Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. LI) Il bordello romano Durante los primeros años después de la muerte y resurrección de Cristo, Roma, la poderosa y temible por fuera, fue un verdadero puterío por dentro. La ambición de aristócratas, familias patricias y sus senadores, políticos y generales la sumió en una guerra fría contra Caligula que ya llevaba rato destrozándole la vida a todos ellos, en la que la solución fue unos espadones bien afilados ejecutados por la guardia pretoriana, respaldados y planificados por las familias más poderosas de Roma a él y a su familia seguido de un hermoso golpe de Estado imponiendo sin mucho aspaviento a su tío Claudio (Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico) que vio el asesinato de su sobrino y familia en primera fila, y que al finalizar prometió recompensar a la guardia pretoriana con una gratificación general sentando las hermosas bases de un peligroso precedente para el futuro: Todo emperador podía tener recompensa por su cabeza. Así que en medio de intrigas palaciegas pudo imprimir una imagen de excéntrico y, en efecto, las familias elites romanas pudieron controlarlo a placer en principio hasta que sacó sus garras en el mejor momento. Claudio era tímido y débil de carácter y tras el asesinato de Calígula, Herodes su amigo de infancia; viajó a Roma y lo ayudó a Claudio a superar su falta de experiencia política. A cambio, Claudio lo recompensó nombrándolo rey de todo el territorio que había gobernado su abuelo, el rey Herodes. Herodes Agripa tenía un hermano tocayo, al que Claudio confió el reino de Calcis, una pequeña región del Líbano, a unos cien kilómetros al norte del mar de Galilea, por lo que es conocido como Herodes de Calcis. Mientras Claudio restableció el poder del Senado, de modo que volvió a desempeñar aproximadamente el mismo papel que en tiempos de Don Julio Cesar. Trató de compensar los abusos de Calígula: proclamó una amnistía y prohibió los procesos de lesa majestad. Reorganizó la cúpula del gobierno, confiando los cargos principales a sus libertos. Llevó a cabo programas de construcción en toda Roma y más allá del imperio construyendo una red de caminos imperiales que hasta hoy existen y drenó lagos para obtener campos de labranza y aumentar la producción agrícola. En las fronteras construyó fuertes para reforzar más allá del Danubio construyendo fuertes, así como la vía Claudia Augusta, que unía Retia con el norte de Italia. También envió un ejército a Crimea y paró en seco al Imperio Parto. Los judíos aceptaron a Herodes Agripa mucho mejor que a su abuelo, probablemente porque había logrado que Calígula desistiera de poner su imagen en el Templo. El nuevo rey mostró su lealtad hacia los judíos persiguiendo a los cristianos: todo judío convertido era ejecutado sin juicio previo. Así hicieron ejecutar al apóstol Santiago el Mayor (el que, según la tradición está enterrado en Santiago de Compostela, en España) y tuvo en la cárcel a Pedro durante algún tiempo y que luego se escapó por un guardia convertido al cristianismo. Lentamente, los romanos continuaron su expansión del Imperio: en el 43 Licia (en Asia Menor) y Capadocia y todo lo que ahora es Asia Menor formaba oficialmente parte del Imperio Romano, salvo mínimos territorios que por una causa u otra conservaban nominalmente su independencia. Mientras ocurría tal expansión el cristianismo en paralelo empezaba a penetrar también en esos pueblos convirtiendo tantos gentiles como podían a su paso, desplazando a las politeístas grecorromanos y a la religión Judía siendo esta “nueva religión de alto impacto” y que tuvo que girar en un Concilio para que unificara los criterios que le dio un impulso definitivo y que Roma después lo vio como una peste religiosa. @petersbits
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