MENOS QUE UNA CIUDAD, MÁS QUE UNA ALDEA #Español #Ciudades #Historia #Antropología Me comentaba @Atandome en el anterior post, por qué Uruk es la primera ciudad y no otras ciudades como Ur, Eridu, Lagash… y es muy pertinente el comentario. La respuesta: consenso. No hay certidumbre, pero la mayoría de arqueólogos e historiadores coincide en ello. Muchas veces la ‘verdad’ científica no se puede determinar completamente (recuerden la problemática de pruebas como el carbono 14) y se adopta por consenso. Y al fin puedo llegar al punto al que quería llegar. Más allá de los consensos y lo que nos cuentan en los libros de historia, llego al punto de sembrar algunas dudas (ya saben que me gusta lo de incitarles a pensar un poco sobre las verdades oficiales y a contarles las rarezas, lo que no encaja del todo, lo curioso y lo que rompe la norma). Ya puedo hablarles de tres ¿ciudades? De las que no sabemos demasiado y que resultan (al menos a mi) excepciones a la regla realmente interesantes. Como vestigios de un mundo que pudo ser y nunca fue, porque nunca lo consideramos. Resulta que en Anatolia existe un yacimiento que revela un asentamiento muy particular: Catal Huyuk, que puede datar alrededor de 8000 años AC. Se trata de un asentamiento estable, con un importante número de habitantes y construcciones permanentes. Básicamente son todo casas pegadas unas con otras, comunicadas en su interior, al mas puro estilo de una favela neolítica, pero sin calles ni espacios entre las construcciones. Es como un laberinto de casas, sin demasiadas entradas, sin espacio entre ellas. Cada casa tenía una abertura en el techo. Se entraba y se salía por ahí. Los tejados eran las calles. Dominaban la agricultura y otras técnicas avanzadas. También tenían una compleja religión. Por ejemplo, honraban a sus muertos de una manera realmente particular: los dejaban secar en las azoteas de las casas, embadurnados con ocre. Y después, los enterraban en las viviendas, generalmente debajo de las camas de cada uno. ¿Se imaginan dormir sobre el cadáver disecado de algún familiar enterrado en el suelo de su casa? (Probablemente fueron como los espíritus ancestrales del hogar, que en Roma conoceremos como los lares y penates). Los murales en el interior de ese laberinto de viviendas comunicadas indican también rituales complejos en los que no se observa jerarquía. Tampoco existe un témenos o alguna construcción que indique un templo, o un palacio. Solo salas comunitarias para rituales a las que se accedía por el laberinto de viviendas. Al parecer, eran un grupo de humanos mucho más avanzados que los de una aldea, pero con los mismos principios: vida comunitaria, propiedad compartida, sin demasiada jerarquía ni división entre hombres y mujeres (muchas figurillas de mujeres representando a ‘la diosa madre de la fertilidad’… o así se interpreta, aunque es algo que también podemos discutir). Es por esto que muchos la descartan como ciudad. Establecen que una organización vertical y una muralla es un ‘requisito’ para considerar a un asentamiento como ‘ciudad’ (más allá de sus técnicas o complejidad cultural). Pero, ¿Por qué? ¿Es que no podemos concebir una ciudad sin una estructuración social vertical? ¿Con algún tipo de liderazgo compartido asambleario? Y por otra parte… ¿una muralla para defenderse? ¡Sin andaban por los tejados! ¿Para qué una muralla? ¡La propia ciudad es un búnker! ¿Se imaginan un ejército enemigo tratando de saquearla? Entran por un laberinto de habitaciones, dispersándose, perdiéndose y llegando a estancias sin salida de las que solo se sale por una abertura en el techo. ¿Y arriba quién está? Pues basta con un pequeño grupo de hombres con palos y piedras para ir ajusticiando, de uno en uno, a cualquier asaltante que asomase la cabeza. ¿Muralla? ¿Para qué? A día de hoy sigue habiendo quienes reivindican Catal Huyuk como la ‘primera ciudad’. A día de hoy es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A día de hoy, continuamos sabiendo más bien poco de las gentes que poblaron este asentamiento. A día de hoy, Catal Huyuk sigue guardando el secreto de unas ciudades que pudieron ser y nunca fueron... ¿O tal vez sí? Imagen: Figuración de la vida en Catal Huyuk obtenida de https://historia.nationalgeographic.com.es
4 comments
Sin mucho que añadir. Simplemente gracias.
Hola de nuevo @Loucy, Vuelvo a comentar por que cuando he visto la entrada por primera vez no estaba en situación de contestar. El tema del entierro me ha dejado helado. Tengo un amigo, muy amigo, que hace más o menos cinco años se hizo una casa en el campo y su habitación la construyó bajo tierra, literalmente el techo de la misma coincide con el nivel del suelo en el exterior. Pues bien, este personaje me confesó no hace mucho que había cavado un agujero debajo de su cama en el que cabía él, y que lo iba a utilizar a modo de ataúd, que consideraba que no había mejor lugar para pasar a mejor vida sin dejar rastro y evitando el horror de unos funerales tradicionales y onerosos. Posteriormente a la primera revelación, en una larga conversación me explicó su método con todo lujo de detalles y los motivos por los que había decidido hacerlo de esa manera. Ignoro si mi amigo conocía lo que has explicado en la entrada, pero se lo voy a preguntar. Obvío dar más información por si... Le voy a sugerir que ponga en la entrada de su casa un letrero que diga Catal Huyuk.
No me figuro sus motivos... Imagino que no podrá hacerlo por ley, salvo que sea incinerado y lo que queden sean sus cenizas. No creo que pueda ser inhumado en cualquier parte (menudo sustaco si pasan los años y alguien lo descubre 😂). En arqueología/antropología se dice que ese pensamiento de enterrar a los difuntos en los hogares es señal de primitivismo porque, naturalmente, es insalubre y provoca plagas y enfermedades (la esperanza de vida de Catal Huyúk pudo no superar los 30-40 años debido a estas cuestiones). Aunque por otra parte, es también señal de unas creencias y cultura sofisticadas. El alma, cuestionarse el más allá... etc. pudo llevar a entender a los muertos como algún tipo de espíritus protectores que había que mantener cerca y honrar diariamente. En muchas habitaciones hay pequeños rincones con pigmentos y representaciones religiosas que coinciden con el lugar del entierro, próximos a las camas. Lo que lleva a algunos a pensar que se trataba de pequeños altares particulares para celebrar ceremonias cotidianas honrando a los difuntos... inhumados a poco metros.
Aprendo más de historia acá que cuando andaba de adolescente en el insti, muy bien Lou, muy bien