Del nuevo escudo de Caracas La heráldica en Venezuela, como todos saben, ha sido europea desde que los primeros colonos pusieron su pie en la península de Paria. Desde allí se hizo tradicional que el estilo de los emblemas territoriales e institucionales hayan sido escudos en lugar de otra cosa, ya que era impuesto por quien tuviera el poder, en ese caso, la monarquía española. Esa tradición permeó más acá de los tiempos independentistas hasta el punto que en pleno siglo XXI, muchas instituciones y localidades del país tienen emblemas heráldicos, resabios del estilo de escudos europeos. Cosa que no pasa solo acá en Venezuela, sino que en el continente americano persisten los escudos con aires europeos como marca gráficas representativas. Traigo este tema a colación por la noticia del emblema de Caracas, que ha sido modificado y (a mi modo de ver) empeorado, y no tiene que ver con que esté a favor en contra de los significantes y significados, sino con la adoption nuevamente del objeto "escudo" como emblema para una región que hace alarde de su independencia, habiendo perdido una oportunidad de oro de romper con los estereotipos y pensarse un tipo de emblema que realmente represente el sentir de estas tierras. Del contenido del escudo, volvemos a lo mismo: un montón de elementos visuales juntos que hacen del mismo una quincallería visual: 3 personas, 2 aves, dos armas blancas, dos cintas, dos trozos de cadena, una planta, una montaña, un cielo, una estrella y texto negro sobre rojo (¿A qué diseñador se le ocurre poner tipografía negra sobre fondo rojo?). Soy de Caracas, pero la dejé hace 20 años, sin embargo aún me une a esta porción del territorio algunas emociones, pero como diseñador también estoy claro de que si bien sentía que el escudo anterior no me representaba visualmente, al menos, en términos de diseño estaba más ordenado y sintético, aunque detestaba (y aún lo hago) que se trate de un escudo como tal y no otra forma de emblema.
1 comment
Estas son las cosas que no entiendo del gobierno actual, tienen una obsesión por querer cambiar los símbolos que nos representan y en lugar de mejorarlos los empeoran haciendo que los ciudadanos no se identifiquen con los mismos, ojalá esta locura frene y no veamos en el futuro más acciones vergonzosas como éstas.