3 CASOS BREVES DE CONDENADOS INJUSTAMENTE 1.- La australiana Lindy Chamberlain fue condenada en 1980 a cadena perpetua por la muerte de su bebé Azaria Chantel durante una noche de acampar con su familia. Ella afirmó que un animal la sacó de la tienda, pero no le creyeron. 3 años después se descubrió fortuitamente pedazos de la ropa de la pequeña en una madriguera de dingos (perros salvajes australianos) y entonces fue absuelta de todas las penas. 2.- Leon Brown y Henry McCollum fueron arrestados en 1981, y recibieron pena de muerte por la violación y asesinato de Sabrina Buie, de 11 años, en Red Springs, Carolina del Norte; pero luego de apelar la condena fue bajada a cadena perpetua. Décadas después se comprobó que el ADN en la colilla de cigarrillo en la escena del crimen pertenecía a otra persona distinta. Recibieron la libertad en 2014 y hace poco una compensación por $75 millones. Quizás uno de los casos más terribles fue el último: 3.- George Junius Stinney Jr., de 14 años de edad, fue condenado a morir en la silla eléctrica en 1944. El crimen que se atribuyó fue el de asesinar a dos niñas: Betty June Binnicker, de 11 años y Mary Emma Thames, de 8, en Carolina del Sur. Fue en 2014 cuando una jueza determinó que él no había tenido un proceso justo por varias anomalías: El arma homicida (una viga de madera) pesaba más de 19 kilogramos. Su juicio duró 10 minutos. No tuvo apelación. La hermana juró que el condenado estuvo con ella el día del crimen. George Junius Stinney Jr. fue la última persona de 14 años en ser condenado a la pena capital en los Estados Unidos.
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