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#Dinámica5PalabrasdeLucy #RelatodeFicción Buenas tardes amigos de la #APP, este relato con las #5Palabras lo escribí ayer, pero mi internet estaba pésimo y poco me dejo interactuar o publicar, lo publico hoy mientras pueda. Las #5Son: Sospechara - Celos - Travesura - Secundaria - Próxima Ojos verdes de gata Luisa Antonia Aguirre Márquez, servía café a los pocos que se apersonaron en la casa grande de la decaída hacienda familiar para el velorio de su padre, duro le había tocado a Luisa Antonia, había perdido a su madre cuando era una niña pequeña y ahora a su padre con apenas 20 años, quedaba sola y desamparada, dueña eso si de una belleza sin igual y unos ojos verdes de gata que despertaba pasiones hasta debajo de las sotanas en el pueblo del Murmullo. José Alfredo Gallardo, castigaba a su montura mientras cruzaba el llano rumbo a la hacienda de los Aguirre Márquez, cada minuto contaba si quería asegurarse que la bella Luisa Antonia y sus ojos verdes de gata fueran para el y no otro. una media hora antes había escuchado una conversación privada en la hacienda donde era capataz, entre su patrón Don Edgardo Sánchez Fierro y el abogado de la familia Aguirre Márquez, el viejo Don Edgardo al enterarse de la muerte del padre de Luisa Antonia se movería esta misma noche, para asegurarse que La joven fuese para su hijo, el bobo de Carlos Arturo Sánchez Fierro. Llego a la hacienda y amarro a su animal en la parte de atrás, desde afuera le hizo señas a Luisa Antonia para que saliese, a Luisa no le gusto mucho la intespectiva visita, pues aunque José Alfredo la galanteaba desde hace un par de meses, no es que fuera su novio, si ni si quiera se habian dado un beso, ademas no venia vestido apropiadamente para rendirle respetos a su padre difunto. Ella salió a su encuentro, afuera el hombre no le dio tiempo a protestar, le explico brevemente que Don Edgardo venia con sus hombres para forzarla, ya que su padre había dejado una fuerte deuda, que el muy ladino de su jefe pretendía cobrarse con ella, sus tierras y la hacienda. Luisa Antonia no iba dejar que ese viejo degenerado se aprovechara de ella para hacer sus travesuras, el plan que propuso José Alfredo era simple, llegar hasta el pueblo del Murmullo y que el cura los casase esa misma noche, con un marido que la defendiese de su desamparo el viejo Don Edgardo no se atreveria a tocarla, mucho menos le podría quitar su hacienda ni sus tierras tan facilmente, pero había un problema, Luisa Antonia no estaba enamorada de José Alfredo, mostrándose dudosa discutió con el capataz alguna otra solución que no la obligase a casarse con el. José Alfredo se enredo y hablo entonces de más, apurado menciono la parte en que el viejo Don Edgardo la quería casar con el bobo de su hijo Carlos Arturo, la premura del capataz no estaba motivada por los celos o el miedo a perder el amor de Luisa Antonia, le había mentido desde un principio para que no sospechara nada de sus verdaderas intenciones , lo que había escuchado realmente 1 hora antes era que Luisa Antonia recibiría al fin la herencia de su madre, cuando cumpliera la mayoría de edad, y la muchacha estaba próxima a cumplir los 21 años, ya solo le faltaban unos meses, era una fortuna que el padre de la muchacha jamas quiso tocar aunque era su albacea. José Alfredo la arengo para que solo tomara dos o tres cosas, se casarían y saldrían del pueblo unos días hasta que se calmaran los ánimos para luego volver por lo que era suyo, Luisa Antonia asintió, le dijo que esperara, regreso adentro y despacho a los asistentes al velorio, José Alfredo se frotaba las manos ante la inmensa fortuna, la hacienda y el mujerón que le había tocado gracias a su suerte. Luisa Antonia salió unos minutos después, pero no portando un vestido de novia, si no ataviada con botas y ropas de hombre, una ristra de balas cruzada al pecho, el machete terciado, el revolver y el viejo fusil de su padre, se amarro un trapo en la cabeza dejando solo descubiertos sus preciosos ojos verdes de gata, estaba lista para la guerra. Luisa Antonia le comunico a José Alfredo que se sentaría a esperar la llegada de Don Edgardo para ver lo que proponía para saldar la deuda, el capataz desesperado trato de persuadirla para huir, pero Luisa Antonia Aguirre Márquez le devolvió una mirada de fuego con sus ojos verdes de gata prendidos en furia, y le espetó que si tenía miedo era libre de marcharse, el hombre supo que ya no podía hacer mas, estaba por perder el chivo y el mecate, el error de José Alfredo Gallardo, era que no sabía que a Luisa Antonia desde la secundaria siempre le había gustado Carlos Arturo Sánchez Fierro, ademas ella sabía muy bien que el muchacho bobo no era. Fin la imagen de acá: https://p4.wallpaperbetter.com/wallpaper/172/1013/84/green-eyes-green-veils-women-wallpaper-preview.jpg

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