Los ingleses tienen tres cosas de las que mostrarse orgullosos el té, el whisky y un escritor como yo. Pero resulta que el té es chino; el whisky, escocés y yo soy irlandés. Es sencillo todo lo de ellos que Ud. ve es robado y son ellos los que pretenden dar lecciones de moral. Un Pobre país, del cual lo admiran la gran mayoría de los tontos. Oscar Wilde Oscar Wilde en los tiempos de la Reina Victoria, era tipo que tenía todo: tenía dinero, una esposa COnstanza e hijos y se había convertido en un autor de éxito y para rematar; podía darse el lujo de dar ese tipo de comentarios sin ser destruido. Aunque para los ingleses no les agrada que alguien de menor monta (en esa epoca) como un irlandes le espete esa verdad por la cara. Todo tiene su momento para la venganza y ese momento llegó: revelaron que tenía una relación amorosa con otro hombre y fue enviado a la cárcel por sus inclinaciones homosexuales. Nunca se conoció aunque hay sospechas; quienes financiaron para investigar su vida privada, de hecho “Un periodista, motivado por lo sucedido, aseguró (…) que Wilde tenía relaciones sexuales con hombres jóvenes de la clase media y burguesa. Y el escritor tuvo que ir nuevamente a juicio. De hecho, hasta tuvo que escuchar cómo se leían durante el proceso algunos pasajes de su ‘Dorian Gray’ en donde, según la acusación, quedaba de manifiesto la relación homosexual de los dos protagonistas". Y aunque Oscar se defendió con agudeza, gallardía e inteligencia y allí quedaron para la posteridad sus intervenciones en el juicio, no le sirvió de nada: la burla, el ridiculo para el publico en el juicio fueron triple: ser irlandes, catolico renegado y homosexual sirvió de fondo para aprovechar el pase de factura más allá de las leyes y la bajo la acusación de "de sodomía y de grave indecencia" dentro de la sociedad "conservadora victoriana" de aquel entonces. El 25 de mayo de 1895 fue condenado a dos años de trabajos forzados en la cárcel de Reading”. Por cierto a su salida de la carcel de Reading, arruinado materialmente y espiritualmente; , el corresponsal de un diario norteamericano le había ofrecido a Wilde mil libras por una entrevista sobre su vida en la prisión (una fortuna para la época), pero él se negó porque encontró indigno sacar sus sufrimientos al mercado . Wilde se refugió en Normandía lo que es hoy Francia; en donde escribió "La balada de la cárcel de Reading", una obra que, como dijo en su día Francisco Umbral, constituye “la consagración de un gran poeta que nunca lo hubiera sido sin esta prueba de la vida o de la muerte”. No se olvidó, sin embargo, de Douglas el joven amigo que ocasionó el juicio, con quien se reencontró poco después provocando el enfado de Constanza, que había huido de Londres junto a sus hijos para evitar el escarnio público. Pero los dos hombres no estuvieron juntos mucho tiempo, debido a que sus familias les amenazaron con dejar de enviarles dinero si persistían en su relación. Fue ya para él un varapalo, una gran carga de indefensión, pues demostró que ese hombre de antaño que había alcanzado la gloria se encontraba en ese momento en tal grado de dependencia que se veía en la necesidad de actuar contra sus deseos. Después de la muerte de su esposa, se refugiaría en París bajo el falso nombre de Sebastián Melmoth. Allí moriría poco después, como un desconocido el 30 de noviembre de 1900 pasando inadvertido su gloria pasada. El tiempo, que es el gran juez al final repararía el error cometido contra Wilde. Aunque a veces hay que recibir muchos golpes y esperar los cambios porque como todo cambia al pasar el tiempo. Se sabe que su hijo Vyvyan, no pudo entrar en la Universidad de Oxford por la marca de su padre Oscar, esto motivo que Vyvyan peleara por recuperar entonces la memoria de su padre, editando sus libros y dando versiones íntegras de sus textos, incluido ese De Profundis que escribió para Douglas cuando estaba en prisión. De tal modo que hoy su figura es tan famosa que su tumba está entre las más visitadas de París. Una genialidad, un creador en su arte que nunca, por ningún motivo, debió ponerse en duda. —¿Ha comprendido usted bien qué cosa tan admirable es la piedad? Por mi parte, doy gracias a Dios todas las noches —sí, de rodillas doy gracias a Dios— por habérmela hecho conocer. Yo entré a la prisión con un corazón de piedra y pensando tan solo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto... y la piedad ha entrado en él. Ya sé que la cosa más grande y más hermosa del mundo es la piedad. Y he aquí por qué no puedo guardar rencor a quienes me condenaron, ni a nadie; pues sin ellos yo no habría conocido todo esto. —Oscar Wilde en conversación con Frank Harris fuente: Harris, F. (1999). «1890: Cristalización de la personalidad». Vida y confesiones de Oscar Wilde. Madrid: Biblioteca Nueva, S.L. pp. 24-118 De Villena, L. (1999). «San Oscar de Oxford (una formación estética)». Oscar Wilde. Madrid (España): Biblioteca Nueva. p. 42-70
1 comment
Que historia tan dura, muchos escritores y famosos fueron mal tratados en esa época por sus inclinaciones, ahora son venerados. Que terrible tener que sufrir en vida y que se haga justicia cuando ya no estás :(