Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. XLVIII) El cristianismo era una secta judía ortodoxa Jesús al entrar a Jerusalén, su fama de líder predicador que convencía a los judíos, le precedía con una multitud que lo aclamó como el Mesías. En el evangelio de San Juan original en griego, el término "σπεῖραν" es una COHORTE ROMANA indica sin discusión que el número de soldados para apresarlo fue de 600 sodados romanos armados hasta los dientes (un número muy grande para la época), pagados por los "inocentes sacerdotes rabinos" ya que existía el miedo sobre el liderazgo indiscutible de Jesus en la región sobre la feligresía judía, los rabinos temiendo que perdieran "su" liderazgo natural influyeron sobre los romanos de Jerusalen para que lo apresasen por lo peligroso que pudiera ser y expusieron la tesis de que ese tal "Jesus de Nazareth" era muy peligroso: podría crear una rebelión popular fuera de control que rompería la alianza que existía entre Rabinos y el gobernador romano sobre estas tierras. Así que esta tesis fue lo suficientemente destacado como para que los Rabinos judíos, los Saduceos, los Fariseos se atrevieran a prenderlo y llevarlo a Pilato Jesus fue acusado de erigirse como el Mesías, el Rey de los Judíos y por su puesto; conspirador y traidor contra Roma. El castigo que pedían por tal delito a la que pedían todos estos "agraviados" era la crucifixión, y así la solicitaron los rabinos y sacerdotes del templo. Al parecer, encontraron algunos testigos falsos que declararon contra él. Los evangelios dicen que Jesús reconoció ser el Mesías ante Pilato, pero, una vez más, esto no es plausible, pues en tal caso habría sido condenado sin más trámite, mientras que la narración bíblica afirma que Pilato no consideró razonable tal castigo, ya que lo veia como un tipo muy inteligente pero loco a la vez y más teniendo en cuenta que su esposa Claudia Prócula, que seguía a Jesús por los caminos de Galilea le pidió a su esposo que no ejecutase a Jesús debido a un sueño en el cual ella sufriría a causa de su sufrimiento en esta vida y en el más allá. Para tener contentos tanto a los Rabinos como sacerdotes judíos, porque pagaban una muy buena cantidad de dinero a Roma por los impuestos colectados en el Gran Templo, los Saduceos, los Fariseos hizo azotar y lo presentó al pueblo sugiriendo su indulto a Jesus. En efecto, era costumbre que el procurador indultara a un preso cada año por la festividad de la Pascua, a petición del pueblo. Es probable que Pilato mandara azotar a Jesús para presentarlo en un estado lastimoso y lograr así que el pueblo se apiadase de él, pero el efecto fue el contrario: los judíos aupados por los rabinos y sacerdotes del Templo que unos días antes habían recibido eufóricos a Jesús como el Mesías se sintieron defraudados ante un Mesías que, en vez de acabar con todos sus problemas, se dejaba capturar por los romanos y reducir a tan lamentable estado. La conclusión obvia para ellos fue que ése no era el Mesías, sino un estafador que les había engañado por todo este tiempo, por lo que insistieron en que fuera crucificado ante el sorprendido Pilato: más bien el tumulto estaba fuera de control y por voto popular eso que llaman ahora democracia el pueblo pidió para él la crucifixión y en ese entonces tomó una vasija de agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo 'Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis'". (Mateo 27:24).. Así sucedió. Jesús fue crucificado al día siguiente, que según los evangelios era el viernes 7 de abril de 33, el año en que la festividad de la Pascua cayó en jueves. Nadie podía imaginar entonces las consecuencias que iba a tener esta crucifixión hasta el día de hoy. Mientras en Roma ocurrían desmadres, los acontecimientos más trascendentes estaban teniendo lugar inadvertidamente en Jerusalén. Unos días después de la muerte de Jesús corrió el rumor entre sus seguidores de que había resucitado entre los muertos. Los cuatro evangelios (especialmente los tres primeros) son bastante coherentes en cuanto a los hechos que narran, pero a partir de la crucifixión se diversifican. Así, según san Mateo, las primeras en ver a Jesús resucitado fueron María Magdalena y "la otra María" su madre; según san Marcos fue María Magdalena; según san Lucas fueron María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago; mientras que según san Juan fue María Magdalena. Recordemos que María Magdalena era una prostituta, de la que los rabinos corrieron el rumor de que fue amante de Jesús y, sea esto cierto o no, parece ser que fue una de las que más lloraron su muerte. Es razonable conjeturar que fue ella quien inició el rumor sobre la resurrección, probablemente aturdida y afectada por los acontecimientos. Ahora bien, si a uno le cuentan que un hombre ha resucitado, es difícil no mostrar cierto escepticismo, y si además resulta que el testigo ocular es alguien sentimentalmente vinculado con el difunto a quien la muerte le ha dejado fuera de sí, y además se trata de una prostituta (tengamos en cuenta la mentalidad de la época), la credibilidad de la noticia disminuye considerablemente. Por ello, es de prever que los primeros añadidos que tendrá el rumor al pasar de boca en boca irán encaminados a aportar testigos más solventes, y así no es de extrañar que María Magdalena pronto se viera acompañada en su testimonio por otras mujeres y hombres de más prestigio e imparcialidad reconocida, eso molestó más a los jerarcas rabinos del templo que pideron sus cabezas. Ante la testificación de algunos testigos, sobre todo con la confirmación en los más allegados a Jesús, esto es que andaba vivo confirmado por los doce discípulos y más personas lo habían visto: hablando caminando y charlando. Éstos no habían mostrado una actitud muy heroica cuando su maestro fue capturado. Al parecer se dispersaron y negaron conocerle de nada. Luego, cuando las aguas se hubieron calmado y tal vez confusos por las gentes que les preguntaban si era verdad que Jesús había resucitado, decidieron reunirse. En realidad sólo acudieron once de ellos, pues Judas Iscariote había participado como traidor en la detención de Jesús y, según los evangelios, se ahorcó poco después, ya que sería ejecutado de todas maneras por los rabinos o por la misma Roma por traidor. Los once discípulos tomaron una decisión singular: difundir que Jesús era el Mesías, que había resucitado entre los muertos, que confirmaban que había aparecido a todos ellos y que antes de ascender al cielo les había ordenado que continuaran predicando en su nombre el evangelio, esto es, anunciando a todos los judíos que en breve volvería a la tierra en majestad para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin. Así se convirtieron en los apóstoles (enviados) de Jesucristo (Jesús el Mesías). Y Judas Iscariote fue reemplazado por Matías. Para dar coherencia a su historia afirmaron que Jesús se había entregado voluntariamente al tormento como hacen los judíos que sacrificaban animales para que se les perdonaran sus pecados, Jesús se había ofrecido en sacrificio para que Dios perdonara a los judíos todos sus pecados, era el Cordero de Dios, el cordero que Dios había enviado a la tierra para que los judíos lo sacrificaran por sus pecados. Afirmaron los apóstoles que Jesús les había anunciado su intención de sacrificarse, así como que resucitaría al tercer día. Las que refirieron esta afirmación a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María, la madre de Santiago y otras compañeras suyas, si bien a ellos estas nuevas les parecieron un desvarío y no las creyeron. (Lc. XXIV, 10-12) Los discípulos no podían negar que su primera reacción cuando les dijeron que Jesús hubiera resucitado fue de completo escepticismo y susto y cuando lo vieron fue impresinante por no decir lo menos, y así ha quedado constancia de ello en la Biblia. Por si esto no bastara, he aquí las últimas palabras de Jesús en la cruz según cada evangelista: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mt. XXVII, 46, Mc. XV, 34) Un último elemento que incorporaron los apóstoles a su doctrina fue el Espíritu Santo (Que forma parte de la santísima trinidad). Su finalidad es clara: es típico de las masas negar a los sucesores la confianza que habían depositado en un líder carismático. Además los seguidores de Jesús podían preguntarse por qué habían sido abandonados tan pronto, cuando tanta falta les hacía el Mesías. La solución era sencilla: Jesucristo había ascendido al cielo para estar junto al Padre hasta el día de su segunda venida, el día del Juicio Final, pero dejó en la tierra el Espíritu Santo, gracias al cual los apóstoles recibían la inspiración necesaria para desempeñar su misión exactamente según la voluntad de Cristo, al igual que si él mismo estuviera presente. En particular podían seguir sanando enfermos, expulsando demonios, etc. Los seguidores de los apóstoles fueron llamados al principio nazarenos (porque eran los discípulos del Nazareno, como se conocía a Jesús), pero más adelante, cuando quedó claro el énfasis que ponían en que Jesús era el Mesías y que fue crucificado en sacrificio para que perdonaran a los judíos todos sus pecados fue cambiando todo este concepto ceremonial por Cristo y de allí pasaron a ser conocidos ó llamados como cristianos. Es natural preguntarse qué impulsó a aquellos doce hombres a hacer todo esto. Los apóstoles, con gran valor, daban testimonio de la resurrección de Jesucristo, Señor nuestro, y en todos los fieles resplandecía la Gracia con abundancia. Así es que no había entre ellos persona necesitada, pues todos los que tenían posesiones o casas, vendiéndolas, traían el precio de ellas y lo ponían a los pies de los apóstoles, el cual después se distribuía según la necesidad de cada uno, ya que fue de tal impacto haber visto un hombre muerto resucitado, es decir VIVO que empezaron con este desprendimiento inusual en Judea y más adelante siguieron lo que es hoy en Grecia, Armenia y de allí a todos los rincones del Imperio Romano, ya que era una religión no exclusiva para los judíos sino para todos los gentiles, para todos los mortales. Esto saco de las casillas definitivamente a los Rabinos del Gran Templo de Jerusalem. La primera comunidad de cristianos en Jerusalén debió de ser muy numerosa, por las preocupaciones expresadas por los Rabinos, más aún cuando el día de la crucifixión de Jesús los 3 rabinos que instaron su ejecución uno quedó ciego, otro mudo y el ultimo sordo y luego ocurrió un terremoto que destruyo parte del templo; y eso impacto demasiado en la feligresía, aunque es muy probable que al principio no contara con fieles tan generosos pero el número de cristianos no paraba de crecer porque decían haber visto a Jesus Vivo caminando por Jerusalen, pero parece ser que los apóstoles, imitando a su maestro, instaban a los judíos a desprenderse de sus posesiones, si bien con el matiz de que les inducían a entregarlas a la nueva Iglesia, eso sin duda empezó crear fisuras en la alta jerarquía de la religión judía. Se expandía la historia por los Rabinos de que San Pedro había matado a una mujer en nombre de Dios porque había ocultado una parte de su dinero sugiere que los apóstoles extorsionaban a los pobladores tanto en este punto de sus prédicas que lograron impactar a sus seguidores. Es decir la pelea era peleando. Durante los últimos años del reinado de Tiberio, el cristianismo continuó extendiéndose. En la mayor parte de las ciudades de la mitad oriental del Imperio Romano había comunidades judías y era frecuente que los judíos viajaran de tanto en tanto a Jerusalén a sacrificar en el Templo, y muchos volvían con la nueva de que el Mesías había llegado y que había resucitado entre los muertos, lo cual suscitaba inmediatamente el interés general. Los apóstoles viajaron a muchas de estas ciudades predicando su doctrina. Las autoridades religiosas judías veían en el cristianismo una herejía lo veían como una fuente de problemas económicos para ellos y políticos para los romanos, así que hicieron cuanto pudieron por hacerlo desaparecer. En 35 llegaron noticias a Jerusalén de que en Damasco había una próspera comunidad cristiana, y Saulo de Tarso un judío en la que su familia compró la ciudadanía romana, un tipo intelectual, hablaba griego, estaba familiarizado con la filosofía estoica, con las religiones mistéricas, y se había trasladado a Jerusalén para estudiar el judaísmo en la escuela rabínica del fariseo Gamaliel. Pronto destacó por el más escrupuloso respeto a la ley, lo que le llevó a convertirse en el más acérrimo enemigo de la herejía cristiana fue entonces enviado a combatirla. Según la Biblia, por el camino le sucedió que contactó con Jesús, quedando ciego y luego recuperó la vista en Damasco recibió instrucciones de terceros que no veía convirtiéndose en Apóstol y en un acérrimo defensor del Cristianismo, es decir se le volteó también. Es decir se dedicó a predicar el cristianismo, precisamente a los judíos entre los que habían pedido ayuda a las autoridades de Jerusalén para que les libraran de los herejes cristianos. Éstos se volvieron contra él escandalizados y, al parecer, planearon matarlo. Saulo tuvo que huir de Damasco y volver a Jerusalén. Allí trató de entrar en los círculos cristianos, fue todo un caso y no fue el único personaje fueron miles … En realidad los cristianos eran una secta judía ortodoxa en todos los aspectos, sus misas eran en arameo, en hebreo antiguo y luego en griego dependiendo del territorio donde estaban; difundían que el Mesías había llegado ya, y no tardaría en volver. En general no llamaban mucho la atención, pero los que insistían mucho en su peculiar visión del mesianismo se ganaban la animadversión de los otros judíos (que consideraban blasfema la idea de un mesías crucificado) y la de los saduceos, que no querían oír hablar de ninguna clase de mesías. Tanto los rabinos que perdían fieles (y dinero) como saduceos, empezaron a entonces a contactar a Roma sobre todo a las familias patricias que estaban en el poder y expresar sus preocupaciones de lo que venía contra todos y que podría afectar con la pérdida del control de las masas, ya que era una nueva secta en crecimiento, una nueva religión que empezaba a ser inclusiva para todas las razas. Poncio Pilato fue destituido por Tiberio. Al año siguiente, en el 37, D. de C. el emperador murió durante un viaje. Según había decidido (entre peleas, cuchillos y venenos entre las familias elites romanas), su sucesor fue Cayo Julio César, mejor conocido como Calígula, que a la sazón de 25 años empezaría su mandato con una mega rumba interminable, la locura desquiciante empezaría sonar otra vez en Roma. Esa historia fue abordado en este post: https://noise.cash/search?q=Sucesi%C3%B3n+Romana+ascenso+-+APOGEO+-+ca%C3%ADda+%28Cap.+XXXIV%29++Cal%C3%ADgula+mostr%C3%B3+como+las+clases+dominantes+de+Roma+resolv%C3%ADan+sus+diferencias @petersbits
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