A raíz de unos pequeños cristales de oxalatos de calcio en mis riñones, debí parar drásticamente el consumo de los productos lácteos por un año entero. Le llamé el año sabático de la leche y el queso. Mejoré mucho, la verdad. Tiempo después, hice el año sabático del refresco (o gaseosa, como se conoce fuera del país). Me volví más delgado y fue difícil negarle esa cantidad de azúcar al cuerpo, una vez que ya estaba acostumbrado. Este año quise hacer el año sabático del azúcar. Pero no pude ya que no vivo solo, ni tengo potestad de preparar todo a parte. De igual forma no ceso en mi empeño de vivir un año entero sin azúcar refinado o procesado.
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2 comments
Pero... ¿regresaste al consumo de las cosas que dejaste por un año?
No de la misma forma. Fue un ayuno de rubros específicos por 365 días.