Postal del camino Como cada tarde, regreso a casa en bus y es un periplo que odiaría hacer sino fuera por un paisaje suculento que me acompaña más allá de la ventana. Soporto la cola y la espera de bus con desdén, el calor y el plantón bajo el sol de mediodía, y todo se esfuma cuando miro a la ventana hacia la lejanía y sus verdes muros naturales y quedo a merced de la belleza vegetal que nos cobija. Así es mi viaje de vuelta: salpipaco de mucha frescura, verdor y colores, y me siento agradecido por tener un panorama que pocos solemos valorar. Por eso es que digo "No" cuando me preguntan "¿Yeiko, no te aburres de tomar fotos por el camino?".
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