Asma Justo cuando el amor llegaba al climax, cuando los cuerpos estaban agitados hasta más no poder, cuando sus respiraciones fluctuaban más allá de lo alcanzado jamás, y cuando su miembro llenaba de estrellas mojadas el vientre de Cárol, él no quiso detenerse. Finalmente el intenso y vibrante orgasmo junto con el asma la hicieron dejar de respirar. Él no lo sabría sino después de soltar sus delicados y pecosos hombros, y de dejar de batir su cadera con deliciosa pasión. Desde entonces no paró de llorar.
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