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@yeikogomez

Hoy no quiero arepa Sé que se dice que todos los venezolanos (y muchos colombianos) "nacimos con una arepa bajo el brazo" como una metáfora que habla de nuestra resistencia alimentaria y el culto a este pan asado de maíz, pero hoy diré con contundencia que hoy no quiero arepa. Si bien goza del beneplácito de muchos de mis compatriotas y fraternos internacionales, no a todos los venezolanos nos damos placer al comer arepa ya que, por más relleno que lleve, ésta suele ser algo repetitiva, sobrevalorada y poco creativa. Y sé que muchos pensarán que "no soy realmente venezolano", pero les digo que está bien comerse una arepita a la semana o a los 15 días, pero no diariamente aludiendo una suerte de voluntad de querer preservar un legado y mantener una tradición, cuando sabemos que la técnica actual de amasado doméstico de la arepa procede de un invento industrial inspirado en las arepas reales de maíz molido (pilado o pelado), las que son fruto de un magno esfuerzo por quien las prepara. Quizás debamos enarbolar la nueva idea de la variedad alimentaria y cambiar más a menudo la arepa por una empanada, un pastelito, una torta, yuka sancochada o frita, buñuelos, panqueques (o panquecas, como les decimos), sándwiches, cachapas, tortillas, arepas de harina de trigo, atole o cremas con leche, frutas, homeletes y pan en las sopotocientas variedades habidas y por haber. No les niego que de vez en cuando provoca una reina pepiada, de ensalada de gallina, de dominó (queso y frijol negro), de huevos de codorniz, de carne mechada con queso amarillo o demás delicias, pero creo que es un anhelo que se inclina más por el relleno . Pero ya sabes, la arepa no es la única (ni la mejor) representación de la gastronomía venezolana, y decir que sí lo es es menospreciar la variedad dantesca de la cocina local... opino yo. Esta imagen es propiedad de elpitazo.net/

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