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DE LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y LOS DERECHOS #Español #Reflexión #Derechos Me ha resultado muy interesante leer los comentarios y reflexiones del post de ayer sobre la libertad de expresión y los derechos individuales. Me da pie a ahondar un poco en el asunto para tratar de resolver algún que otro concepto pervertido con el tiempo y el uso habitual que se hace de las redes sociales. Pensando en ello, tal vez el error está en un verbo: ‘publicar’ que en síntesis viene a significar ‘hacer algo público’. En materia digital la RAE dice que es ‘Incorporar al acceso público un contenido en un entorno digital’. Y ahora atención a dos cosas importantes: 1.- Hacer público algo (publicar) no significa que perdamos nuestros derechos sobre ello, del mismo modo que si alguien publica un libro no significa que renuncie a los suyos (entre otros de autoría). 2.- Que sea de acceso público no quiere decir que sea de propiedad pública, del mismo modo que cualquiera puede entrar en un bar (acceso público) pero no puede llevarse la caja o ponerse a servir y cobrar tras la barra (titularidad privada). Lo que hacemos público en las redes, no quiere decir que se pueda usar alegremente por terceros o que hayamos renunciado a nuestros derechos. Entre otras cosas, porque las redes sociales NO SON PÚBLICAS en absoluto, si bien tienen una parte, una pequeña parte, que se puede entender de ‘acceso público’ (repito de nuevo: de ACCESO, no de titularidad, igual que un bar). No conozco ninguna red social pública (tal vez exista alguna), pero todas las que conozco pertenecen a corporaciones privadas (titularidad) que exigen registrarse y aceptar condicionados (acceso, cuanto menos, ‘privativo’). La pequeña parte de acceso público sería aquella que podemos ver sin que se nos requiera nada (ni login, ni cookies, ni nada). Y de nuevo, solo acceso. Nada de lo que se muestre es libre de derechos, ni de propiedad pública. Y por último, el hecho de participar en una red social NO NOS CONVIERTE EN PERSONAJES PÚBLICOS, ni mucho menos, dado que no nos dedicamos a labores públicas ni nos ganamos la vida con nuestra ‘fama’ (aludiendo a los ejemplos de político/famoso del post anterior). Las redes sociales son por tanto privadas y de acceso mayoritariamente privativo. Lo que publiquemos en ellas nos sigue perteneciendo sin que nadie tenga el derecho a usarlo sin nuestro permiso. Y de nuevo, esto no significa que seamos personas públicas (como un político o un famoso). En tanto esto es así, un usuario/a puede escoger participar o no en una red social. Si no lo hace, nadie puede obligarle ni exponer ninguno de sus contenidos. Entre otras cosas porque hay millones de causas por las que puede no desear contribuir en nada a esa plataforma. Por ejemplo, no le gusta la compañía que hay detrás, no quiere aceptar sus condicionados de uso... y sobre todo puede no gustarle su política de privacidad y de ‘derecho al olvido’. O sencillamente, no le da la real gana. Cuando alguien toma algo que nos pertenece en una plataforma y lo publica en otra distinta, no solo está (probablemente) vulnerando las condiciones de uso de ambas plataformas, sino que puede estar cometiendo DELITOS bastante graves. Cuando un usuario publica en una red social ACEPTA que lo que publica se divulgue en ESA red social. Cualquier usuario/a puede responderle, puede mencionarle o puede contradecirle en esa plataforma. Esa es la pequeña parte de exposición que un usuario acepta (normalmente descrita en el condicionado que aceptamos al registrarnos). En cualquier momento, tiene la posibilidad y el derecho a eliminar todo su contenido y a solicitar que todos sus datos sean eliminados de la plataforma (derecho al ‘olvido’). Pero NO POR ELLO ACEPTA que nadie divulgue su contenido sin permiso en otras plataformas (en las que no tiene o no quiere tener presencia y cuyos condicionados no ha aceptado). Porque, entre otras cosas, ya no podrá eliminar su contenido de esa otra plataforma (publicada total o parcialmente bajo la cuenta de un tercero). Esto es una violación de los derechos de privacidad acordados en múltiples leyes internacionales. Y está sancionado. Además, están los derechos de propiedad industrial/intelectual. Que alguien replique algo que hayamos dicho o escrito sin permiso, es un plagio (y según la materia y la gravedad hasta podría incurrir en robo/espionaje industrial). Esto, por sí solo, también es un delito penado bastante grave. Pero la cosa va aún más allá cuando encima se modifica el formato. Así se convierte en una ‘obra derivada sin permiso’ que agrava las cosas. Un ejemplo: si yo escribo un texto (el contenido esta creado y pensado para un formato textual) y alguien lo captura y lo convierte en una imagen para divulgarlo, está alterando la naturaleza de mi obra sin permiso (de texto a imagen). Nadie puede replicar sin permiso, mucho menos alterar y cambiar de formato, algo que hemos creado y publicado en una red social. Lo que sea, da igual. Es un delito. Y la cosa se pone aún más grave cuando al hacerlo, se obtiene directa o indirectamente, un lucro económico. No les quiero aburrir con leyes, con los Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial, con Leyes de Protección de Datos o con leyes de los Derechos Digitales (hay muchísima información que pueden encontrar al respecto si les interesa el ámbito del Derecho Internacional). Les dejo solo una frase de Anna Guix, especialista en estas materias en Thomson Reuters (probablemente una de las empresas de información y noticias más potentes del mundo): ‘Los usuarios cuelgan sus contenidos en la red social para que tanto la propia red social como el resto de usuarios puedan utilizarlos pero —y esto es clave— únicamente dentro de la propia red social o en conexión con la misma o con los servicios prestados por la misma. Por tanto, no se autoriza cualquier uso ni para cualquier otra finalidad. La misma ley que aplicamos en el mundo analógico aplica también cuando operamos en el mundo online a través de redes sociales’. En resumen: La Redes sociales no son públicas. Usarlas tampoco nos convierte en personajes públicos. Publicar algo en una red social no significa que perdamos nuestros derechos. Nadie tiene el derecho de tomar nuestro contenido en una red y llevarlo a otra sin consentimiento. Tampoco puede alterar el formato de nuestro contenido. Mucho menos si se obtiene con ello algún rédito económico, directa o indirectamente. Reitero: si algo así les sucede, lo mejor que pueden hacer es reportarlo en la plataforma donde se alberga ese contenido ilegítimo. Si el caso es muy grave, pueden tomar medidas legales más drásticas. Por ejemplo, si esa plataforma aparece en Google, pueden reportar el contenido también a Google (porque está indexando un contenido ilegítimo). Y en última instancia, pueden plantar su denuncia en la Policía y/o en los Juzgados. Que sea una mala praxis habitual a la que parece que nos hemos acostumbrado, no quiere decir que no sea denunciable/reportable. Créanme, no sería la primera condena a ‘influencers’ por cuestiones como esta. @Loucy

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