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Premio a la caída más estúpida del año Pese a que ya tengo una edad en que he manejado suficientemente bicicleta y que me precio de ser precavido aunque pueda manejarla a gran velocidad, colina abajo, o cargando objetos o personas, o maniobrarla con una sola mano; pese a toda la experiencia hoy me caí. Pensarás que andaba haciendo piruetas, conducía a exceso de velocidad, venía con una sola mano (o ninguna) en el manubrio o que se atravesó un transeunte, un hueco, un ovni, un enano o un perro, pero no nada de eso me pasó. Lo que había hecho antes de caerme fue guardar el teléfono en el bolsillo, comenzar a pedalear y a dos metros de haber comenzado a moverme poco a poco, decidí voltear a chequear visualmente el estado del caucho (o llanta) trasero. Fue entonces cuendo me incliné demasiado y perdí el equilibrio lo que provocó que mi ceja llegara al piso a 9,8 m/s2. Por su puesto que dolió, y al ser una parte de la piel tan cercana al hueso, esta membrana fue "picada" por el filo de la formación ósea y en seguida comenzó a emanar cantidades ingentes de sangre (¡Qué escandalosa es la sangre aún cuando la cortada es de 1 cm!). Y si esta herida tan dolorosa la produjo una caída a casi 0 km/h, no me quiero imaginar lo que sentirán (si es que sienten) quienes estrellan sus caras contra el pavimento cuando caen de sus bicicletas o motos a toda velocidad. Amigo mío, pese a todas las previsiones los accidentes pasan, pero todo esto me enseñó que cuantas más de éstas tomes más oportunidades tendrás de volver a casa sin tener que contar, dolorido, cómo te caíste de la bicicleta.

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