La pelea es contra el sistema David Fincher no es un director convencional y complaciente con la mayoría, y eso es un atractivo para los cinéfilos empedernidos, porque se aleja de lo fácil, recurrente y estándar y busca (de vez en vez) levantar una roncha en el pensamiento y dejarnos una cicatriz en la memoria. Así hizo con El club de la pelea (1999) que, a pesar de lo que piense la mayoría, no es un filme que tenga como tema la esquizofrenia ni la violencia sino el importante cuestionamiento del modelo social y económico que nos embarca a todos los occidentales. Ver el film es darte cuenta que la pelea no es Norton vs Pitt, sino contra un sistema que favorece la infelicidad y promueve el consumo sin cesar como modus operandi. De allí que muestre a ambos sacando lucro del exceso de grasa corporal de seres humanos, como una alegoría a aquéllo de que la basura de unos es el tesoro de otros. Y así se mofan de la sociedad, dando golpes de moral usando la venta de jabones de grasa humana mientras conciben una revuelta anarquista. Si bien el film no te hace detractor del consumo totalmente, te invita a reflexionar sobre ello y a discutir el modelo con otros para que sea un tema que nos interese comentar, y que solemos ignorar. Ven a ver El club de la pelea, pero no por las peleas.
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