguna película las siglas SPQR en los estandartes de las legiones romanas pertenecientes a la República que significa ‘Senatus Populus Que Romanus’, que viene a decir que eran tropas del ‘Senado del Pueblo Romano’), apareció una figura que debía representar y defender a la ‘plebe’ (las tribus). Era originalmente el Tribuno, una especie de ‘defensor del pueblo’ frente a los intereses de los patricios y de las castas (luego hubo también tribunos militares, como Messala). En la ley romana, se recogía que nadie, por poderoso que fuese, podía poner la mano encima a un Tribuno. Nadie podía tocarle. Era una ley que garantizaba que el Tribuno podría actuar con libertad y defender sin miedo a represalias a la plebe. Sin embargo, el Tribuno no podía participar en las reuniones del Senado. De hecho, no podía ni entrar a las asambleas. Pero con el tiempo, algún Tribuno de dio cuenta de la paradoja y decidió que asistiría a una reunión del Senado por sus narices. Cuando fue a entrar, los guardias lo bloquearon la entrada, pero él siguió caminando hacia el interior. ¿Qué iban a hacerle? Si nadie podía tocar a un Tribuno ¿quién iba a impedirle la entrada? Así que los Tribunos comenzaron a colarse en las sesiones del Senado sin que nadie pudiese evitarlo por ley. No les podían tocar, y por tanto, tampoco expulsar ni detener. Con el tiempo, los Tribunos se ganaron el derecho de participar en el Senado (claro, no podían evitar que entrasen en las reuniones como moscas cojoneras), así que les dieron un estrado desde donde podrían escuchar las sesiones A ese estrado se le conoce como ‘tribunal’. Y con esa misma palabra definimos a quienes nos evalúan desde su estrado cuando contravenimos la ley… o cuando defendemos una tesis. ¿No les parece curioso? De tribu, tribuno y de tribuno tribunal... y yo estoy delirando tras un lunes infernal. @Loucy

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