Rituales provinciales Estaba en la biblioteca de la universidad cuando escuché música con alto volumen en la calle, que pensé provenía de un carro con "sonido tuneado" o de algún camión promocionando un evento, pero no. Sonaba muchísimo por lo que las paredes vibraban junto a los cristales, así que me asomé hacia afuera para calmar mi curiosidad: se trataba de un cortejo fúnebre... a pie. Sin duda a muchas personas que viven en las ciudades grandes les resultará poco atractiva la idea de caminar hasta el cementerio junto al cuerpo de un fallecido bajo el inclemente sol venezolano, pero estos pueblos en el interior del país es un hábito que difícilmente desaparezca. En lo personal, preferiría que el cortejo fuera expreso, con una despedida sentida y rápida para disminuir el tiempo de sufrimiento en un momento tan penoso, pero no puedo, ni debo ni deseo cambiar una tradición que tiene profundas raíces en el sentir espiritual y religioso de estas tierras. Por lo pronto, solo toca esperar que el sonido desaparezca en el camino y que los deudos caminen con el ataúd en hombros hasta perderse en una esquina para que la vida de este lado siga, hasta donde me sea posible.
3 comments
No me gustan los funerales y tengo miedo de ellos y de la muerte Nunca he caminado en un funeral en mi vida
A mí tampoco me gustan y suelo inventar excusas para no ir a ellos ni a los entierros. Siento que duran mucho y extienden el dolor. ¡Un abrazo para ti y larga vida!
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