Grita tus panzas acolchadas, y sucumbo ante el vigor temploroso del estruendo. Basta mirar el techo que blanquea lo celeste, basta con ver su gris que agiganta su marcha, no más hay que rendir tributo a tu arribo, y sentir el llanto que emanas sobre nosotros para refugiarme en mi morada. #Poesía
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