Oda visual al campesino Dado por menos, menospreciado, maltratado y con espíritu indomable: así es el campesino, y pocas personas merecen el pan tanto como él (y ella). Viviendo en este entorno rural he sido testigo de sus faenas, de sus colores a tierras y monte, del machete y garabato a cuestas para hacerle frente al día, incluso antes de que éste se halla asomado por encima de las colinas. Desde esas horas cuando muchos duermen, el campesino siembra con sudor y pasos incansables la esperanza en la fértil tierra que nos soporta, y hacen que desde ella la comida crezca para alimentar al mundo donde vivimos. A ellos va mi salutación respetuosa para honrarlos con este par de imágenes que resumen parte del día de labor en la recolección de granos.
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