LOS HIJOS NO SON IGUALES. Tengo dos hijos y, aunque para mí los dos son igual de maravillosos y los amo con la misma intensidad, ambos son muy diferentes entre sí. El mayor es independiente e inteligente, está pendiente de sus cosas, aprende de forma autodidacta y no le gusta que me meta en sus asuntos, a menos, que lo necesite. La niña, que tiene cinco años menos, es más dependiente y perezosa, pero además, voluntariosa y de carácter difícil. El mayor es manso y dispuesto, y la menor terca y orgullosa. El niño ya tiene claro su futuro, sus gustos y talentos, a pesar de no haber tocado los quince años, la niña no quiere saber nada del mañana, es más del día a día, de probar cosas, aunque no con miras a algo profesional, sino para disfrutar. En ocasiones, me ha sido difícil tratarlos porque al chico, como aprende solo y sabe lo que quiere en la vida, no quiero abandonarlo, y a la niña, como es más dura que un saco de papas no quiero llegar al punto de consentirla, manipularla u obligarla a algo. Quiero que los dos caminen por su propio sendero y según sus capacidades, que aprendan, se equivoquen y triunfen por sus medios, conmigo haciéndoles la barra y dándoles muchos besos y abrazos. Que desarrollen sus propias personalidades sin obstáculos y en medio del más ferviente amor, para que luego ellos regalen ese amor al mundo. Es difícil ser madre, pero debo confesar que es divertido. #Español
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