Sendo mural En la pequeña ciudad de Chivacoa, en Yaracuy, cuna del mito de María Lionza, hicieron un mural conmemorativo y que me ha dejado boquiabierto por su calidad artística, por sus colores vibrantes y por la calidad del mismo. Más allá del ritual que algunas personas practicantes del espiritismo (que no comparto, pero respeto) existe un mito hermoso acerca de una joven indígena de ojos de agua (quizás eran azules o de brillo cristalino) cuya belleza era envidiada a tal punto que una enorme serpiente se la comió cuando la pequeña miraba su reflejo en un pozo de agua. El mito explica que esta joven se transformó en una diosa que proteje la fauna, flora y geografía de la naturaleza que la rodea. A mí el mito (como historia transmitida por la oralidad durante muchos años) me parece hermoso; sin embargo el rito alrededor de la figura de María Lionza, pues no me parece nada agradable, pero sin embargo lo observo desde una óptica cultural, sociológica y antropológica que tiene interesantes manifestaciones para estudiar.
4 comments
Los colores del mural llaman mucha la atención y sobre el mito, creo que cada persona tiene su creencia, la cual hay que respetarla.
Tal cuel. Excelentes palabras.
Interesante mural muy significativo, refleja el misticismo
Así es.