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#REEDICIÓN #BigVERSO #Hristo Antes de comenzar a escribir el tercer tramo de la historia de Hristo hice una mirada al capitulo anterior y debo aceptar mi errror de que la salida de aquel bosque fue bastante banal después de lo vivido por el niño oso en la primera entrega, claro yo estaba viendo mas adelante, iba a utilizar a Doncho y a su familia como un plot twist final para cerrar esta historia, pero lo repense y decidí rectificar ahora antes de que se volvieran un problema en la narrativa de las aventuras de Hristo hasta ese final. Esta es la edición final y la historia seguira a partir de aquí. Hristo el bulgaro [2b] El Sanjaco, o portaestandarte del Sultán de aquella tierras levanto a sus tropas y se movilizo a la frontera para defender lo suyo, el viejo Lord Petar aprovecho el viaje para reclutar jóvenes para su ejercito como era su derecho, cuando llego al pueblo donde Doncho y su familia iba a misa cada domingo, uno que no tenía hijos para ofrecerlos a la causa pero si astucia para buscar oro le hablo a lord Petar de una joya escondida en lo profundo de aquellos bosques, el niño oso!!!, el leñador gigante!!!, el viejo guerrero acepto el ofrecimiento y guiado por este hombre se interno en aquel bosque buscando a ese prodigio. Doncho y Hristo trabajaban arduamente, luego de talar varios árboles, el viejo leñador y su joven aprendiz los volvían leños cuando un intensa humareda se levanto en lo alto, era por los rumbos de su cabaña, Hristo y Doncho dejaron los leños, la mula y cargando solo con sus hachas para ir mas ligeros emprendieron el regreso, el muchacho era mas rápido y pronto adelanto al viejo Doncho que se esforzaba por seguirle el paso, en un momento lo perdió de vista pero siguió corriendo, pensaba que allí en lo profundo del bosque el y su familia estarían a salvo, pero la guerra no perdona, cuando llego a su casa se la encontró ardiendo en llamas, todo estaba desecho, Hristo salía del interior de la casa con Yana en brazos, ya sin vida, -¿Y tus hermanas!!!?-, grito Doncho, no estaban adentro, los soldados debieron llevárselas, no habia tiempo para llorar por la perdida, debían correr tras ellas y recuperarlas, una vez mas el corazón del niño oso se agitaba como aquella mañana que perdió a su madre, esta vez no pudo adelantar al viejo leñador, con mas experiencia en seguir un rastro. Una hora después los hallaron, era una partida de guerra, Doncho trato de contarlos antes de actuar, pero el grito ensordecedor de Hristo se lo impidió, se volvió loco cuando vio a Mila, la pequeña reposando sobre un tronco, parecía dormida, pero era el sueño de la eternidad, mas allá varios soldados se turnaban abusando del cuerpo de Milena, el grito de Hristo alerto a los hombres, algunos levantaron sus armas cuando aquel gigante enloquecido avanzo sobre ellos, un golpe limpio, y certero en el pecho del primero que le salió al frente, partió la armadura del soldado y Hristo cobró su primera vida humana, estos no eran bestias, eran peores, seres humanos sin alma, con el corazón mas negro que aquel maldito lobo que le robo la vida a su madre, Hristo no sabía pelear, pero era rápido y habil con el hacha, con un solo golpe mandaba a un viaje sin retorno al soldado que se le ponía en frente!!!, Doncho llego por atrás para ayudar al muchacho, eran unos 20 hombres tal vez unos pocos mas, para cuando el leñador se incorporo a la batalla ya Hristo habia enviado al mas allá a media docena, pero aun eran muchos, Hristo golpeo tan fuerte a uno de los soldados que su hacha lo atravesó al otro lado quedando atorada, recibió varios cortes de sus espadas, ahora estaba desarmado, Doncho sabía lo que tenía que hacer, le arrojo su hacha para que le muchacho siguiera peleando, quedando el solo con un cuchillo para defenderse, la pequeña batalla fue una cruenta carnicería en el medio del bosque, Doncho se llevaba la vida de uno de los soldados hundiendo su cuchillo en el cuello mientras recibía la hoja de su espada en su estomago, hoy no abría victoria que celebrar. Lord Petar y sus soldados divisaron el fuego cuando se aproximaron al a cabaña del leñador gigante en el medio del bosque, no iba desprotegido pero solo lo acompañaban unos 30 soldados, envio a media docena por delante para asegurarle el paso, cuando llego a la cabaña el fuego ya la habia consumido toda, el cadáver de una mujer reposaba gracilmente sobre un árbol, alguien la habia puesto allí, -esa es la esposa del leñador- dijo el guía, no habia rastro del leñador gigante ni el resto de su familia, habían llegado tarde presumió Lord Petar, el muchacho a esta hora debe estar muerto junto al resto de su familia en las profundidades de aquel bosque, cuando el noble ordenaba la retirada, emergió un gigante del bosque, su rostro era aterrador, cubierto de sangre de los pies a la cabeza, cargaba los cuerpos de un hombre y un par de muchachas, el guía reconoció a Doncho y a sus hijas, los soldados se apartaron cuando Hristo les gruño, paso de ellos y de Lord Petar, coloco los cuerpos de Doncho y sus hermanas junto al de Yana, busco una pala y comenzó a cavar sus tumbas, los soldados trataron de hablarle pero Lord Petar les ordeno que lo dejaran en paz, se acerco a unos pasos del gigante. -¿Y los soldados responsables de esto?. -Muertos en el bosque. -Entierra a tu familia muchacho, pero si quieres vengarte del verdadero responsable, su castillo esta mucho mas allá de aquellas montañas, en unos días le haré frente a su ejercito con mis soldados, si quieres unirte a mis fuerzas seras bienvenido, y si no vive tranquilo en tu bosque junto a las tumbas de tu familia. El corazón de Hristo estaba lleno de odio y rabia, se pregunto sin obtener respuesta ¿porque Doncho y su familia, que no le hacian mal a nadie debieron morir?. A pesar de asesinar a mas de 20 hombres, su sed de venganza no se habia apagado, no como aquella mañana que se hecho a morir tranquilo al lado de su madre luego de acabar con los lobos, los animales atacan por naturaleza, los seres humanos por vileza. Lord Petar se retiraba no tenía manera de reclutar a aquel muchacho, ni con oro, ni por la fuerza, quizás lo hubiera matado a el y a sus hombres de haberlo intentado, cuando monto en su caballo, el niño oso enterró la pala para ir por el primer cuerpo, no sin antes gritarle a Lord Petar. -Peleare!!!. Continuara...

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