La camioneta encadenada Esta fotografía la tomé en Caracas en el 2008, pero su vigencia es tristemente perpetua debido a los índices delictivos que no parecen disminuir en las poblaciones del país. Bien pude convertir esta fotografía en un aval de una anécdota graciosa, no lo es como tal sino un discurso gráfico y no violento que denuncia un miedo que vive en el disco duro de todos los nativos de estas tierras, y estos micro-terrores que nos inundan a diario: el celular guardado donde no sea visto, el respirar ansioso si una moto se nos acerca, escuchar a alguien con indumentaria sospechosa que comienza a hablarle a todos los pasajeros, caminar mirando reflejos en las vidrieras, gastar en construcción de muros, enrejados y sistemas de seguridad; y sin nombrar otras acciones que denotan el resquemor infundado ante la posibilidad de ser víctimas del crimen.
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