FURIA Justo cuando el amor llegaba al clímax, cuando los cuerpos estaban agitados hasta más no poder, cuando sus respiraciones fluctuaban más allá de lo alcanzado jamás, y cuando su miembro hacía llenar de estrellas mojadas el vientre de Carol, él no quiso detenerse. Finalmente el intenso orgasmo y el asma le hicieron dejar de respirar. Él no lo sabría sino después de terminar de tirar de los hombros pecosos de ella tanto como podía y parar de batir su cadera con furiosa pasión. Desde entonces no paró de llorar. #Microcuentos
Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.
No comments yet