Pensaba en un post para hoy y recordé un episodio de terror que me ocurrió un octubre, hace diez años: Estaba en casa de una amiga, con un grupo de compañeros de clase. Preparábamos el proyecto final de 5° Año. Sin darme cuenta se hizo de noche. La mayoría de los muchachos vivía en dirección opuesta a la mía, sólo Evelyn y yo teníamos la misma ruta hacia el centro, así que caminamos juntas hasta la parada de autobús. Las calles estaban completamente oscuras y sólo podíamos guiarnos por las luces de los carros, caminamos rápido. Al llegar a la parada no había casi gente. Esperamos. Por la hora, ya no llegaban autobuses, sólo carritos por puesto*, todos llenos. Ya eran casi las 8:00pm cuando llegó un carrito con un sólo puesto desocupado. Como Evelyn vivía más lejos, dejé que ella subiera primero, nos despedimos y yo seguí esperando. Pasaron alrededor de diez minutos cuando tomé mi teléfono y empecé a escribirle un mensaje de texto a mi hermana para avisarle que iba a tener que caminar hasta la casa. Prefería éso a quedarme ahí parada hasta que ya no quedara ni un alma en ése lugar. Estaba escribiendo el mensaje cuando noté una música en el ambiente, no recuerdo qué canción era, supongo que alguna de moda que ponían mucho en las fiestas. Al levantar la vista y mirar hacia la calle, en dirección a mi antigua escuela primaria, vi que se aproximaba una camioneta Pickup negra, con varias personas paradas en el cajón: Era la fuente de la música. No le di mucha importancia y volví la vista al teléfono. Cuando la camioneta estuvo a escasos metros de distancia... Los vi... Las personas-... Lo que estaba encima del cajón, bailando... Eran zombies, esqueletos y algo con rostro verde que parecía sacado de la mente de R.L Stine. Me quedé helada, inmóvil. La camioneta se paró justo enfrente de mí y luego, en medio de la música y los gritos de ésos tipos, retumbó una voz de locutor: Estaban invitando a una fiesta de Halloween que se celebraría el día siguiente, 31 de octubre. No lo entendí de inmediato. Cuando llegó un carrito con puestos disponibles simplemente me subí en el asiento de copiloto y le pagué al conductor. Yo estaba en automático, ni siquiera me percaté de que ése carrito era el que siempre me rescataba cuando llegaba tan tarde a la parada, lo reconozco porque tiene un ángel de cerámica en la guantera. De hecho, no creo que mi mente haya procesado nada de éso hasta después de estar en la casa. Ésa es toda la historia, gracias por haber llegado hasta el final. 🎃 Feliz #Halloween 🎃 *: Vehículos, normalmente sedán, que se usan para transporte colectivo.
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