Encajar en la sociedad. No existe cosa más difícil para mí que eso. Y como yo, habrá millones de personas. Yo, no soy un esprcial grano de arena en ESE desierto. Pero, qué difícil es concentrarse en hallar cosas lindas alrededor cuando la sociedad se entromete. Siempre diciéndote cómo debes ser, qué se espera de ti e incluso lo que debes hacer en cada situación. ¿Por qué me quieren restringir a sus mentes llenas de superfluas emociones? ¿No puedo mejor dejarme llevar y bailar en medio de la calle? No, claro, eso da vergüenza, eso no es de personas cuerdas. Eso no, aquello no, esto tampoco. Constantes negaciones a ser felices es lo que llena la vida real. Eso me deja donde comencé, sólo buscando hasta hallar el rumbo. #Español #mujer #sociedad
@Hvitur
Joined 9 December 2022 · 9 posts
Escribir, leer, cafe y dulce cliché son una pasión adquirida
120 KT
0 KT received · 0 KT given
Posts
Las personas adultas usamos la frase "es complicado" con demasiada frecuencia sin pensar que estamos a cargo de nuestras acciones. Complicado es que un familiar saque tu perros de casa sin vigilarlo, que regrese uno y el otro no, aunque ya fuera más de las 9pm. Complicado es que aún si buscas por todo el barrio, recorras calles y preguntes a los vecinos, no aparezca el animalito. Más aún, te da remordimiento por lo que no hicieron juntos y culpa por no prestarle atención. Lo que te lleve a pensar en lo peor. La realidad es, que cuando lo encuentras, cuidando de un ser más pequeño que él mientras piensas en lo complicado de la vida, te das cuenta... No valoras lo que realmente vale y te encierras en la frase. Ellos te enseñan lo bueno de su existencia y compañía. #MundoAnimal #mascota
No existe nada más desafiante que el momento en que la motivación nos abandona sin aviso. Hace unos meses, me dedicaba a escribir en una plataforma, buscaba trabajos online y estudiaba a la vez. Una traba, legal y financiera, tras otra comenzó a aparecer y, ¡zas! Perdí la motivación de repente. Me estrecé, entristecí, perdí las ganas de enfrentar el día a día. Sentí que no podía continuar. Para mí suerte, siempre existe una persona que me apoya en todo lo que puede, aquella que impulsa cada uno de mis sueños y aconseja a mi lado más impulsivo y pesimista. Gracias a esa persona, volví a ponerme mis deportivas, respiré y grité: Yo siempre puedo y nunca digo NO. La clave está en no rendirse ante alas negras, en convencernos de que nada es capaz de borrar el rastro de perfume de nuestros deseos . En no dejar que te derrote nada ni nadie, en buscar la forma y no la excusa. #motivación #español #HistoriasDeVida #CosasDeMujeres
La familia a veces lo es todo, pero una gran familia muchas veces no es lo imprescindible. Al menos eso pienso yo. Mis pocos años de vida me lo han demostrado. Es lindo tener muchos primos, tíos, hermanos. Sin embargo, una parte de mí piensa que es mejor una pequeña familia con la que sentarte a la mesa en cada comida, reír y compartir historias sobre nuestro día. Me es preferible buscar abrigo en personas que me respetan y confían en mí, en personas que no dirán mis secretos a cada miembro del "clan" sólo porque somos parientes consanguíneos. En fin, es hermoso tener familia, aunque yo me siento apegada a la sección más cercana de ella. Esa con la que puedo ser yo sin tantos ojos observadores o que juzguen, con la que reír sale natural y espontáneo, sin peleas por resolver ni esfuerzos por agradar. Sólo en brazos de quienes puedo apoyarme y anhelar.
Una despedida de Navidad sin tristezas!! Hola a todos(as), vine a dejar una pequeña experiencia reciente de esta Navidad. Hace unos años no podía ver a mi mejor amiga, la pandemia no permitía que ella pudiese visitarme, pues vive en un p ais diferente al mío. Algo cerca, pero a la vez lejos. Justo cuando por fin viene, wow, me sentí en las nubes, somos como hermanas de diferente sangre. Pero había un problema, no podríamos pasar la Navidad juntas como lo planeamos. Aún así, tomamos la mejor decisión. No depegarnos una de la otra mientras pudiésemos. Eso hicimos, dormimos en la misma casa, en la misma cama, nos levantamos y dormimos juntas, comimos y jugamos videojuegos, leímos diferentes libros y charlamos mucho. Incluso salimos a pasear e intercambiamos regalos, compramos pulseras de amigas, ah, y cocinamos. Nunca olvidaré estos días juntas. Pero llegó el insoportable final. La hora más triste llamada despedida, justo en la mañana de Navidad debía irse. Traté de hacerla lo más amena y alegre que pude, la regañé y bromeé lo que pude. Todo para que no se sintiera el vacío que queda cuando alguien a quien quieres mucho debe marcharse. Sin llanto ni lamentos de por medio, porque estamos cerca y a la vez lejos, pero siempre podremos pasar una Navidad juntas. Algún día.
Todos tenemos una primera vez en todo. Algunos las recordamos con cariño, otros con tristeza y otros con rencor. Otros, ni siquiera nos acordamos, todo depende del suceso. También tengo mis primeras veces. Quizás debería recordar la primera vez que hice una amiga, la que recuerdo que me cambió por alguien más bonita y popular. Tal vez, la primera vez que llegué a casa con buenas notas, pero sabía en el fondo, no fueron siempre el resultado esperado por mi familia. Al menos mi mamá estaba feliz de que me esforzase. Una primera vez lo es todo y a la vez nada, otra vez, depende de algo. O mejor dicho, del momento y las personas. La primera vez que bailé, que jugué, que me caí. Todas son importantes y a la vez olvidables. También es fácil dar importancia a cosas sin sentido. Como el primer regalo material, el primer sentimiento negativo o el primer agravio en tu contra. La personas seleccionamos qué recordar y que no de forma inconsciente. Todo lo determina el interés de nuestros sentimientos. Por ejemplo, siempre quise ser amada, así que no creo poder olvidar la primera nota de amor que recibí con una pregunta de "¿quieres ser mi novia?" y un marca de "sí o no". Esa fue mi primera sonrisa por un objetivo más cerca. Estaba segura que ese sería mi Príncipe azul. Un juego de niños, uno que me dio amigos falsos y curiosidad por gente que jamás se hubiese girado a darme ni una sola mirada. Me dio mi primer beso con ese niño de primaria y un bajo "que asco, besar" por parte suya que me pareció normal y a la vez humillante. Quería encajar y aparentar no ser cobarde. Quería amar, dar, jugar, verme interesante a los ojos ajenos y al fin hablar de algo feliz en casa. Era una necesidad de seguir y experimentar más primeras veces con él, mi Príncipe azul con nacionalidad doble y mucha atención por parte de otros. Quería amar y sentirme grande. Ser importante y de la nada sentirme amada.
Escuela primaria. Donde se supone que empiezas a conocerte a ti misma y a la sociedad que bondadosamente debería abrirte las puertas con alegría. Otra mentira. Delante de mi familia. -¡Pero qué niña más linda y educada! Por detrás de ellos. -¡Qué rara es ella! Insoportable personalidad, es muy tímida y tarda en aprender. La gente sólo mira lo que haces, dependiendo de ello será lo que reflejes de tu educación en casa. Creando defectos infundados para tener una excusa mínimamente válida y chismear sobre la vida de tus padres, de tu familia. Los amigos que vas a hacer, los que debieron acogerme en cada momento con compañerismo. Bueno, esos no los conozco. Las chicas pensaban que yo era rara, que olía mal luego del deporte y que no era inteligente en las clases de mates. Los chicos, la mayoría pensaban que era fea, que no era digna de ser objeto de planes románticos a futuro y que parecía más uno de ellos, ya que me gustaban los juegos activos un tanto más que las barbies rubias. Porque sí, mi color de piel no le era agradable a muchos, no mi estatura por encima de los varones, ni mi voz elevada y gruesa. No era objeto de afecto amoroso. De burlas sí. -A mí me gustas las chicas blancas de cabello largo, que son muy femeninas. - Me decían aquellos niños. No importaba si heríanmis sentimientos, porque eran niños. No tenían que decir nada más explícito, todo había quedado más que claro para mí. Cuánto pensé en las dichosas máquinas del tiempo, en cuanto hubiese dado por retroceder las horas, los años, los sucesos. Estaba segura de que no hubiese dejado que me maltratasen a su antojo. Me hubiese dado valor para decir lo que pensaba en vez de echarme a llorar cobardemente. -¡Alejar de aquí, apuestas niña! -Gritaría mi profesora frente a todos. Mas no me enseñó que debía controlar mejor mis cambios hormonales. Ni el cómo. Así que quedé tildada de la apestosa del salón. Hubiese pateado a cualquiera que dijese que no era normal, a cualquiera que tiraré mis cosas o a mí al suelo y hubiese denunciado a los profesores que hacían lo mismo o daban poder a los niños favoritos, esos cuyos padres les llenaban de favores y regalos. Los profesores, los encargados de enseñarte y guiarte por el camino correcto, las personas que debían convertirse en tus segundos padres y enseñarte educación. En cambio, a mí me marcaron más los que se burlaron frente a toda un aula por mis "rarezas", los que me empujaron cuando no sabía resolver algún ejercicio. Los que se suponía que debían detectar mi problema de concentración y pánico en exámenes. Bueno, esos tampoco los hubiese dejado impunes. Los hable a enfrentado. ¡Pero vaya! La odiosa máquina del tiempo no funciona de forma práctica. Debo convivir con mi cobardía y sumisión por encajar en donde no podía.
Encajar en la sociedad. No existe cosa más difícil para mí que eso. Y como yo, hay muchísimo a millones de personas iguales. Yo, un grano de arena entre el desierto. Las personas como yo padecemos de una enfermedad emocional, más bien una carencia loca que no nos deja vivir tranquilamente. La falta de amor. Esa búsqueda constante de alguien que nos ame sin prejuicios ni fronteras. Bueno, no tantas al menos. Esa persona que sólo sale en cuentos de hadas, en telenovelas o libros. Esa persona inalcanzable e inexistente. Quien sabemos, no llegará. Pero eso no me detiene la mayor parte del tiempo, necesito seguir con mi búsqueda constante de Príncipe azul. En mi mente, él existe y está buscándome a mí, sólo es casi imposible reconocerlo a primera vista. Tal vez no le he conocido, o quizás sí, mas no lo distingo entre tanta gente. Aunque caiga y me raspe las rodillas, una vez más me diré, debo seguir buscando hasta hallarle pues la esperanza es lo último que se pierde, según Pandora. Por eso aún siendo niña lp intenté. Yo quería experimentar eso que mi mamá siempre decía que una vez tuvo con mi papá. Esas sensaciones de alegría inmensa, esa capacidad invisible que te lleva a realizar hazañas, cosas que jamás en la vida te hubieses atrevido a hacer. También los padres de mis compañeras de escuela lo sienten. O eso dicen. Siempre felices y sonrientes, aunque se enojen, discutan o hayan problemas, terminan apoyándose mutuamente. Yo quiero esa sensación para mí. Pero, qué difícil es concentrarse en hallar esas cosas cuabdo la odiosa sociedad se entromete. Siempre diciéndote cómo debes ser, qué se espera de ti e incluso lo que debes hacer en cada situación. ¿Por qué me quieren restringir a sus mentes huecas y llenas de superfluas emociones? ¿No puedo mejor dejarme llevar y bailar en medio de la calle? No, claro, eso da vergüenza, eso no es de personas cuerdas. Eso no, aquello no, esto tampoco. Constantes negaciones a ser felices es lo que llena la vida real. Eso me deja donde comencé, buscando amar y ser amada, sólo buscando sin hallar el rumbo. Sólo siendo una más del montón que carga con la esperanza a cuestas.
Volver a ver mucha gente en un mismo lugar. Nada mejor para soportar un día que esto, las personas alegres y unidas.