¿Qué me ves? ¿Se perdió una iguanita a mí? Esta guapetona llegó a los linderos de la casa y, ni corto ni perezoso, me dispuse a capturarla (en una imagen, claro está). Pero no hay un final feliz: unos niños la vieron, y pese a que intenté disuadirlos de su idea, querían atraparla sin saber para qué. Entonces no la vi más. Esto me preocupa mucho porque el consumo de su carne es muy común en el campo y las iguanas hembras son abiertas para sacar los huevos de su interior, también para su consumo, y para mí eso no es más que muestra de una cultura de muerte y dolor que se sigue practicando aún en plenos siglo XXI. No refuto el consumo de carne animal, pero sí de esas especies que son amenazadas, que son víctimas de trato cruel y sádico, que no se crían para ese propósito y que, en especial todos los reptiles, tienen ciclos lentísimos y de crías escasas en su reproducción. Espero que esta amiga halla salido ilesa de las garras humanas y sádicos de los niños que la miraban con ojos depredadores. Qué terrible que se continúe con las culturas que signifiquen un daño, dolor y perjuicio de estos bellos ejemplares animales.
Me gusta la foto jejejeje ella sale como aja pendiente. Con el resto de la historia, en lo que leí los niños y tu intento de persuadir no seguí leyendo, no soy partidaria de que la estén casando para comérselas o disfrutar en sus huevo o por el simple hecho de divertirse naaaa... Me quedo con la foto jejej saludos
Yo también me quedo con la foto y la fe de que la iguana está a salvo en algún árbol, comiendo guayabas. Espero que sea así.