En mis dedos En mis dedos quedaron tus poros pegados quedaron como fotografías que mi mente no puede romper como el papel donde escribo estas cosas en sus puntas quedaron las vetas sagradas de tu caverna pernocta aún el aroma de tu vientre blando y febril entre sus pliegues minúsculos baila el insipiente sabor de tu monte de Venus y cada flama que prendía tu semblante de diosa de aromas quedaron los movimientos deliciosos, las yemas tibias y la carnosa sensación de tus laberintos en ellos quedó el culto por adorar tu cabello en rasgar sobre él el tiempo y el extinto poder de hacerte sonreír Poema intransigente
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