El último día de la humanidad Es septiembre de 2057 y es el último día de la tierra. Las últimas abejas en cautiverio murieron hace unas semanas por la radiación y el plomo en el aire, y los alimentos que sembramos cedieron ante la sequía, ya que era imposible seguir purificando el estéril y rancia agua del océano porque su acidez dañaba nuestros equipos altamente tecnológicos, y a pesar de que llueve a diario, una sola gota corroería nuestra garganta hasta morir, ni qué decir de nuestros agrietados reservorios. Hace 3 días el último purificador de aire se ha dañado por la polución y el óxido, por lo que acá en la caverna donde nos refugiamos respirar se está haciendo cada vez cuesta arriba, y además de que nuestros cuerpos fatigados y enfermos no tienen fuerza para sepultar a nuestros muertos más recientes, así que nuestro aire también proviene del que expide los cuerpos en descomposición. Darwin no volvió desde ayer y suponemos que no soportó los 72°C que hace en esta parte de Siberia, quizás fue calcinado vivo por los rayos UV o se desmayó después de asfixiarse en una tormenta de vapores tóxicos. Escribo ésto sobre este muro con mi dedo al apartar la mugre con cada, con la esperanza de que alguien o algo, más allá de todos los tiempos, sepan que lo hicimos mal... jodidamente mal. :::: Relato e imagen de mi autoría
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