El día que Horatio Nelson fue derrotado y perdió su brazo derecho en Tenerife por tan solo 1700 hombres. (Parte V) Otra oleada de lanchas británicas parte hacia la costa. A pesar del fuego artillero algunos hombres logran desembarcar en la playa de la Caleta. Llegan a la plaza de la Pila. Otros descienden de las lanchas en la playa de las Carnicerías y alcanzan la plaza de Santo Domingo. El Teniente General Gutiérrez ordena que se ocupe el muelle y que se ataque con toda la munición posible a las tropas británicas que habían entrado en la ciudad que tratan de protegerse de la acometida española refugiándose en el Convento de La Consolación. Al verse rodeados, sin ninguna posibilidad de auxilio por parte de las fuerzas embarcadas, los británicos se rinden. El segundo de Nelson, Trowbridge, negocia la paz con el teniente general Gutiérrez al que concederá una capitulación honrosa. Aquel julio de 1797, 244 británicos perdieron la vida tratando de conquistar Tenerife, Horatio Nelson perdió su brazo derecho y las banderas de sus buques. Para justificar su derrota Nelson adujo que se había enfrentado a 10.000 hombres y 100 cañones de gran poder en la bahía. Fueron 1.700 pero valían como 10.000 y eran 30 cañones. El Almirante Nelson fue atendido y pernoto por 12 días en la isla hasta que pudo recuperarse de sus heridas y se le permitió su retiro honrosamente. Eso por supuesto no lo contó. La gran decisión de Gutiérrez de Otero fue desalojar de la plaza lo antes posible, con todos los honores e incluso facilitando víveres, a los ya vencidos ingleses, pues temía otro ataque y que el enemigo conociera bien hasta qué punto eran vulnerables las defensas de la isla.
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